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Los partidos de Reus tantean a los líderes vecinales para incorporarlos a sus listas

A menos de un año de las elecciones los representantes de los vecinos se convierten en target para los políticos

Marc Càmara

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Hasta siete concejales participaron en el pregón de las fiestas de Mare Molas esta semana, incluido el alcalde Pellicer. FOTO: Twitter Ara Reus

Hasta siete concejales participaron en el pregón de las fiestas de Mare Molas esta semana, incluido el alcalde Pellicer. FOTO: Twitter Ara Reus

Se acercan las elecciones municipales, y los partidos políticos empiezan a buscar capital humano para llenar las listas. Los movimientos aún son iniciáticos, pero son indiciarios de la voluntad de las formaciones de ocupar determinados espacios electorales que, consideran, puedan resultarles rentables. 

El movimiento vecinal es uno de esos sectores de la sociedad que siempre ha ocupado una posición privilegiada en las listas electorales de los partidos en los comicios municipales. 

A un año de las elecciones, a nadie se le escapa que los representantes de los vecinos son una buena carta a jugar a la hora de confeccionar las listas.

En el actual mandato, de hecho, dos de los concejales del PSC provienen del asociacionismo vecinal. Ana Martínez, hija de Domingo Martínez, presidente de la Associació de Veïns del Barri Montserrat, fue vocal de la Federació d’Associacions de Veïns de Reus (FAVR) hasta que se convirtió en cargo electo. También Carmina Pozuelo ha estado vinculada al movimiento vecinal, en su caso, con la Associació de Veïns del Barri Sol i Vista. Desde 2010 forma parte de su junta directiva. 

Valentí Rodríguez, presidente de la FAVR, admite que «nosotros tenemos un poder importante, con mucha presencia en el territorio. Algunas entidades más que otras, pero en general mucha presencia. Esto es un caramelo para los políticos. Les interesa. Porqué es la puerta de entrada para llegar a un amplio colectivo de personas». 

Rodríguez insiste que «somos un poder y eso, a los políticos en general, les genera una cierta inquietud. Quieren salir en la foto con nosotros y nosotros buscamos a los políticos para beneficiar a los barrios y a los vecinos».

Al final, el presidente de la FAVR define el sistema como «un juego donde todo el mundo quiere jugar. Nosotros también. No para sacar rédito personal, pero si para ayudar a nuestros barrios». A lo largo de los diversos mandatos que se han ido sucediendo desde la restauración de la democracia, los vecinos han tenido un importante papel en las listas electorales en la gran mayoría de listas. 

Mercado preelectoral 

Algunos presidentes de entidades vecinales ya han recibido alguna oferta para incorporarse a un proyecto político. Algunos de ellos no quieren hablar del tema porqué consideran que puede empañar su reputación. Otros, explican abiertamente los contactos, aunque se niegan a dar el nombre de la formación que les ha hecho la propuesta. 

Es el caso de Eduardo Navas, presidente de la Associació Primer de Maig, del barrio Mas Pellicer. «La misión de un presidente es buscar el beneficio para el barrio que representa. Este año un partido me ha venido a buscar, pero el barrio no está en venta, y yo tampoco, así que les voy a decir que no», dice.

Navas ya fue a una lista política en 2015, concretamente en el número 19 por Convergència i Unió. «Ese año fui porqué el alcalde nos construyó lo prometido, una pista deportiva. Una cosa es que un partido me quiera para ir a las listas y nos presente un proyecto para mejorar el barrio». Admite que la formación que le ha tanteado para 2019 no ha presentado ninguna idea para Mas Pellicer. 

Otro caso relevante es el de José Machado, presidente de la Associació de Veïns del Barri del Carme y también vicepresidente de la Associació de Veïns del Barri Monestirs. Machado es, desde el último pleno celebrado éste mismo lunes, miembro del Consell Assessor d’Urbanisme en representación del grupo político ARA Reus. Machado, anteriormente, había fundado su propio partido, y había flirteado con CiU.

Partido municipalista y vecinal  

Precisamente ARA Reus es una formación nacida del movimiento vecinal. Fue en 2010, y alrededor de un colectivo que protestaba contra la construcción de elevadas torres de pisos donde se encontraba la antigua Sedera en el Passeig Misericòrdia. Su actual presidente, Enric Bosch, que participó activamente en aquel movimiento, asegura que «mantenemos las mismas ganas de ofrecer soluciones a los vecinos de la ciudad, lejos de partidismos y con Reus en el centro de nuestros intereses». 

ARA Reus también ha tanteado a algunas lideresas vecinales. Dicen fuentes consultadas de su formación que Cori Balanyà, presidenta de la Associació de Veïns del Barri Fortuny, podría formar parte de sus listas electorales. Balanyà hasta hace poco militante del PSC, había formado parte de las listas socialistas con la candidatura de Francesc Vallés, en los pasados comicios de 2015. 

De hecho, el PSC ha copado, a lo largo de su historia, buena parte del mercado vecinal. José Allueva, por ejemplo, fue concejal socialista en el último mandato del tripartito y el primero con Carles Pellicer como alcalde. Allueva había sido presidente de la FAVR desde 1999 hasta 2003.

También Joan Anton Verge, quien fue concejal de Esports, proveniente de la asociación de Pau Casals. También fue trascendente la figura de Antonio  Montoya. Miquel Folqué, del Barri Montserrat, Antoni Bardají y Manolo García, del Barri Fortuny, también formaron parte del gobierno socialista en la época de Josep Abelló como alcalde. 

Pero los fichajes en el ámbito vecinal también se han repetido en las filas convergentes. Solamente en 2011 hasta cuatro líderes vecinales formaron parte de su lista, aunque ninguno terminó convirtiéndose en concejal. Jordi Balust, presidente de la Associació de Veïns de Mas Iglesias. O Tomás Navarro, del Barri Immaculada. O Noemí Llauradó (no la líder de Esquerra, si no la representante vecinal de la Associació de Veïns de l’Avinguda Saragossa, en el Barri Gaudí), o Pepita Roig, actualmente presidenta de la Associació Amics del Barri Fortuny. 

Precisamente, Roig asegura que fichar líderes vecinales «es una técnica que hace años que se usa y que tenía sentido, pero que ya no lo tiene». Defiende este argumento afirmando que «en los barrios pequeños, si no había referentes, los vecinos no sabían a quién votar, pero ahora los concejales y hasta el alcalde son mucho más cercanos, y la gente puede tomar sus propias decisiones con toda la información al abasto. Es lo que tienen, también, las nuevas tecnologías», concluye.

El PP también ha echado mano de las asociaciones vecinales para formar listas electorales. En los últimos comicios de 2015, Antonio Goyes, de la Associació de Veïns Primer de Maig, Ana Belén Castaño, de Barri Sol i Vista, o Adolfo Juan Luri, de Pau Casals, son algunos ejemplos. 

Sólo Esquerra ha huido históricamente del movimiento vecinal. Aunque participan de sus actividades, no tienden a incorporar a presidentes de asociaciones en sus listas. Tampoco la CUP.
La irrupción del Ciudadanos

El partido naranja, que en 2015 sacó cuatro escaños en el Ayuntamiento, ha irrumpido en el escenario político de la ciudad y también en las pugnas para hacerse con caras conocidas en sus listas. Según fuentes vecinales, Ciudadanos está moviéndose en algunos barrios con solidez y no se descarta que en 2019 pueda incorporar a algún líder de asociación de vecinos en sus listas. 

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