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«Las personas que visitamos en casa tienen miedo a contagiarse de Covid-19»

Los servicios sanitarios de atención domiciliaria de la Primaria, siempre tan necesarios, se han convertido en imprescindibles para muchas personas en plena pandemia

JOAN MORALES

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Dos enfermeras del CAP Llibertat de Reus llegando a un domicilio.  FOTO: Alba Mariné

Dos enfermeras del CAP Llibertat de Reus llegando a un domicilio. FOTO: Alba Mariné

Tomàs Llurba cumplirá el mes que viene 88 años. Hasta hace dos, asegura, nunca se había puesto malo, pero después de vacunarse de la gripe cogió una neumonía que le obligó a estar ingresado 40 días en el hospital. Este vecino del barrio Niloga de Reus, desde entonces, se ha convertido en uno de los miles de usuarios del servicio de atención domiciliaria que los centros de salud de la provincia de Tarragona ofrecen a la población. Una asistencia que se ha convertido en más imprescindible que nunca en plena pandemia de la Covid-19.

Tomàs sólo tiene palabras de elogio para los profesionales sanitarios del CAP Llibertat que le atienden en casa. «Siempre me han tratado y cuidado muy bien», explica este paciente que, junto a su mujer, fue vacunado de la gripe recientemente sin que tuviese que salir de su domicilio. En breve espera que pase lo mismo cuando tenga que ponerse la vacuna contra la Covid-19.

Y es que la irrupción de la pandemia, hace ahora casi un año, ha incidido directamente en este servicio de atención domiciliaria. Montse Llauradó, enfermera del CAP Llibertat de Reus, reconoce que «con la pandemia la atención domiciliaria ha subido y el servicio se ha reforzado». Sin conocer aún los datos del año pasado, sí que sabemos que durante el 2019 la atención primaria del ICS Camp de Tarragona efectuó más de 71.000 visitas de atención domiciliaria, 50.000 de las cuales de enfermería y el resto –unas 20.000– de médicos de familia y, en un número menor, de pediatras.

La Covid-19 no solamente ha afectado este servicio en cuanto a un incremento de las atenciones, sino que los profesionales reconocen que, de alguna manera, también está presente tanto en su trabajo como en el ánimo de los pacientes. Montse Llauradó explica que «cuando empezó la pandemia nos sentimos un poco más vulnerables porque, además de tener que visitar a nuestros pacientes de toda la vida que ya conocíamos, también teníamos que visitar a los Covid o posibles Covid». Pero esta sensación de vulnerabilidad se desvaneció pronto porque «cuando tenemos que hacer un servicio a un paciente Covid, o que puede serlo, vamos muy seguros y protegidos, porque todo está mucho más protocolizado que al principio».

La revisión del equipo antes de ir a hacer un servicio es muy importante. FOTO: Alba Mariné

La presencia del coronavirus también juega un componente psicológico en estos pacientes que están en casa, prácticamente todos de avanzada edad. En este sentido, Llauradó comenta que «la mayoría de mis pacientes que veo en sus casas viven con un familiar o tienen un cuidador. Pero, a pesar de esto, se les nota afectados por la situación actual y expresan su miedo por poderse contagiar con la Covid». Por ello, al margen de los cuidados que el personal de enfermería ofrece a estos pacientes, también es muy importante la comunicación y el trato con ellos. «Nos aseguramos de que tanto el paciente como su cuidador entiendan las normas de protección contra el coronavirus, además de intentar tranquilizarlo respondiendo a sus miedos y dudas», afirma esta enfermera del CAP Llibertat de Reus.

La seguridad es muy importante en este tipo de servicios, aunque la persona no esté contagiada de Covid-19. Por ello, en todos los casos los profesionales van equipados –como mínimo– con mascarilla y guantes y si el paciente es Covid (o hay sospechas de que pueda serlo), se ponen el EPI. «Yo, además, cuando llamo por teléfono a la persona para decirle que ya voy para su casa, le recuerdo que abra la ventana unos 10 minutos para ventilar la vivienda antes de que llegue», explica Montse Llauradó.

El gran objetivo de la atención domiciliaria es minimizar el riesgo de las personas de avanzada edad. «Son personas con movilidad limitada o, en muchas ocasiones, acompañadas por cuidadores que también son mayores. Para ellos venir al CAP a visitarse es un riesgo», comenta esta enfermera, quien añade que «les hacemos todo lo que se puede hacer en una consulta. Desde control de sintrom, curas, seguimiento de altas hospitalarias, etc. Incluso cuidados paliativos al final de la vida, con el apoyo de los equipos de PADES».

Tan completo como necesario, en los tiempos que corren, es el servicio de atención domiciliaria. Con los hospitales colapsados por la Covid-19, Llauradó pone en valor el trabajo que se realiza desde la atención primaria. «Somos la puerta de entrada a la sanidad para muchos ciudadanos y uno de nuestros grandes objetivos es evitar el máximo de ingresos hospitalarios», sentencia.

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