«Los gitanos nos merecemos un poco de consideración y menos rechazo»

Un millar de familias forman la comunidad gitana de Reus, que se concentra en los barrios de las afueras de la ciudad

C. Bergadà / F. Gras

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Imagen del acto en el Ayuntamiento de Reus para conmemorar el día del pueblo gitano que tuvo lugar ayer.  FOTO: Alfredo González

Imagen del acto en el Ayuntamiento de Reus para conmemorar el día del pueblo gitano que tuvo lugar ayer. FOTO: Alfredo González

Bernabé Amaya es Pastor de la Iglesia Evangélica ‘El Templo’. Vive en el barrio Mas Pellicer de Reus desde hace más de 60 años, una de las zonas de la ciudad donde la comunidad gitana es más numerosa. De hecho, en los  bajos de uno de sus bloques se encuentra la Associació Gitana Catalana Sant Josep Obrer que preside el incansable Antonio Gabarri, conocido en el barrio como el ‘tío Antonio’. 

Ambos han vivido y luchado por la integración de los gitanos en la capital del Baix Camp y conocen cómo ha sido su evolución. «Ya sólo quedan resquicios de los estereotipos sobre los gitanos. Estamos muy integrados y adaptados en la sociedad. Somos uno más», explicaba Bernabé Amaya, quien también destacaba la evolución que ha vivido la figura de la mujer gitana. Un ejemplo es la fundación, en el año 2013, de la Mesa del pueblo gitano en la que están presentes entidades de la ciudad y distintas concejalías del Ayuntamiento de Reus.

De forma parecida piensa Gabarri, aunque como representante de la comunidad señala aspectos en los que todavía existe mucho margen de mejora. Uno de ellos es el elevado índice de absentismo escolar entre los niños gitanos o los problemas económicos de muchas familias que viven con la luz y el agua pinchadas. 

Para darles apoyo, Antonio Gabarri lleva años entregando alimentos que recibe a través del Banc d’Aliments. En la actualidad, además, quiere trabajar con el consistorio reusense para implementar un plan con el objetivo de ayudar a la treintena de familias gitanas más necesitadas del barrio. «Nuestra intención es que las familias que son legales y que lo pasan mal económicamente puedan tener lo necesario para tirar adelante», sentenciaba el presidente de la Associació Gitana Catalana Sant Josep Obrer. 

Éstas y otras cuestiones salieron a relucir ayer con motivo de la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano. Una efeméride que contó con un acto protocolario en el salón de plenos del Ayuntamiento y que hacía años que no se realizaba. Del conjunto de intervenciones y reflexiones que se llevaron a cabo destacaron las de Paco Carreras animando a los gitanos a empoderarse para seguir creciendo como sociedad y defender su cultura. «Los gitanos nos merecemos un poco de consideración y menos rechazo. Somos un pueblo con mucho pasado pero proyectamos mucho futuro». El acto finalizó con una foto de familia entre todos los integrantes de la Mesa del pueblo Gitano y los representantes políticos.

La comunidad gitana que reside en la ciudad está formada por un millar de familias. De esta forma lo aseguran los propios miembros de la comunidad que, principalmente, se encuentran en barrios periféricos como Sant Josep Obrer, Mas Pellicer, Fortuny o Gaudí. No obstante, Bernabé Amaya apuntaba que en algunos casos también ocupan pisos del centro de la ciudad. Según datos extraídos del Estudio-Mapa sobre vivienda y población gitana de 2016, en la capital del Baix Camp se encontraban viviendo, en ese año, 600 viviendas. 

La mujer gitana

Ángel Muñoz Cortés vive en el barrio Fortuny y es otro de los que ayer asistió al acto celebrado con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano. «Estamos intentando ayudar a gente a salir de los malos vicios. Trabajando con los niños en el culto y pienso que estamos evolucionando mucho», manifestaba, sin dejar de mencionar que los esterotipos negativos siguen presentes en la sociedad hacia la comunidad gitana.

Abigail Gabarri Amaya, que también reside en el barrio Fortuny, consideraba que resta mucho trabajo por hacer. «Creo que todavía nos queda un poquito, hay que avanzar más hacia la integración, pero vamos bien. Lo estamos consiguiendo». Por otra parte, y al respecto del papel de la mujer gitana, sentenciaba: «Somos como cualquier otra mujer. Trabajadora, ama de casa... Yo me considero una mujer integrada, con mi trabajo y un hogar propio». 

Associació Gitana. El incansable trabajo de Antonio Gabarri
El tío Antonio, como se le conoce en le barrio Mas Pellicer, realiza desde hace años una incansable labor de ayuda e integración de la comunidad gitana en la ciudad. Trabaja ayudando a las familias y les aporta alimentos y sus consejos. Espera poder aplicar un proyecto junto con el Ayuntamiento para que las familias del barrio más desfavorecidas.  

FOTO: Alfredo González

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