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Los Centros Especiales de Trabajo ocupan a 454 personas discapacitadas

El Taller Baix Camp, la Fundació Pere Mata, Reus Mobilitat i Serveis y Reus Transport tienen una extensa trayectoria
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Imagen del centro de producción del Centro Especial de Trabajo del Taller Baix Camp, en el que trabajan un total de 240 personas. foto: Alfredo González

Imagen del centro de producción del Centro Especial de Trabajo del Taller Baix Camp, en el que trabajan un total de 240 personas. foto: Alfredo González

Un total de 454 personas trabajan en los Centros Especiales de Trabajo (CET) que hay repartidos por la ciudad. Son empleados con diversas discapacidades (física, intelectual, mental o sensorial) que tienen una ocupación estable en las instalaciones de la Fundació Pere Mata, el Taller Baix Camp, Reus Mobilitat i Serveis y Reus Transport. Lo que les permite tener una estabilidad tanto laboral como personal.

Maria Josep Delor, directora técnica de la Fundació Pere Mata, destaca que «el empleo es un recurso muy importante en el tratamiento y proceso de recuperación de estas personas. Por esta razón uno de nuestros objetivos es la contratación estable de las personas con discapacidad». En total el centro ocupa a 89 personas, entre las instalaciones de la capital del Baix Camp y las ubicadas en Amposta.

De igual modo, Josep Nogués, director del Taller Baix Camp, destaca la labor social del centro. «Lo que necesitan las personas con una enfermedad mental o una disminución física o psíquica es estabilidad, como cualquiera de nosotros», destaca. En total 240 personas trabajan en el centro, de las que 181 tienen discapacidad intelectual, y el resto alguna discapacidad física o sensorial.

Esta es también una prioridad para Reus Mobilitat i Serveis y Reus Transport. El concejal de Promoció Econòmica i Ocupació del Ayuntamiento de Reus, Marc Arza, explica que «el 85% de los empleados son personas con discapacidad y destaca que la mayoría lleva muchos años en alguna de las dos empresas, por lo que la rotación de trabajadores es baja. Esto les permite tener un empleo estable». En ambos centros trebajan 125 personas con discapacidad, de los 148 empleados totales.

En lo que se refiere a la facturación de los Centros Especiales de Trabajo, el Taller Baix Camp ha consolidado en los últimos años el volumen de negocio. De igual modo lo ha hecho el Centro Especial de Trabajo de la Fundació Pere Mata con una facturación de 2,5 millones de euros. En el caso de Reus Mobilitat i Serveis y Reus Transport la cifra de negocio fue de 5,2 millones de euros y 890.000 euros respectivamente durante el año pasado.

Además de dar una oportunidad laboral a personas con discapacidad los Centros Especiales de Trabajo de la ciudad desarrollan una importante labor social que los empleados valoran muy positivamente. Sònia Armengol y Cati Pinar trabajan en los CET de Reus Mobilitat i Serveis y Reus Transport desde hace 14 y 7 años respectivamente. «No esperaba estar tanto tiempo en la empresa, por esta razón valoro muy positivamente esta oportunidad con la que he cubierto mis expectativas laborales», explica Sònia, quien trabaja en el departamento de administración. Tiene una discapacidad del 34% consecuencia de una parálisis braquial en el brazo derecho. Por su parte Cati Pinar, quien también es administrativa, tiene una minusvalía del 50% consecuencia de una escoliosis cervical. «Hasta encontrar este trabajo desempeñé todo tipo de empleos, pero cuando me di cuenta de que mi salud empeoraba me comentaron la existencia del Centro Especial de Trabajo y la experiencia es muy buena», explica.

Ambas son conscientes de que el mercado laboral «discrimina» a las personas con discapacidad, por esta razón consideran que los Centros Especiales de Trabajo desempeñan una labor imprescindible. «Te hacen sentir una persona normal porque todos somos capaces de trabajar si nos dan la oportunidad que nos merecemos», aseguran.

 

Servicios

En su mayoría los Centros Especiales de Trabajo del Taller Baix Camp y de la Fundació Pere Mata desarrollan los mismos servicios, aunque de manera independiente. La producción se centra en operaciones de montaje y procesos industriales, servicios de jardinería, servicios de limpieza y todo tipo de manipulados.

En el caso del Taller Baix Camp hay que añadir trabajos de señalización viaria, además de acciones medioambientales (gestión forestal y de residuos), y por último la parte de gestión alimentaria. Actualmente el Centro Especial de Trabajo cuenta con una cartera de 130 clientes, entre la administración pública y empresas privadas.

En la cartera de servicios de la Fundació Pere Mata destaca también la producción de embalajes, así como la gestión del bar del Institut Pere Mata, con un servicio diario de 400 consumiciones, y una lavandería. En la actualidad el CET mantiene contactos con 17 empresas privadas. «Aunque la mayoría de clientes son de ámbito local lo cierto es que su mercado es de abasto internacional», destaca Iván García, jefe de producción de la Fundació Pere Mata.

Cabe destacar que el área de Serveis Socials del Ayuntamiento de Reus apoya a dos de los CET de la ciudad en dos proyectos, se trata del Banc d’Ajudes Tècniques (BAT), gestionado por la Fundació Pere Mata, y el programa de gestión alimentaria responsable, que cuenta con la implicación del Taller Baix Camp.

En el caso del BAT, empleados del CET de la fundación se encargan de limpiar, reparar y transportar el material. Por su parte el Taller Baix Camp se encarga de recoger, escoger y clasificar los alimentos frescos, para después repartirlos entre las entidades que forman parte de la red de distribución.

En el caso de Reus Mobilitat i Serveis y Reus Transport, tal y como detalla Marc Arza, «el perfil de empleado es muy diverso, desde conductores de autobuses hasta vigilantes de parking, pasando por administrativos y vigilantes de zona azul».

Especialización

A pesar de las diferencias existentes entre los Centros Especiales de Trabajo, todos han caminado en paralelo hacia la especialización de sus servicios, adaptándose así a las necesidades del mercado laboral.

En el caso del Taller Baix Camp, Josep Nogués explica que «se empezó a trabajar con cuestiones más manuales y de manipulación, pero con el paso del tiempo nos hemos adaptado a las necesidades del mercado y de los clientes».

De igual modo el CET de la Fundació Pere Mata se ha abierto en los últimos años a nuevas posibilidades laborales, que pasan por la especialización y la profesionalización de los servicios que ofrece. Resultado de ello, el centro dispone de la ISO 2007, una etiqueta de calidad en reconocimiento a su eficiencia. «El objetivo es cumplir con las normativas para que la producción sea todo lo competitiva posible», asegura Maria Josep Delor. Al mismo tiempo la fundación ya trabaja en incorporar nuevas líneas productivas que se centrarán en el ámbito privado.

Formación

De igual modo la formación es otra de las prioridades de los CET de la ciudad. «Una parte de las subvenciones se destina a la formación de los empleados, además a nivel particular también conseguimos la ayuda de subvenciones privadas. Por ejemplo el año pasado recibimos una ayuda de l’Obra Social La Caixa», explica el director del Taller Baix Camp.

La Fundació Pere Mata dispone, entre otros recursos, de cursos profesionalizadores de más de 300 horas en el ámbito de la inserción laboral en jardinería y la limpieza. «A través de estos cursos la inserción laboral alcanza el 15%», explica la directora técnica de la fundación.

Desde Reus Mobilitat i Serveis y Reus Transport también se hace una apuesta por la formación de los empleados. El concejal de Promoció Econòmica i Ocupació destaca que «disponemos de lo que llamamos un plan de carrera, es decir, financiamos el coste del carnet de conducir de autobús a aquellos empleados que creemos que pueden promocionar en la empresa, ya que el empleo de chófer es uno de los mejor remunerados».

Los efectos de la crisis

El Taller Baix Camp como el resto de centros de Reus no ha escapado de la crisis económica. «A partir del 2010 la administración pública redujo su presupuesto, lo que nos empujó a abrirnos a clientes del sector privado», explica el director, quien señala que «por otro lado con la congelación de plazas ahora estamos en el límite, es decir, no podemos incorporar a ninguna persona con discapacidad con la subvención que tenemos».

Por su parte La Fundació Pere Mata ha visto también congeladas las plazas de trabajo desde el año 2011, a pesar de tener una previsión de crecimiento que quería alcanzar las 120 puestos de trabajo. «La crisis es un traspiés en uno de nuestros principales objetivos que es poder ofrecer desde el Centro Especial de Trabajo una ocupación estable», afirma el jefe de producción.

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