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Las peticiones de pisos y empleo se acentúan en las parroquias de barrio de Reus

A través del proyecto Oikos el párroco de Sant Josep Obrer ha atendido a 150 familias ofreciéndoles pisos con un alquiler social
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Imagen de archivo del párroco Josep Moreno, que suma años de experiencia en el ámbito de la vivienda. Foto: A.M/DT

Imagen de archivo del párroco Josep Moreno, que suma años de experiencia en el ámbito de la vivienda. Foto: A.M/DT

Las parroquias de los barrios de la ciudad y Cáritas, que a su vez -agrupa a las diez iglesias de Reus, se han convertido en muros maestros para contrarrestar la exclusión social de las personas y familias con problemas relacionados con el acceso a la vivienda y el empleo.

Uno de los ejemplos más evidentes es el proyecto Oikos, impulsado por el párroco de Sant Josep Obrer, Josep Moreno, quien a su vez también es el mosén de la iglesia de L’Assumpció, ubicada en el barrio Pelayo. Desde hace siete años ofrece apoyo a las familias que tienen problemas para acceder a una vivienda por culpa de la crisis económica. La finalidad es «ofrecer una vivienda en régimen de alquiler social (piso puente) para cubrir situaciones de emergencia durante un tiempo limitado». Desde su creación en el 2008 y hasta el 2013 el proyecto ha facilitado el acceso a una vivienda a 150 familias de la ciudad en un centenar de pisos, de las que un 45% son monoparentales, 35% familias nucleares, el 10% mujeres solas y el 10% hombres solos.

Las cifras son la prueba fehaciente de la imprescindible ayuda que supone el programa Oikos. «El 88% de las personas que atendemos no ocasionan ningún problema. Son familias que después de ofrecerles la oportunidad de acceder a un hogar consiguen seguir adelante con su vida», explica Josep Moreno, quien añade que «lo importante del proyecto es la rapidez de actuación que podemos dar desde una iniciativa privada de ámbito social».

Red de vivienda social

En base a la experiencia del programa Oikos la parroquia está ultimando la creación de una cooperativa de vivienda social, a través de la cual pretenden comprar viviendas embargadas por los bancos y ofrecerlas a las familias que lo necesiten por un alquiler asequible. «La iniciativa empezó a forjarse hace tres años y todavía seguimos trabajando en la creación de la cooperativa de vivienda con derecho de uso», explica Josep Moreno.

El proyecto necesita de la convicción de las entidades bancarias para solucionar el problema de la vivienda, ya que tal y como apunta el párroco de L’Assumpció «los beneficios para los bancos son diversos, desde desprenderse de pisos hasta hipotecas con morosidad cero». Por esta razón Josep Moreno reclama a las entidades bancarias «que devuelva a la sociedad parte de los beneficios que obtienen. No pedimos caridad ni beneficencia, sino justicia».

En cualquier caso, el párroco destaca que tanto el éxito del programa Oikos como la futura cooperativa necesitan de la coordinación y el diálogo con los Servicios Sociales y otras entidades de la ciudad.

Por su parte, el rector de la parroquia Sant Bernat Calbó, Ignasi Olivé, certifica que «cada vez más gente pide ayuda para pagar la hipoteca o el alquiler, pero nos resulta complicado atender esta necesidad porque no tenemos recursos financieros». El modo que tiene la iglesia de paliar estos problemas es atender las necesidades alimentarias de 160 familias, que cada quince días recogen la compra. «A través de la comida contribuimos a que las familias puedan ahorrar y pagar los otros gastos», asegura Ignasi Olivé.

La labor de Cáritas

La entidad solidaria también desempeña un importante trabajo. Actualmente gestiona 4 pisos para dar solución a los problemas de vivienda de algunos de sus usuarios, unas solicitudes que en los últimos años son más protagonistas pese a que la cifra de personas que atiende la entidad se ha estabilizado en 4.300 atendidos. El director de Cáritas Interparroquial de Reus, Antonio Garcia, explica que «el programa de vivienda nació con la mentalidad de ser un recurso transitorio hasta que los usuarios encuentren una solución y por lo tanto una salida a la situación personal que atraviesan». Mensualmente el alquiler de las cuatro viviendas asciende a 900€ a lo que hay que sumar los gastos de luz, agua y gas, además de imprevistos de reparación, que en algunos casos rozan los 300€.

La dignidad de un empleo

En cualquier caso, la problemática de la vivienda tiene en la dificultad de encontrar un empleo su compañero de viaje. Otra de las preocupaciones de Cáritas se centra en ofrecer recursos para la inserción laboral. En este aspecto destacan los programas de orientación laboral. En dos turnos al año una treintena de alumnos participan en el taller de geriatría, en el que un equipo de profesionales (un médico, dos enfermeras, una nutricionista y un psicólogo) enseñan a los participantes los conocimientos básicos y la prevención de patologías que pueden desencadenar las personas mayores. El taller cuenta con la colaboración de la Facultat de Medicina de la URV, el Hospital Sant Joan de Reus y el Ayuntamiento. En lo que se refiere a la efectividad de los proyectos de orientación laboral, el 85% de las 95 personas que el año pasado participaron en alguno de los talleres encontraron un empleo.

«Nuestro objetivo siempre es cubrir las máximas necesidades posibles, hoy más que nunca el problema de la vivienda y del empleo van unidos de la mano», concluye el director de Cáritas Interparroquial de Reus.

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