Reus Economía

Los hoteles de Reus cierran un año con una ocupación ‘floja’ y encaran el 2021 con ‘incertidumbre’

Algunos equipamientos deciden permanecer cerrados a la espera de que la situación mejore y los que están abiertos sufren por las restricciones de movilidad y límites de aforo

C. VALLS

Whatsapp
Las restricciones de movilidad afectan a los equipamientos hoteleros, que se ven y se desean por salir adelante. Foto: a.  mariné.

Las restricciones de movilidad afectan a los equipamientos hoteleros, que se ven y se desean por salir adelante. Foto: a. mariné.

Los equipamientos hoteleros no pasan por su mejor momento. Al igual que muchos otros sectores, están viéndolas venir a causa de los estragos de la crisis. Las restricciones de movilidad y los límites de aforo no lo ponen nada fácil. Muchos han optado por permanecer cerrados, otros incluso no han abierto desde marzo –como el céntrico Hotel Gaudí, sin fecha de reapertura, a la espera de cómo evolucione la situación– y los que todavía están abiertos se las ven y se las desean para salir adelante. Con estos condicionantes «es complejo», dicen desde el sector hotelero de Reus, pensar en las expectativas que tienen para el 2021. «Todo se sume en una gran incertidumbre», completan. ¿Cuándo podremos abrir con cierta normalidad? ¿Recuperaremos la clientela? Son muchas las cuestiones que aparecen en las mentes del tejido profesional del sector, porque el balance del pasado año no es alentador.

«El 2020 es un año para olvidar. Con las actuales restricciones de movilidad, ¿quién tiene que venir a un hotel?»

«Este 2020, hemos tenido una ocupación floja y los meses de mayor facturación, como el verano, han sido preocupantes –y es que el Aeropuerto de Reus registró en agosto una caída de pasajeros de más del 95% respecto al año 2019–. Por entonces, nos situamos en el 20% de ocupación, cuando lo habitual era llegar al 80% aproximadamente, pero al cerrar PortAventura World, suspenderse diferentes campeonatos deportivos de la ciudad y no realizarse el Trapezi nos hemos quedado sin ese extra que nos iba bien para afrontar el mes de enero», expresa el director del Hotel Reus Park y representante de la Associació d’Empresaris d’Hostaleria de la Província de Tarragona, Magdaleno Pareja. Personalmente, está «muy decepcionado». Y es que su pensamiento era que la situación mejorara entre septiembre y octubre, pero «llegó la segunda oleada de contagios», lamenta.

En estos momentos, el Hotel Reus Park está cerrado desde noviembre y ha estado en activo seis años en la capital del Baix Camp. «El 2020 es un año para olvidar. Cinco meses cerrados y el resto pasándolo mal», recuerda. Otro de los inconvenientes es que el cliente potencial, que se mantenía estable, también «ha decaído». «Me refiero a las ocupaciones de profesionales realizadas por negocios, eran nuestro 5-10% de la ocupación y también ha ido a la baja», destaca.

La decisión de cerrar la tomaron a regañadientes. «No nos obligaban, pero nos salía más a cuenta estar cerrados. La plantilla, además, está con Expedientes de Regulación de Empleo. Con las actuales restricciones de movilidad, por otro lado, ¿quién tiene que venir un hotel?», se pregunta.

«Estamos trabajando muy poco. Ahora, los huéspedes no coinciden entre ellos»

Restricciones en restauración

En el Hotel Reus Park sólo se ofrece desayuno, las demás comidas se tienen que llevar a cabo fuera del recinto. «Las restricciones en restauración que afectan a los horarios de los locales son otro inconveniente para los hoteles que no tenemos servicio de comida y cena. Muchos clientes te preguntan dónde pueden ir a comer o a cenar», añade.

De hecho, consultando otros hoteles de la ciudad, que tampoco disponen de este tipo de servicio, supone «un verdadero inconveniente», y más para conseguir que el cliente potencial, finalmente, elija hospedarse allí. El hecho de que, también, algunos equipamientos hayan bajado la persiana temporalmente ha supuesto para otros una oportunidad. Estas fiestas, por ejemplo, algunos hoteles han acogido personas que venían a visitar a sus familiares y que, por seguridad, han preferido dormir en un hotel.

Por lo pronto y hasta que no finalicen las restricciones actuales, Magdaleno Pareja vaticina que «tal vez, hasta Semana Santa, no veamos algo más de fluidez en ocupación hotelera, es imprevisible». Los eventos suspendidos para este 2021 en diferentes localidades hacen nulo un posible efecto llamada. «Yo necesito un mínimo de 25 o 30 habitaciones ocupadas al día para que me salga a cuenta abrir», concluye Pareja.

Por otro lado, hemos querido saber cómo les va a los hoteles que permanecen abiertos en el actual contexto sanitario. Es el caso de Brea’s Hotel, con 50 años de historia y desde donde Fernando Miguel, gerente del alojamiento situado a las afueras de Reus, confirma que «estamos trabajando muy poco».

Estas fiestas, los hoteles han acogido personas que venían a visitar a sus familiares

«El año ha sido muy malo. Después de estar tres meses cerrados se suponía que íbamos a tener un buen agosto, pero estuvimos a medio gas, porque no ha habido turistas. Por otro lado, si en 2019, en términos generales y por fiestas de Navidad, nos manteníamos entre un 40 y un 50% de ocupación, este año sólo habremos alcanzado el 20%. Si ahora, entre huéspedes, ni siquiera se coincide», reconoce.

Certificados y cancelaciones

El perfil de cliente en Brea’s Hotel, a falta del turista que apuesta por el ocio en la costa, es un perfil de trabajador que se mueve por negocios. «En nuestro caso, hemos alojado personas de empresas de Madrid, Valencia e incluso de fuera: Francia, Italia e Inglaterra. La garantía es que viajan con certificado y eso da una tranquilidad. Aun así, su visita ha ido a la baja y no es por otra cosa que por las restricciones», asume.

Brea’s Hotel es uno de los complejos hoteleros de la ciudad que cuenta con restaurante. Allí, en condiciones normales, se llegan a formalizar reservas de un año para otro, con mucha antelación; de lo contrario, se corre el riesgo de no encontrar mesa, a pesar de que tienen un gran espacio para celebrar eventos de todo tipo. «Este año ha sido diferente. Las comidas y cenas de empresa no han tenido lugar por el límite de personas, pero es que las restricciones en los horarios de las comidas tampoco dejan mucho tiempo para la sobremesa», continua.

Las consecuencias de la llegada de la pandemia las sufren «por partida doble», señala. «A principios de año, incluso, se producían cancelaciones justo el mismo día en que los comensales iban a venir a comer. Todo se ciñe a la evolución de los contagios», dice.

A pesar de que alguna vez han preparado comida para llevar, «esencialmente cuando ha sobrado algo en una comida», prefieren no llevarlo a cabo un servicio dedicado a ello. «No podemos competir, estamos lejos del centro y es más fácil ir a recoger algo cerca de casa», manifiesta.

Temas

Comentarios

Lea También