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Reus Sociedad

Los vecinos de la Sedera, divididos ante la futura llegada de Mercadona

La firma de supermercados ha comprado el solar para abrir una nueva tienda. La gente de la zona se debate entre mantener la tranquilidad del barrio o conseguir una mayor afluencia

C. BERGADÀ/ I. LIMÓN/F. GRAS

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Ya han retirado el cartel de ‘en venta’ de el solar de la antigua Sedera.  FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Ya han retirado el cartel de ‘en venta’ de el solar de la antigua Sedera. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Tras más de diez años de idas y venidas, la duda se ha resuelto definitivamente: La cadena de supermercados Mercadona se instalará en el amplio solar del paseo Misericòrdia que, antiguamente, ocupaba la antigua Sedera. Desde que cerrara la fábrica textil, la polémica entorno al futuro de la zona ha sido constante. Ahora, y tras conocerse el desenlace final de la historia, el Diari ha visitado los barrios que integran el paseo Misericòrdia para conocer la opinión de los vecinos de la zona.

Sentadas en el paseo, debajo los árboles y con un silencio que denota mucha tranquilidad, están Àngels Vall y Maribel Cortijo. Viven cerca de allí y comparten la misma opinión: no ven con buenos ojos el desembarco de un nuevo supermercado. «Esta es una zona de descanso, se vive muy tranquilo. Ahora habrá mucha más gente», comenta Cortijo. Por su parte, Vall cree que está «fuera de lugar» la llegada de otra gran superficie comercial de estas características. «Me han dicho que podrían cerrar la tienda de la avenida de La Salle o la de Mare Molas por la apertura de este nuevo Mercadona», explica esta vecina. Para Àngels Vall, hubiera sido mucho mejor «haber levantado algún equipamiento social».

A escasos metros de las dos vecinas también se encuentra Rosa Carrilero paseando a sus dos perros. Ella también vive cerca de la Sedera, aunque en su caso ve la llegada de un nuevo supermercado como una noticia positiva: «Estoy contenta porque de este modo habrá siempre movimiento. En invierno, el barrio se queda muy solo».

Desde la cafeteria Núria se muestran encantados con la llegada de Mercadona. FOTO: Alba Mariné

Por su parte, el presidente de la asociación de vecinos de Mas Vilanova, Valentín Rodríguez, ya se pronunció en contra de la llegada de Mercadona asegurando que se trataba de «una mala noticia» y que afectaría tanto la movilidad del paseo como sus negocios. Una visión que no comparten desde el barrio Monestirs, que no ven con malos ojos la llegada de un súper en el paseo Misericòrdia. No obstante, esperan a conocer los detalles del proyecto y el plan de movilidad de la zona antes de pronunciarse de forma definitiva. Un posicionamiento que acordaron por unanimidad hace meses reunidos en asamblea.

Las claves de la historia

La división de opiniones respecto al futuro del espacio que ocupaba la antigua fábrica textil empezó ya hace más de diez años, en mayo de 2008. Por aquel entonces, la posible construcción de dos grandes bloques de viviendas hizo saltar todas las alarmas entre los vecinos.

De hecho, fue entonces cuando nació una plataforma para luchar contra las intenciones del entonces gobierno tripartito, con el socialista Lluís Miquel Pérez a la cabeza. Se llamaba ‘Salvem la Sedera’, un movimiento que, recientemente, ha tenido su réplica con la creación de una plataforma vecinal que también rechaza la llegada de una gran superficie en el paseo Misericòrdia y apostaba por otorgar un uso social al solar.

En agosto de 2008, un incendio arrasó la estructura tras los reiterados avisos de la gente que vivía en la zona sobre la presencia de okupas dentro de la antigua nave. Tras rebajar una planta en dos de los bloques del proyecto urbanístico inicial, el pleno del Ayuntamiento de Reus aprobó la actuación en una tensa sesión que terminó con ocho jóvenes detenidos por intentar desplegar una pancarta en el salón de plenos rechazando la medida.

Meses más tarde, en octubre de 2009, la Comissió d’Urbanisme de Tarragona lo paralizó a falta de un informe de Aviación Civil. Una decisión ampliamente celebrada por los vecinos de la zona que, incluso, llegarían a formar un partido político. Ara Reus fue una de las sorpresas de las municipales del 2011, ya que arropado por los residentes del paseo Misericòrdia obtuvo dos concejales. La anulación definitiva del proyecto llegaría unos tres años después, en 2014, y tras un fallo del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJCat).

Las obras de derribo de la antigua nave comenzaron en mayo de 2016 y tras meses de nuevas quejas por parte del vecindario por el abandono que padecía la zona. Los trabajos duraron tres meses y, como no podía ser de otra forma, levantaron una gran expectación. Las obras dejaron el solar totalmente vacío y vallado para evitar el acceso.

Dos años tardó en concretarse el interés de Mercadona por el espacio propiedad de Solvia, la inmobiliaria del Banc Sabadell, pero no dio ningún paso definitivo. Aunque los vecinos pidieron tener voz en la decisión y presionaron de nuevo contra el proyecto, el pleno municipal rechazó tomar medidas en el asunto. Finalmente, este mes de junio, se conocía la compra de la cadena de supermercados. Aún así, todo parece indicar que la historia no terminará en este punto.

Más ruido, mayor comodidad

Saliendo de su casa junto a unos amigos, Jordi López se dirige al paseo Misericòrdia. Vive justo delante del solar donde se realizará la construcción del nuevo supermercado. Él es uno de los vecinos que se posiciona rotundamente en contra del proyecto. Y es que la entrada del supermercado estará justo delante de su vivienda, lo que, manifiesta, implicará más suciedad, y menos plazas de aparcamiento. Además, también le preocupa el ruido que generarán los trabajadores que repongan la mercancía todos los días. «Los camiones suelen descargar a las cinco de la mañana, y los trabajadores se quedan armando jaleo. Será muy molesto» comenta López, quien ya había vivido anteriormente cerca de un supermercado.

En otro extremo del paseo, Jordi Olibe pasea tranquilamente a su perro dirigiéndose al parque que se encuentra en el colegio Pare Manyanet. Él, a diferencia de Jordi López, considera que no existirá una gran diferencia con la dinámica de la zona y que facilitará las compras del vecindario: «La zona seguirá siendo tranquila y será mucho más cómodo porque no tendremos que desplazarnos en coche para ir a comprar al supermercado».

Carmen Rodríguez, que casualmente también está paseando con su mascota por el paseo, cree que un establecimiento de las características de una superficie comercial como Mercadona aportará muchos beneficios para todos. «En lo que se refiere al ruido pienso que no se notará una gran diferencia. En cambio, la apertura de un nuevo supermercado dará mucha más vida a las calles», comenta.

Más plazas de parking

Desde uno de los negocios que se encuentran justo delante del solar de la antigua Sedera explican que no sufrirán cambios significativos en su rutina diaria. Se trata de una asesoría para empresas que gestiona Josep Maria Beltri: «Al igual nuestros clientes disponen de más plazas de aparcamiento. Pero en general considero que ni nos perjudica ni nos beneficia», concluye el empresario. En esta parte del paseo también se encuentran otras negocios y restaurantes.

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