Reus: los vecinos de la calle Wad-ras vuelven a tener luz después de un mes y medio sin suministro

Endesa asegura que no ha dado el visto bueno a las nuevas instalaciones y revisará que la conexión sea legal

Montse Plana

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La luz ha vuelto en este bloque de la calle Wad-ras. FOTO: Alba Mariné

La luz ha vuelto en este bloque de la calle Wad-ras. FOTO: Alba Mariné

Los vecinos del número cinco de la calle Wad-ras vuelven a tener luz después de prácticamente dos meses sin electricidad. Los problemas derivados de los empalmes eléctricos hechos por okupas obligaron a cortar la luz para evitar futuros incendios. La comunidad ha estado trabajando para dotar el bloque de una nueva instalación y, ayer a última hora de la tarde, los vecinos recuperaron el servicio y también la normalidad, aunque no la tranquilidad. Y es que fuentes de Endesa consultadas por el Diari aseguran que la nueva instalación eléctrica no tiene su visto bueno. «Nadie se ha puesto en contacto con Endesa. Antes de conectarse a la red eléctrica, es necesario que la compañía haga una inspección para verificar que está en condiciones y, con este informe sobre la mesa, se da el visto bueno para hacer la conexión a la red. Pero en  este caso, esto no ha sucedido», aseguran las mismas fuentes de la compañía eléctrica, que avisan: «Tendrán que ir técnicos a revisar este caso y, si se trata de una conexión fraudulenta, se tendrá que desconectar de nuevo». Desde la Associació de Veïns l’Harmonia del Carme, su presidente, Josep Machado, defiende que un ingeniero ha certificado las instalaciones y que se han seguido los procedimientos.

Mientras tanto, y al margen de este nuevo frente, esta la mañana los vecinos se mostraban contentos con la nueva instalación. «Sin electricidad no puedes hacer nada. Sin nevera, ¡Cómo vas a cocinar!», exclamaba una vecina. En el bloque, había numerosos empalmes hechos por okupas. Se habían producido reiterados incendios y, finalmente, a mediados de marzo, y a petición de Bombers, Endesa decidió cortar el suministro eléctrico de todo el bloque ante el elevado riesgo de incendio. Se acabaron los empalmes, pero también se quedaron sin luz los vecinos que cada mes habían pagado sus facturas. Una situación insostenible que ha obligado, a aquellos que han podido, irse a vivir a casa de algún familiar. 

Para recuperar el suministro, los vecinos han tenido que asumir los costes de la nueva instalación, que ascienden a más de 19.000 euros, según la presidenta de la comunidad, Natalia Rusneac. En concreto, cada piso ha pagado 1.050 euros. De las 19 viviendas que hay en el bloque, cuatro son de propiedad de bancos, «y no han pagado nada», subraya Rusneac, que reclama que asuman los costes. Además, hay tres pisos okupados y hay un propietario desaparecido.

Facturas de la luz sin suministro

Más allá de esta inversión, estos días, los vecinos se han sorprendido al encontrarse en sus buzones facturas de Endesa de este último mes y medio que no han tenido luz. En uno de los casos, la compañía eléctrica reclama 84 euros, correspondientes al periodo entre el 1 de marzo y el 4 de abril. «Y aún tienen la cara de presentar facturas», exclama el presidente de la Associació de Veïns l’Harmonia del Carme, Josep Machado. A otro piso, la factura del 10 de febrero al 12 de abril asciende a 117 euros. Los vecinos se muestran incrédulos y aseguran que denunciarán el caso en la Oficina del Consumidor.

Desde Endesa, fuentes consultadas explican que se están estudiando detenidamente los casos, pero apuntan dos posibles causas: «Podría tratarse de facturas estimadas o de una regulación del fraude eléctrico».

«Nos han intentado entrar»

La electricidad llegó a todas las viviendas este lunes a última hora de la tarde. No obstante, esta mañana aún faltaba suministrar algún piso porque ayer no había nadie en casa. Era el caso de Ana Gallego. El cuarto segunda de este bloque de pisos de la calle Wad-ras es de su hermana, «pero ella vive fuera y, para evitar  que sea okupado, está viviendo mi hijo», explica. Por cuestiones laborales, su hijo no estaba esta mañana en casa, así que ha sido ella quien se ha desplazado hasta la vivienda para que el instalador conectase la electricidad. 

«Han intentado entrar en más de una ocasión en este piso... Por este motivo, vive aquí mi hijo y, aun así, también lo intentaron», recordaba esta mañana Ana mientras el operario trabajaba en el cuadro eléctrico. También señalaba los problemas vividos con la luz y el agua: «Conectabas algunos aparatos y, a la mínima, saltaba la luz... Y resultaba que era porque los okupas estaban pinchados... Hacían lo mismo con el agua». Cuando a mediados de marzo, Endesa cortó la luz, «a lo primero, mi hijo venía a casa a ducharse y a lavar la ropa, hasta que le dije que se quedase, porque sin luz no se puede vivir: ni agua caliente, ni nevera, ni televisor...», explica Ana Gallego, quien también recuerda que más de un vecino también se ha ido a raíz de la situación del último mes y medio.

El corte de suministro eléctrico también ha afectado el bar que hay justo en los bajos de este edificio. Se trata del bar Ifran, regentado por Fouad. Hoy ha sido el primer día que abría puertas. «Será difícil recuperar la clientela después de tanto tiempo», lamenta Fouad. La falta de electricidad le ha perjudicado de forma muy importante. Y es que el negocio ha estado totalmente paralizado durante estas últimas semanas. «Sin luz, aquí no había nada que hacer», añadía el propietario. A media mañana ya había algunos amigos suyos en el bar y el televisor ya estaba en marcha, aunque Fouad reconocía que sería difícil levantar el negocio.

De momento, la luz ha vuelto en este bloque, aunque ahora faltará ver qué dice al respeto Endesa. De momento, la previsión es que operarios de la compañía revisen la nueva instalación.

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