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Los barrios de la periferia de Reus piden más presencia de la Guàrdia Urbana a pie

Asociaciones vecinales reclaman al nuevo gobierno «una atención más personalizada para frenar el incivismo»

Cristina Valls

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Miembros de la asociación vecinal del barrio Montserrat de Reus, señalando un cable de telefonía colgando y sin reparar.  FOTO: Alba Mariné.

Miembros de la asociación vecinal del barrio Montserrat de Reus, señalando un cable de telefonía colgando y sin reparar. FOTO: Alba Mariné.

Más presencia de la Guàrdia Urbana patrullando a pie por los barrios de la periferia de la ciudad. Ésta es la reclamación más común que hacen los barrios consultados al nuevo gobierno municipal de Reus, del que también pasan revista. «Creemos que vamos a seguir igual. El gobierno, en esencia, es el mismo. Aun así, nos sentimos escuchados y la cosas van mejorando a su ritmo», dicen desde el barrio Montserrat.

Por su parte, en el barrio Immaculada, explican que «nos hemos sentido bien tratados y creemos que así seguirá siendo, aunque la burocracia ralentice muchas mejoras del barrio. Estamos contentos, especialmente con iniciativas en las que participamos, como es el caso de los presupuestos participativos. Han sido beneficiosos en muchos sentidos, sobre todo para mejorar el alumbrado de la avenida Països Catalans».

«El Ayuntamiento suele escucharnos, pero hacen falta más medidas contra el incivismo»
Domingo Martínez

Desde la asociación vecinal del barrio Fortuny confirman haberse sentido tranquilos en todo momento. «Es normal que siempre haya alguna discrepancia, pero siempre que hemos llamado al concejal relacionado con la problemática que nos preocupaba, hemos sido escuchados. Aunque las cosas se arreglen muy lentamente, avanzan. Luchar por los derechos de la vecindad es siempre una carrera de fondo, no se acaba nunca. Hay siempre cosas que arreglar y hay que estar entre todos muy pendientes. Se trata de un trabajo de voluntariado en el que nos tenemos que sumar todos y abarcar las 24 horas».

Para entrar en materia, los distintos barrios desglosan el porqué de una mayor presencia de la Guàrdia Urbana en los barrios. «Creemos que es la mejor manera de que se identifiquen las problemáticas que pueden afectar a un barrio. Queremos Guàrdia Urbana andando. Por el momento, vemos únicamente que hacen patrullas desde el coche. No ven si alguien está mal aparcado o si hay conductas incívicas. Eso sólo se ve conociendo bien los barrios y hablando con su gente. Por eso, tenemos reuniones regulares con ellos», destaca el presidente de la asociación vecinal del barrio Montserrat, Domingo Martínez.

En el barrio Fortuny, hay aceras deformadas por los árboles. FOTO: A.M.

El mismo razonamiento defiende la presidenta del barrio Fortuny, Cori Balanyà: «Reivindicamos, sobre todo, que haya una pareja de Guàrdia Urbana que se pasee patrullando a pie por el barrio, para que vea en qué condiciones está y corrija determinadas conductas incívicas. No hay gente muy conflictiva, sobre todo la hay mayor, pero siempre ayuda que se vele por la seguridad. Si en determinados sitios hay quien se pone a cantar con la guitarra o a hacer botellón, la presencia de la Guàrdia Urbana lo pone a raya, y consideramos que siempre ha hecho un buen trabajo». 

‘La calle es de todos’

Para regular esas conductas incívicas, desde la asociación del barrio Fortuny también proponen «regularlo con un punto de atención en los centros cívicos, promoviendo la realización de charlas con los diferentes concejales (que están a nuestro servicio). En definitiva, encuentros regulares que se podrían hacer de forma mensual en los que explicaran cuáles son sus responsabilidades y competencias. Sería una iniciativa muy positiva porque aquellos vecinos o vecinas que quisieran, podrían consultarles en primera persona dudas o preocupaciones». 

«Nos sentimos bien tratados, aunque la burocracia ralentiza muchas mejoras del barrio»
Esperanza Torrijos

Siguiendo el hilo del tema del incivismo, por su parte, la presidenta de la asociación vecinal del barrio Immaculada, Esperanza Torrijos, recuerda que «la calle es de todos», pero «no todos la respetan». Y es que hay zonas que se convierten en puntos en los que se arroja basura sin más. «La zona del barranco, justo al lado de la Riera de l’Escorial, es un ejemplo», dice Torrijos. 

También van trabajando en otros temas como la okupación, una situación que describen como «recurrente». «Queremos que se terminen casas vacías y promociones de obra. Encontramos que la gran mayoría de estas personas no cooperan y hacen la convivencia muy compleja. La tarea de la Guàrdia Urbana, en este caso, es imprescindible, no tenemos ninguna queja», asegura. La vecindad del barrio Immaculada considera que las prácticas incívicas «son difíciles de reconducir», y la labor más importante está en los colegios. 

Los jóvenes

«Sólo desde allí, se puede empezar a concienciar a los jóvenes para que no reproduzcan conductas que dañen la vía pública. Desde los centros educativos también se ha de fomentar la estima por lo que es nuestro, y por lo que luchamos la vecindad implicada», añade. En este sentido, hablando de los jóvenes, también se ha convertido en una asignatura pendiente la absorción de la demanda de estudiantes en el barrio Immaculada

«Las raíces de los árboles dañan las aceras. Llevamos mucho tiempo así»
Cori Balanyà 

«Tenemos dos escuelas en el barrio, la Escola Misericòrdia y la Escola Doctor Alberich i Casas. Muchas familias han de llevar a sus hijos hasta el Institut Gaudí o  Baix Camp, porque aquí no hay ningún centro público que acoja esa franja de edad en nuestra zona. Llevamos tiempo pidiendo un ‘institut-escola’ para resolver la situación», recuerda Torrijos.

Por otro lado, la población de gente mayor en barrios como el Fortuny y Montserrat, sufren también el mal estado de la vía pública. «Las raíces de los árboles dañan las aceras y parten las baldosas, muchos vecinos se han caído por eso. Llevamos mucho tiempo así, solucionando el problema con parches», dice Balanyà, del barrio Fortuny. 

En el caso del barrio Montserrat, también sufren por el espacio de las aceras: «Hay algunas estrechas, pero mucha gente aparca donde no debe, en mitad de la calle, dejando poco espacio para que la gente mayor camine. Ni un paso de zebra está libre. Muchos hemos de pisar calzada para seguir nuestro camino». Los problemas en la vía pública no se acaban aquí. Martínez (Montserrat) dices que «hay cables de telefonía colgando y no los retiran». 

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