Los reusenses quieren más policía en los barrios y agentes más proactivos

Reabren las comisarías externas de proximidad y las entidades vecinales priorizan la proactividad de los agentes 

C. Valls/M. Plana

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Las comisarías de proximidad han sido equipadas con pantallas protectoras. FOTO: A.M.

Las comisarías de proximidad han sido equipadas con pantallas protectoras. FOTO: A.M.

Entidades vecinales de la ciudad celebran la reapertura de las comisarías externas de proximidad, las cuales han permanecido más de año y medio cerradas a causa de la Covid-19. Abrieron sus puertas ayer y habían estado clausuradas «dadas las características de estos espacios», de reducidas dimensiones, argumentó la concejala de Seguretat, Convivència i Civisme, Dolors Vázquez. Pero ahora, con una situación de pandemia más controlada, y tras adecuar las instalaciones, han vuelto a abrir. Y es que como recordó Vázquez, la proximidad es una de las grandes prioridades, «y estas comisarías permiten prestar un servicio a la ciudadanía de cercanía». «Los agentes están en el barrio y recogen todo tipo de denuncias, como hurtos o quejas de convivencia», dijo. «Se recogen todas las informaciones y se envían a la unidad correspondiente o, también, se asesora para que se haga uso del servicio de la Unitat de Mediació i Resolució de Conflictes», expuso.

A la izquierda, la comisaría externa de proximidad ubicada en el antiguo hospital y, a la derecha, un agente en el interior de una de estas comisarías. FOTO: ALBA MARINÉcomissaria de proximitat externa antic hospital Reus
Una de las comisarías de proximidad está en la calle Sant Joan. FOTO: Alba Mariné

Ahora bien, los representantes vecinales consultados van más allá: encuentran que se debería de informar más de este tipo de servicios a la ciudadanía y, que los agentes que se encuentran al frente de cada comisaría deberían ser más proactivos. 

«Una vez más, pedimos más policía patrullando a pie por los barrios. Desde el coche sólo disuaden las personas que delinquen o que realizan actos incívicos de forma momentánea. Al llegar, con las luces azules, avisan; tienen que pisar calle, hablar con la gente», defiende el presidente de la asociación de vecinos Primer de Maig, Eduardo Navas. En el barrio Sant Josep Obrer, concreta, han echado en falta estas comisarías,  aunque «cuando éstas estaban abiertas sus agentes, si no tenían ninguna denuncia, no se movían mucho». Por ello, manifiesta que «nos gustaría que sean más activos, que salgan y se den un paseo entre los bloques del barrio, que pregunten a los comercios cómo se encuentran, qué les hace falta», formula.

La mayoría de consultas realizadas por los vecinos antes de que estos puntos de seguridad cerraran al llegar la pandemia, dice Navas, se relacionaban con «temas de incivismo y venta de droga». Cuando estaban clausuradas  estas comisarías, corrobora, «ha habido más actividad relacionada con la venta de droga, todo ello se mantiene». 

El representante vecinal destaca que el barrio es pequeño y que «la mayoría nos conocemos, sabemos lo que pasa; por aquí sólo pasan los barrenderos y cómo mucho cuando vienen a arreglarnos una farola, que lo agradecemos, pero sólo pedimos que haya más vigilancia», repasa. Desde la Associació de Veïns L’Harmonia del Carme, Josep Machado, expresa que «es clave que haya este tipo de consultas, que reabran es positivo especialmente para los vecinos; para que éstos, en caso de problemáticas puntuales, puedan acudir y ser asesorados». Pone como ejemplo servicios diarios, el hurto de una cartera y demás situaciones del estilo.

Machado, por otro lado, pone de relieve la figura del caporal asignado a los barrios, alguien que cada dos o tres meses se pone en contacto con las diferentes asociaciones vecinales de la ciudad para reunirse y comentar las  problemáticas de cada uno de ellos. «Son reuniones periódicas en las que nos explayamos en lo que nos afecta y cómo se puede solucionarse, casos de incivismo y okupaciones», añade. Algo, que también subraya la presidenta de la entidad vecinal del barrio Mas Magrané, Cori Parra: «Las comisarías de proximidad son útiles para los vecinos, además las asociaciones tenemos un caporal asignado con el que vamos dialogando». También, indica que, a «nosotros nos gustaría que, también, vinieran de paisano, aunque sabemos que ya lo hacen». Es algo que encuentran muy útil.

Promocionarlo más

Desde la Associació Veïnal Amics del Barri Fortuny, su presidenta Pepita Roig sostiene que «el barrio Fortuny es muy grande y, en numerosas ocasiones, hay vecinos que desconocen que hay comisarías de proximidad externas». En reuniones en el pasado, Roig recuerda que propusieron crear algún tipo de nota para ir dejándola en los buzones de diferentes vecinos y, así, informarlos. «La mayoría de veces, cuando ocurre algo de lo que quejarse o alertar nos dirigimos a la policía o Guàrdia Urbana por teléfono, son muy efectivos; por otro lado, que estén de nuevo abiertas estas comisarías siempre es positivo, pero en el caso del barrio Fortuny, a algunos, les queda lejos para acudir presencialmente», apunta. Remarca, como Navas, la importancia de que haya más patrullas a pie por los barrios en la capital del Baix Camp.
También destaca que «hay mucha gente reticente a la hora de denunciar según qué casos, porque les da reparo», asegura.

Desde la Federació d’Associacions de Veïns de Reus, Marcos Massó, aplaude que las comisarías vuelvan a abrir. «Aunque no están abiertas todo el día, sino con horarios concretos, es importante saber que están allí. Lo más triste es que necesitamos a los cuerpos de seguridad porque hay personas que no tienen un mínimo de responsabilidad. Lo bueno, por otro lado, es que nunca nos sentimos abandonados», dice.
Coincidiendo con la reapertura, ayer se incorporaron los últimos agentes de la última promoción: ocho. Así, se refuerza la plantilla, formada por unos 154 agentes. Las comisarías externas de proximidad son siete en la ciudad.

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