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Comercios agrupados en Comerç Solidari creen que las rebajas «restan valor al producto»

La entidad prefiere no aplicarlas, así, «respetamos nuestro trabajo, el producto y al proveedor»

C. VALLS

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Fabiana, en primer término, del comercio El árbol, forma parte de Comerç Solidari y defiende junto a sus integrantes la sostenibilidad y el consumo responsable. FOTO: ALBA MARINÉ

Fabiana, en primer término, del comercio El árbol, forma parte de Comerç Solidari y defiende junto a sus integrantes la sostenibilidad y el consumo responsable. FOTO: ALBA MARINÉ

Hay comercios de la ciudad que apuestan por el consumo responsable y por la compra sostenible. Es el caso de la entidad Comerç Solidari Reus, donde se agrupan una serie de emprendedoras que evitan aplicar aquellas clásicas rebajas de temporada que «restan valor a los productos o a los servicios», acotan.

«Si hacemos alguna rebaja se trata de algo puntual y según nuestras necesidades: puede tratarse de un acuerdo con un cliente o para vaciar el stock de un producto, pero no forma parte de nuestra filosofía», añaden.

La mayoría de emprendedoras de la entidad trabajan con productores/proveedores locales, que «cuidan el producto y los salarios dignos», dicen. «Aplicar descuentos de hasta el 70%, por ejemplo, no va con la entidad», insisten. Desde la tienda Batabat, Marta Sureda, declara por su parte que, «tal y como conozco las rebajas y los descuentos, nunca los he practicado en mi negocio».

En los años que lleva emprendiendo, «pocas veces lo he puesto en marcha, otro asunto muy diferente es que a determinados productos –que quieras dejar de vender y veas que no tienen recorrido– quieras aplicarles un descuento determinado; pero rebajas aplicadas a toda tu oferta, con porcentajes altos de rebaja, en mi caso, con una tienda de proximidad como la mía, es imposible. Se supone que mi producto tiene el mismo valor y eso no cambia de un día para otro», expresa.

Y es que, como prosiguen desde la entidad: «Las facturas las vamos a seguir pagando, no tiene sentido que nos rebajemos las ganancias y, por ende, el sueldo». Argumentan que, como comercios «justos, responsables y consecuentes», no pueden hacerlo. Tener una política de precios consecuente es para las componentes de Comerç Solidari «respetar tu trabajo, el producto y a la persona que te provee», establecen.

Desde el comercio El Brot –que a su vez es también empresa cooperativa que se autogestiona a través de la tarea conjunta de las personas socias–, Carme aporta que hay que aplicar «precios justos, siguiendo la estela de la justicia social y eso es incompatible con las rebajas». Ahora bien, hay excepciones, expresa: «Rebajar para aprovechar ventas difíciles por defectos del producto, por cierre de comercio, etc.».

‘Reventar’ los precios

El márquetin de «reventar los precios», tercia Fabiana, del comercio El Árbol, «supone dar menos valor al producto». «Si antes vendías una prenda a 25 euros y ahora lo haces a cinco, la clientela puede preguntarse ah, ¿que antes valía menos¿ o ¿su producción es menos costosa? Con lo que, de alguna manera, pierdes cierta coherencia, pones un precio cuando en realidad sería otro», comunica.

Destaca, por otro lado, el concepto fast fashion –relacionado con la producción de ropa sujeta a las tendencias, que cambian rápidamente creando ‘necesidades’ al consumidor–. «Es un fenómeno que va ligado a la materia de la que está hecha la prenda, que es más barata de producir. Son artículos que se van sustituyendo sin parar. Yo, en mi tienda, prefiero que adquieran una prenda y que, luego, me digan que les ha durado años; hay que comprar y cuidarlo, hacerlo durar», proclama.

En estos momentos, ella aplica un 10% sólo a determinada ropa de este año, con el fin de «acabar con las existencias que tengo en el almacén, sin seguir lo que marca el mercado en general», determina. La comerciante hace un apunte en materia de proveedores con oficios más artesanos, «que puede tratarse de su ocupación principal que les genera su fuente de ingresos más importante; eso hay que cuidarlo», comenta.

Sandra, del negocio La Caseta de l’Arbre –desde donde promueven la ecología en familia– dice que «siempre explicamos a los clientes que hay que hacer un cambio de chip, porque no es que un producto sea caro, es que estamos acostumbrados a unos precios muy económicos», señala la emprendedora.

Y es que «no es lo mismo un juguete de plástico que uno que está hecho a mano», si además está hecho de madera y de forma sostenible «está claro que no lo puedes poner a un precio más bajo», defiende. Expresa que la mentalidad tiene que virar hacia una compra menor en cantidad, pero en la que «se prime la calidad»; eso garantizará que el producto «dure y, además (en nuestro caso) muchos de los elementos son atemporales; al fin y al cabo, es una inversión». En La caseta de l’arbre también han introducido la venta de prendas. Sobre el tema, Sandra indica que «también funcionamos como outlet, cuando quedan pocas unidades, estimulamos la venta».

Artesanía y calidad

Y, hablando de artesanía, Raquel, de Olea Homemade, trabaja junto a su madre Paula en un proyecto en el que elaboran productos reutilizables de uso diario. «Dentro de Comerç Solidari Reus, soy un perfil más bien creador, artesano. Yo tengo un producto con un precio marcado para que me salga rentable, porque al fin y al cabo yo vivo del producto que hago y que quiero vender. No lo produzco pensando en que, en un determinado momento del año, le bajaré el precio», anuncia. Y es que ella trabaja con una materia prima de calidad y necesita unas horas de elaboración, en las que tiene que invertir.

«Tal vez sí que haces alguna acción de descuento puntual, pero porque no prevés qué stock puedes llegar a vender. De alguna manera, tiene que estar muy justificado. No puedes regalar nada, tienes que vivir; como proveedora también me interesa que mi producto se venda a un precio fijo, no puede ser que alguien se encuentre mi producto con precios distintos en una tienda u otra», declara.

Como miembro de la agrupación, Bénédicte Ronco, al frente de la crepería Kenavo de Reus expresa que «lo positivo de nuestra unión en Comerç Solidari es que trabajamos, entre nosotras, de forma colaborativa y con valores que persiguen que el comercio sea más ecológico y consciente».

«Eso lo extendemos al trato que tenemos con los proveedores, es decir, si queremos reducir envases y plásticos, porque a día de hoy, aún todo va envasado con muchos productos, especialmente en la industria cárnica, podemos pedir que esto se vaya reduciendo», hace saber. Otro tema que expone, también, es la apuesta por productores de proximidad. «Tenemos que garantizar que, a la gente que produce se le pague bien y si podemos poner en valor algo que tenemos al lado, siempre es mucho mejor», sostiene.

Iniciativas más flexibles

Otro asunto que comentan de forma conjunta las emprendedoras consultadas de Comerç Solidari es que las rebajas de antes no son las de ahora. «Ahora todo parece haberse flexibilizado, ves rebajas durante todo el año. Si incluso el Black Friday se ha llegado a extender a una semana entera», dicen por poner un ejemplo.

El trabajo colaborativo, observan desde la entidad, «ha sido siempre un valor fijo que, desde nuestro orígenes hemos querido potenciar, y más con la llegada de la pandemia, colaborar es más importante que nunca», manifiestan. La tendencia sostenible, añaden, «se está extendiendo más, porque ahora está de moda, esperemos que se mantenga», concluyen.

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