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Los ciclistas todavía ven Reus como una ciudad «insegura» para ir en bici

Los cambios de la primera fase del Pla Específic de la Bicicleta, la nueva señalización, ya pueden verse en las calles

Carla Bergadà / Montse Plana

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En el Raval de Jesús puede verse la nueva señalización.  FOTO: Alba Mariné

En el Raval de Jesús puede verse la nueva señalización. FOTO: Alba Mariné

«Reus es una ciudad muy cómoda para ir en bicicleta, pero no es segura todavía para los ciclistas». Son palabras de Sita Serradell, usuaria de la bicicleta y miembro de BiciCamp, quien aplaude los cambios que implica la primera fase del Pla Específic de la Bicicleta pero coincide con la mayoría de ciclistas de la ciudad, todavía hay mucho por hacer. Así lo cree Ester Àvila, la presidenta de BiciCamp: «La fase uno no es suficiente, queda por desarrollar todo el plan. Son sólo unas primeras medidas, las más fáciles de incorporar». «Todas las medidas que se toman marcan prioridades pero no dan seguridad. El plan de la bicicleta resolverá el problema, la apuesta es seria», afirma Serradell.

La primera parte del documento contempla la conexión de los paseos con la estación de tren y de la estación de autobuses con el carril bici del parque de Mas Iglesias y el refuerzo de la señalización. Precisamente este último cambio ya es visible por las calles de la ciudad. 
Para la ciclista Clàudia Egea, pintar bicicletas para dejar claro que pueden circular por el centro de la vía «es una medida que no es muy efectiva porque los coches siguen sintiéndose los dueños». Sita Serradell, como Egea, lo ve como «una semilla. Hay mucho trabajo para hacer y, sobretodo, tiene que haber también un cambio de mentalidad». 

«Lo que queda realmente es planificar el resto de ciudad y empezar a cambiar el hecho de que el coche deje de ser el eje central», afirma la representante de BiciCamp. Según Ester Àvila, reducir la velocidad de circulación de los vehículos de 50 a 30 sería una solución para que, a su vez, también disminuya la gravedad de los impactos. «Ésta es la cuestión principal (refiriéndose al cambio de la velocidad) pero también es importante la visibilización; que el coche vea que comparte espacio con otros tipos de movilidad y que, por lo tanto, tiene que ir más despacio».

En este sentido, Jordi Escolà, responsable de CUÏC, una empresa que se dedica a la promoción de la movilidad sostenible, se decanta por que, además de cambiar la percepción de los conductores para que compartan el espacio con usuarios de bicicleta, también tiene que producirse «un empoderamiento de los ciclistas, que sean capaces de usar los carriles de igual a igual».

Escolà establece una prioridad clara: crear una red de carril bici conectada que realmente una un lugar concreto con otro. Es una idea que comparte con Sita Serradell, quien dice que «tenemos muchos carriles bici que no llevan en ninguna parte y la gente que nos movemos con bicicleta no podemos seguir un circuito. Se tiene que planificar». En la misma línea, Àvila cree que se deben «enlazar los distintos carriles bici de la ciudad. Hay muchísimos sin unir».

Además de conectarlas vías por las que pueden circular los ciclistas, todos tienen en común una idea: por donde no las haya, los tramos tienen que estar bien diferenciados. «Quizás no pintados, pero con asfalto de otro color. No es suficiente con poner una bici en el suelo», lamenta Serradell. Clàudia Egea opta por «un carril bici muy definido y separado, con un margen mínimo de distancia para que podamos pasar con seguridad. Así, la seguridad es prácticamente nula». En definitiva, en palabras de Jordi Escolà, «Reus es una ciudad que tiene que hacer un largo camino para crear una red de usuarios de bicicleta que consiga poner en valor su seguridad.

Los conductores dudan

Que el uso de la bicicleta debe potenciarse es una opinión que comparten muchos usuarios, pero se duda de la utilidad que pueda tener la señalización si «no hay mentalidad de bicicleta». En opinión de un conductor, Xavier Guarque, «unas pintadas en el suelo o una señal no cambiará nada». Asegura que los «incívicos seguirán circulando por encima de las aceras» mientras que «aquellos que ya circulan correctamente no necesitan ninguna señal». 

También duda de su utilidad Mònica Garcia. En su caso, hace años que se mueve por la ciudad de Reus con bicicleta y considera que «somos pocos los que nos movemos por la ciudad con este vehículo». Señala que se siente insegura circulando por la calzada, así que opta por ir por las aceras y, con la nueva señalización, cree que lo seguirá haciendo. «No creo que cambie nada esta medida, aunque valoro positivamente que se trabaje por potenciar su uso», añade. Otro usuario, Rodrigo Loayza, considera que dar más protagonismo a las bicicletas «da un plus» a la ciudad. «Se tiene que normalizar su uso y crear más zonas para ciclistas», concluye.

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