Más de Reus

«Mamá, papá: quiero ser policía»

Sociedad. El número de mujeres en la Guàrdia Urbana aún es muy bajo, aunque el de las que opositan y entran en el cuerpo aumenta

JOEL MEDINA ROMERO

Whatsapp
Tres de las mujeres que trabajan en la Guàrdia Urbana de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ

Tres de las mujeres que trabajan en la Guàrdia Urbana de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ

Ser mujer policía nunca ha sido algo fácil, y por ende, tampoco habitual. A pesar de vivir en una sociedad presumiblemente moderna, aún hay un déficit de mujeres en los cuerpos policiales y Reus no es una excepción: de los 150 agentes que forman la plantilla de la Guàrdia Urbana, tan solo hay 15 mujeres, por 135 hombres. La concejala de Seguretat, Convivència i Civisme, Dolors Vázquez, admite que «no es un buen dato», aunque cree que es el momento de «revertir la situación».

Carol, Jessica e Irache son tres de las mujeres que pertenecen a la Guàrdia Urbana de Reus. Cada una con una historia que converge en un punto: la motivación por ser policía.

Carol lo tuvo claro desde el primer momento: «Veía a las mujeres de la Guàrdia Urbana y sentía mucha admiración». Jessica se enfrentó al que ella consideraba «un gran reto», antes de conseguir entrar en el cuerpo: sacarse el carnet de moto. Sin embargo, lo consiguió y pasó a formar parte de la Guàrdia Urbana. El caso de Irache es ligeramente diferente: ella era deportista y explica que veía como, «muchos deportistas, se hacían policías». En consecuencia, vio esa opción como una oportunidad y una posible salida laboral.

Las tres pasaron por la academia de policía, donde el porcentaje de mujeres también era muy bajo. Afirman que, en clases de 30 personas, como mucho, había ocho chicas. Sin embargo, Vázquez remarca que, en los últimos años, tanto el número de mujeres que opositan para policía como el de las que acaban formando parte de la Guàrdia Urbana ha ido in crescendo.

Esta evolución se ha notado en el cuerpo. Irache argumenta que están muy integradas y que, «en su momento, tener una mujer al lado a lo mejor molestaba, ahora gusta», dice. Jessica, por su parte, explica que las compañeras de mayor edad les cuentan la evolución que ha tenido la mujer en las fuerzas policiales: «Recuerdo la última cena que hicimos con las compañeras. Nos explicaron una de anécdotas… Tenían que ir con falda y había muchas cosas que no podían hacer; actualmente no estamos limitadas».

El número de mujeres en posición de poder también es bajo. A día de hoy, solo hay una caporal en las filas de la Guàrdia Urbana, aunque existe una igualdad de condiciones a la hora de opositar para el puesto.

Pero, yendo más allá, ¿cuál es la causa de que la ratio de mujeres sea tan baja? La concejala lo tiene claro: «Yo creo que es un motivo histórico. Siempre se ha identificado la profesión de Guàrdia Urbana con el hombre, pero la mujer puede aportar muchas cosas positivas».

Por su parte, Irache afirma que «antes había muchas chicas de 20 años que lo tenían muy claro, ahora es raro encontrar personas tan jóvenes en la academia». Añade que «es un reflejo de la sociedad actual». Las entrevistadas ven necesario tomar medidas para que este déficit se equilibre y se llegue al objetivo perseguido desde la concejalía correspondiente: un 50%/50%. Y, ¿qué hay que hacer para llegar hasta ahí? Vázquez responde que, desde el Ayuntamiento, «se lleva tiempo trabajando en esta línea».

La concejala expone que se han tomado medidas previstas por la modificación de la Ley reguladora de las policías locales. Estos cambios tienen el propósito de intentar que haya una cuota de personal que se reserve para el acceso a mujeres. «También nos encantaría hacer charlas para demostrar que la Guàrdia Urbana no es algo solo de hombres», comenta Vázquez.

Tanto Carol, como Jessica e Irache tienen un consejo para las chicas que estén dudando en opositar a la Guàrdia Urbana: que lo hagan y que se dejen llevar. Porque según ellas, este trabajo «cada día es diferente» y «pasas de 0 a 100 en segundos».

Temas

Comentarios

Lea También