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Marea de visitantes en las montañas de Prades y la sierra de Montsant

Los pueblos de interior registran las últimas semanas un turismo igual al de los meses de agosto de años anteriores

NEUS COLL FORT

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La Plaça Major de Prades, llena de visitantes ayer al mediodía. Este verano hay más gente de lo habitual. FOTO: PERE FERRÉ

La Plaça Major de Prades, llena de visitantes ayer al mediodía. Este verano hay más gente de lo habitual. FOTO: PERE FERRÉ

Con el final de la desescalada, los pueblos del interior del Baix Camp y Priorat reciben cada fin de semana una enorme suma de visitantes. Los consistorios de estas localidades han registrado una subida en el censo de población. Y es que son muchos los que, temiendo un segundo confinamiento, prefieren quedarse en la tranquilidad del pueblo que en el bullicio de la ciudad. Con rebrote o no, se espera que debido a la crisis actual los residentes ocasionales se inclinen por pasar mucho más tiempo que otros veranos en estas poblaciones, las cuales tendrán que ir adaptándose día a día a la nueva normalidad.

A esto, cabe sumarle el turismo local, que ha aumentado considerablemente comparado con el año pasado. Entre esto y la marea hacia las segundas residencias, el pueblo de Prades contabiliza este pasado junio el doble de visitas que el mismo mes en el 2019. Coches, motos, bicicletas y caravanas suben cada fin de semana la serpenteante carretera para visitar cualquiera de los municipios de las montañas de Prades y la sierra de Montsant.

Capafonts es un ejemplo claro de masificación. Su alcaldesa, Judith Giró, asegura que el pueblo nunca antes había estado tan lleno durante el mes de junio: «El parking se llena cada sábado. En esta época del año esto no lo habíamos visto nunca». Se prevé que sea un buen verano por la población, que vive en gran parte del turismo, ya sea de las segundas residencias como visitantes, pero preocupa el incivismo de muchos. «Les Tosques y la Font de la Llúdriga están llenas de gente. Pero lo peor es que aparcan donde no se puede, no recogen la basura y tiran las colillas al bosque», este comportamiento preocupa tanto por un rebrote de Covid-19 como por el incremento del riesgo de incendios con la llegada del verano.

También sufren el mismo problema en otros municipios con gorgs o pantanos en su territorio como La Febró o Siurana. Este último, agregado al municipio de Cornudella de Montsant, cuenta con varios tolls y el pantano de Siurana, situado a los pies del pueblo. El alcalde de Cornudella, Salvador Salvadó, cuenta que «hacía muchísimos años que no estaba tan lleno, tanto de agua como de gente».

De hecho, los municipios afectados tienen precisamente hoy una reunión con la Delegación del Gobierno de Tarragona para tratar el tema, ya que no tienen competencias para impedir el acceso a estas zonas y piden medidas para frenarlo. Habrá que esperar para ver cómo se soluciona, pero los alcaldes se muestran bastante escépticos porque creen que «no hay suficientes efectivos para vigilar todas la zonas», lamenta Salvadó.

Se espera aún más público

De mientras, la capital de las montañas de Prades no sufre de este inconveniente al no tener baños naturales en su territorio, pero desde el consistorio trabajan para hacer el máximo de segura la llegada de visitantes en un pueblo con mucha población envejecida. La edil de la Vila Vermella, Lídia Bargas, cuenta que esta temporada tienen «una afluencia de público que no llegaba hasta agosto» y cree firmemente que es debido a la intensificación del turismo local que se ha despertado a causa dela pandemia del coronavirus.

A pesar de esta gran ocupación, Prades espera aún más visitantes durante julio y agosto y el ayuntamiento trabaja para prevenirse de ello reforzando las medidas de seguridad ya establecidas. Durante los fines de semana se están repartiendo mascarillas y controlando la entrada de visitantes a la plaza Mayor. En unas semanas «puede que lo hagamos cada día», explica la alcaldesa de Prades, Lídia Bargas.

El municipio aún no tiene abiertas algunas de las atracciones turísticas de más renombre como son la Ermita de l’Abellera, la subida al campanario y las visitas guiadas. Estas reabrirán el próximo viernes 10 de julio: la ermita con aforo limitado y solo de viernes a domingo de 12 a 14 horas y las otras dos actividades, reservando cita previa a la Oficina de Turismo.

Siurana también se encuentra en una situación similar. El pequeño municipio abrió los dos parkings el fin de semana pasado, y aunque por ahora se puede visitar con normalidad, se espera que con las visitas guiadas que empezarán esta semana el aforo de público se duplique o hasta triplique en pocos días.

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