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Los vecinos de Reus reclaman más zonas verdes en la ciudad

Los residentes de diferentes barrios aseguran que son «necesarias», pero que muchos no cuentan con el espacio suficiente para acogerlas y solicitan que lo que hay «se cuide»

CRISTINA VALLS

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Diferentes puntos de la ciudad acogen árboles cortados, algo que a entidades como Gepec les genera cierta preocupación. FOTO: A. MARINÉ

Diferentes puntos de la ciudad acogen árboles cortados, algo que a entidades como Gepec les genera cierta preocupación. FOTO: A. MARINÉ

Vecinos y vecinas de la ciudad encuentran que «podría haber más zonas verdes en la ciudad», aunque en muchos casos los barrios «no cuentan con suficiente espacio para acogerlas», exponen diferentes asociaciones vecinales consultadas; les gustaría que «se exploraran alternativas».

Algunas entidades inciden, además, en la importancia de su mantenimiento, «que lo que hay ya, como los árboles, se cuide». «Tiene que haber personal que vele porque se mantengan en condiciones», valora Esperanza Galindo, como representante de la vecindad de Mas Abelló. Cómo publicó el Diari hace un tiempo sobre el tema, que Reus es la tercera ciudad de Catalunya que menos zonas verdes tiene. Cuenta con 6,80 metros cuadrados por habitante y los mínimos que sostiene la Organización Mundial de la Salut se sitúan entre los 10 y los 15.

Entidades como el Grup d’Estudi i Protecció dels Ecosistemes Catalans – Ecologistes de Catalunya (GEPEC-EdC), por ejemplo, describe que es una ciudad «deficitaria en zonas verdes, especialmente en el centro; donde no se dispone de más vegetación que los árboles de la calle».

Galindo, por su parte, prosigue con su testimonio y añade que se necesitan más localizaciones con naturaleza y que, de hecho, «siendo una de las invitadas al foro ciudadano, organizado para el plan estratégico ‘Reus Horitzó 32’, es una de las necesidades que defiendo», señala.

Destaca, también, la planificación a la hora de plantar árboles, que es, describe, «fundamental». «Tiempo atrás, tuvimos árboles de procedencia extranjera, cuyas raíces levantaban el suelo y rompían los cables de suministro de la luz. Hay que pensar en calcular bien dónde se colocan los árboles, pero sobre todo contar con personal que vele por el mantenimiento de cualquier tipo de elemento natural», concibe. Celebra, por otro lado, la realización del espacio de recreo para perros en la zona y de la puesta en marcha de la creación de un parque cercano. «Es necesario contar con lugares de descanso en nuestras zonas residenciales», indica.

Por su parte, Esperanza Torrijos, desde el barrio Immaculada, secunda que hay que tener más zonas de este tipo, aunque admite que «nosotros tenemos un gran pulmón en el barrio, ya que estamos situados casi a las afueras, junto a la autovía, con zonas ajardinadas y de cultivo cerca», explica. A las personas residentes de la zona, dice, «nos interesa mantener todo lo que tenemos, pero haría falta replantar para tener mucho más».

En Immaculada priorizan crear zonas de recreo y "replantar para tener mucho más"

Prioriza, en este caso, crear zonas de recreo natural y, tal vez, «edificar un poco menos». De hecho, para el presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Reus (FAVR), Marcos Massó, está muy claro: «Con zonas verdes, la ciudad ganará seguro». Le da mucha importancia a tener parques, «todo lo natural da vida», declara.

Desde el Carrilet, el presidente de la asociación vecinal, Salvador Cabré, observa que «en nuestro barrio hay pocas zonas en las que se puede ubicar una zona verde, se necesitan, sí, pero no sabemos dónde». Establece, por otro lado, que en el Carrilet escasean los parques infantiles. En su defecto, jóvenes y pequeños se hace sitio donde pueden. «La avenida del Carrilet, precisamente, más allá de la zona de terrazas también acoge usuarios con bicicleta y a niños y jóvenes jugando a la pelota, también. Y es que no hay más sitio», continua. Encontrar un lugar de tranquilidad para los más mayores y otro para el recreo infantil son reclamaciones del barrio.

El presidente de la agrupación vecinal de Mas Carpa, Gabriel Ruiz, manifiesta, por otro lado, que «las zonas verdes siempre son necesarias, van bien para las personas y creemos importante trabajar por tener una ciudad más agradable». Expresa que, en el caso de algunos solares, a la vista de cualquier ciudadano, «tendría que priorizarse su mantenimiento», dice. «Si no hay zonas que estén en uso, lo único que hay que fomentar es que se mantenga cuidado», propone.

Ruiz coincide con Cabré hablando de parques infantiles: «En nuestro caso, queremos que se mejore el de la Glorieta de Jaume II, porque hay componentes muy antiguos y deberían sustituirse por otros. Eso haría más atractivo al parque». Dicha petición fue formalizada, de hecho, en los Pressupostos Participatius de 2018, aunque el asunto «sigue sin avanzar».

Desde el barrio Montserrat, Domingo Martínez declara que «no tenemos terreno suficiente como para tener zonas verdes; todo es bastante residencial, al menos tenemos el parque de La Moreneta». Tener espacios donde poder realizar actividades lo encuentran esencial. «Las zonas verdes están bien pensadas para la gente que vive en el centro de Reus y en un piso», formula.

En el Carrilet establece, por otro lado, que hay escasez de parques infantiles

Tala de árboles

Los árboles, cómo se apuntaba al principio, son algunos de los elementos que aportan un poco de verde al centro de la ciudad, más allá de los parques que cuentan con jardín y otros elementos naturales. En este sentido y desde el GEPEC-EdC difundieron su preocupación por la web y redes sociales el mes pasado y principios de este al ver, en diferentes puntos de la ciudad –plaza del Víctor, Riera Miró, calle del Doctor Robert y la de Robert Aguiló–, la eliminación de algunos árboles «sin ninguna explicación al respecto», apuntaron entonces.

Sobre ello, ahora exponen que «además de su función ornamental, los árboles más maduros cumplen con una de carácter ecológico, que genera un impacto positivo en la salud física y mental de la ciudadanía». Según muestra Antonio Blasco, de dicha entidad y miembro de un subgrupo centrado en velar por las zonas urbanas de Reus, «hay que fomentar el mantenimiento de la biodiversidad», y por ende, «la salud de los reusenses».

Por ello, la entidad envió un par de cartas al consistorio trasladándole su preocupación al observar una «supresión injustificada» de ejemplares de tilos maduros (incluyendo un pequeño listado y exponiendo que éstos no habían sido replantados) por un lado y, por otro, otra relacionada con criterios de buenas prácticas en la poda. «En la primera, solicitábamos una copia de los informes técnicos que justificaban la tala y las medidas preventivas que se han adoptado para evitar llegar a ella; hay muchas alternativas para preservar la salud de los árboles, con podas espaciadas y cuidadosas se puede contribuir a su robustez», explica.

Recuento, ubicación y motivo

Pone en relieve, por otro lado, que se realice un recuento de los árboles talados de los últimos cinco años, su ubicación y motivo, así como los que han sido sustituidos. También sugieren que las podas se reduzcan a la eliminación de ramas enfermas o muertos, que los equipos de poda vayan acompañados de personal técnico para, así, minimizar las podas «indiscriminadas» y que se respete el periodo de nidificación de los pájaros urbanos, asegurándoles vegetación en la que poder tener a sus crías.

Gepec dice que los árboles maduros tienen una función ornamental y ecológica

Sobre el tema, fuentes municipales consultadas explican, sobre las cartas, que se están haciendo los informes técnicos para dar respuesta. «Las talas de los árboles corresponden a actuaciones derivadas por informes técnicos y siempre responden a criterios que lo aconsejan. En el caso concreto de la Riera de Miró, se han tenido que talar tres árboles que resultaron afectados por el incendio de unos contenedores y esta quema provocó que éstos no tuvieran futuro», cuentan.

Durante todo el año, prosiguen, se hacen talas de árboles en la ciudad y los motivos, mayoritariamente, son: «Pudrimiento de los árboles, en primer lugar; y heridas en los árboles que les provocan una futura muerte, normalmente a causa de choques o accidentes». La idea, comentan las mismas fuentes, «es poder replantar los árboles cuando podamos, en otoño- invierno».

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