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Los servicios sociales de Reus, desbordados

Que los ayuntamientos no pueden llegar a todos los casos es una realidad que se ve compensada por la labor de las entidades

M.Just/J.Morales

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Los servicios sociales de Reus, desbordados

Los servicios sociales de Reus, desbordados

Los servicios sociales de Reus están estos días en el punto de mira. ¿Actuaron correctamente en el caso de la mujer fallecida en el incendio de su piso? ¿Hasta dónde llega su responsabilidad? El caso de Rosa ha puesto de relieve las dificultades que, en muchos casos, supone poder llegar a todas las personas necesitadas y lo frágil que también puede llegar a ser la cadena de comunicación entre las administraciones y el sector privado. Y es que su labor, y también su responsabilidad, se ha disparado en los años de crisis.

El consistorio subraya que garantizar los servicios sociales y atender a las familias que se encuentran en riesgo de exclusión es una de sus grandes prioridades. Por ello ha aumentado la partida de ayudas económicas destinadas a este campo. Si en 2015 se atendieron a 2.354 beneficiaros con una aportación de 304.157 euros (194.000 para el suministro del agua, 92.805 para la luz y 17.351 para el gas), este año la partida prevista prevista se ha disparado y se sitúa en 468.771 euros. De este importe total, 232.260 euros se destinarán a la luz y al gas; y 236.511 € al agua, según los datos de los Serveis Socials Municipals.

Las cifras incluyen tanto las subvenciones como las bonificaciones y las ayudas de carácter individual y muestran los trabajos de un departamento que, a menudo, se ve desbordado, igual que ocurre con otras entidades solidarias que nacieron con la vocación de ayudar a los demás.

Una labor vital

En Reus, el trabajo de las entidades del tercer sector es vital para que las ayudas lleguen al máximo de personas en riesgo de exclusión. Que los Serveis Socials del Ayuntamiento de Reus no pueden llegar a todos los casos es una realidad que, afortunadamente, se ve compensada por la enorme labor que llevan a cabo entidades como Cáritas, la Casa de Misericòrdia, el Banc d’Aliments, etc.

El presidente de Cáritas de Reus, Antoni López, tiene muy claro que «en el caso de la mujer muerta en el incendio ha fallado el sistema. Es triste que se haya abierto esta batalla para saber quién es el culpable. La culpa es de todos, porque estamos fallando como sociedad». En este sentido, López realiza un examen de autocrítica muy interesante, asegurando que «es algo que nos podía haber pasado a cualquier entidad. Hacemos lo que podemos, pero no llegamos a todo porque estamos un poco desbordados». El responsable de Cáritas en Reus también quiere lanzar un mensaje de reconocimiento al trabajo que hacen desde Serveis Socials. «Es justo reconocer que la mayor parte de las ayudas se cubren desde Serveis Socials, desde donde solucionan la mayoría de los casos. Después estamos las entidades, que hacemos lo que podemos. Pero pretender cubrir todas las necesidades es imposible. Además, también hay que tener en cuenta que la gente tiene libertad de aceptar o no la ayuda».

Desde Cáritas, además de cubrir necesidades materiales como la alimentación o incluso pagar alguna factura de la luz o del agua para evitar que corten el suministro en algún domicilio, valoran mucho las carencias «inmateriales que tiene mucha gente, que necesita hablar o sentirse querida. Hay personas que viven solas y necesitan compañía y este tipo de carencias también hay que cubrirlas, aunque no se piense en ellas». Antoni López también valora como muy importante «la comunicación que tenemos que tener entre todos para intentar llegar al máximo de personas y que casos como el de esta anciana no se vuelvan a repetir. En este sentido, nuestra comunicación con los Serveis Socials del Ayuntamiento de Reus es fluida».

Compartir información

Sobre este aspecto también coinciden desde la Casa de Misericòrdia, una fundación privada de Reus gestionada por la Congregació de Germans Franciscans de la Creu Blanca, que se dedica a atender a personas en riesgo de exclusión social que han perdido su casa o están a punto de hacerlo. Carles Aguadé, trabajador social de esta entidad, explica al Diari que «la comunicación entre todos es muy importante para poder compartir información, ya sea una entidad privada o una administración».

En este sentido, Aguadé también reconoce que «estamos en contacto permanente con Serveis Socials del Ayuntamiento, que colabora con nosotros económicamente cuando nos derivan algún caso. Está claro que, por sí solos, los Serveis Socials no podrían llegar a todo el mundo». Desde la Casa de Misericòrdia también reconocen estar algo desbordados. De hecho, la casa tiene capacidad para 24 personas y, actualmente, tiene lista de espera.

Otra entidad que reconoce estar desbordada es el Banc dels Aliments, donde reconocen que «a veces no llegamos a las necesidades más básicas desde un punto de vista alimentario», comenta Glòria Alegre, quien añade que «nos sucede que a veces tenemos muchos alimentos tipo bollería, pero en cambio nos falta otros más básicos como la leche o el aceite». El Banc dels Aliments de les Comarques de Tarragona, con sede en Reus, cuenta con 35 voluntarios. «Intentamos hacer lo que podemos pero es complicado», sentencia Alegre.

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