Los ciclistas de Reus critican las inconexiones del carril bici de Reus y la falta de rutas

La ciudad ha empezado a implantar medidas, pero aún queda mucho para que exista una red bien conectada

Montse Plana/Jordina Salvat

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Un ciclista pasando por la Raval de Jesús, una de las zonas en las que se ha reforzado la señalización para dar prioridad a las bicicletas. FOTO: Fabián Acidres

Un ciclista pasando por la Raval de Jesús, una de las zonas en las que se ha reforzado la señalización para dar prioridad a las bicicletas. FOTO: Fabián Acidres

Reus ha empezado a implantar el Pla Específic de la Bicleta, la herramienta que tiene que permitir que la capital del Baix Camp se convierta en una ciudad completamente adaptada a las bicis. Hay calles y avenidas que cuentan con carriles específicos, y zonas del centro (como los arrabales) en las que se ha reforzado la señalización de límite de velocidad a 30 Km/h con el objetivo de ganar prioridad ante los vehículos motorizados. 

La ciudad ha hecho algunos pasos, pero, como recuerdan algunos usuarios, «hay muy poca conectividad entre un carril y otro». Así lo cree Anna, una joven que prefiere desplazarse por dentro de ciudad en bici. «Reus no está preparada. Hay carriles que no van a ninguna parte. Las rutas tendrían que tener una lógica, y no la tienen», añade.

Echando un vistazo al mapa de carriles bici de Reus, se observan, por ejemplo, pocas conexiones con el centro. A través del paseo Prim, se puede llegar a los arrabales, pero a través de calles de plataforma única, sin un carril específico. «O coches o personas o bicis, pero los tres en calles estrechas es incómodo y peligroso», opina Anna, que añade: «Creo que no es una ciudad para ir con bici. No se pueden ensanchar las calles». En cambio, Graciel·la, otra usuaria, opina que la capital del Baix Camp «es ideal» para las dos ruedas «por su forma concéntrica radial».

En todo el Tomb de Ravals, la preferencia es para las bicicletas, pero Graciel·la cree que las señalizaciones del carril bici por la misma vía que los coches «es estúpido. Deberíamos ir por el lado, no por el centro». De hecho, si uno observa durante unos minutos los arrabales, pocas bicis pasan por la calzada. La mayoría opta por circular por la acera. «Faltan carriles bici. Sobre todo en el centro. Prácticamente siempre voy por la acera», admite Robert mientras va con su bicicleta por la calle de Sant Joan. Mientras tanto, pasan dos jóvenes con bici. También lo hacen por la acera. A pocos metros, en la plaza Prim, dos chicas circulan con patinete eléctrico y únicamente pisan la calzada con la intención de cruzar la calle. Cogen el Raval de Jesús y van calle abajo por la acera. Graciel·la señala que el Tomb de Ravals hace subida «y siempre acaba habiendo un coche que te aprieta. Si subes a la acera, te riñen», se queja. En cambio, hace la observación de que en el paseo Prim, «la gente camina por el carril bici».

Más de 20 kilómetros 

Actualmente, la ciudad de Reus cuenta con más de 20 kilómetros de carril bici, la mayoría habilitados hace más de diez años. Comparativamente con la situación de 2009, la ciudad ha ganado pocos espacios exclusivos para bicicletas. Únicamente lo ha hecho en las zonas de los paseos de Sunyer y Prim, lo que ha permitido conectar Misericòrdia con la estación de trenes. 

Más allá de este caso, lo usuarios señalan que «los carriles de las afueras están desconectados del centro. Tienes un carril y de repente desaparece». Hay ejemplos, como es el de la avenida de Salou. Entrando a la ciudad por este extremo, a partir de la calle de Manuel Hugué empieza un carril que se extiende a lo largo de 750 metros, hasta llegar a la avenida President Macià donde, de repente, el carril termina. A unos metros más adelante (en la avenida de Marià Fortuny), el carril reaparece, recorre un kilómetro y, llegados a los juzgados, termina, punto desde el cual no hay ningún tipo de conexión con el centro. «Reus no está preparado. No hay un circuito que te lleve de fuera de la ciudad a dentro», concluyen los usuarios con los que ha hablado el Diari.

En cuanto a los parkings, hay unas 800 plazas repartidas por la ciudad, como en la plaza Mercadal, Raval Martí Folguera o la avenida del Carrilet. También hay en los aparcamientos municipales. No obstante, los usuarios se muestran algo reticentes. Y es que la percepción es de inseguridad: «Hay pocos sitios para estacionar y en muchas ocasiones las roban. Conozco infinidad de casos», denuncia Graciel·la.

Un plan a largo plazo

El Pla Específic de la Bicicleta ya se ha empezado a implantar, con el refuerzo de señalización en los arrabales. El plan cuenta con tres fases: la primera prevé actuaciones inmediatas, con la mejora de las conexiones entre el centro y las estaciones de tren y autobuses; en la segunda (a medio plazo), prevé mejorar las conexiones norte-sur con ejes hacia la zona Bellissens. En la tercera (a ejecutar a partir del 2020), se pacificarán las zonas residenciales de la periferia y se continuará el carril bici del polígono Agro-Reus.

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