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Maria Elena Morató: «Si viajas descubres otras formas de arte y pintura»

Entrevista. Aprendió a pintar y dibujar con su padre, el pintor Josep Maria Morató Aragonés. Afirma que «puedes tener muchas cualidades, pero si no las ejercitas nunca llegarás a alcanzar el potencial que tienes»

Sílvia Fornós

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Imagen de archivo de Maria Elena Morató en el Arxiu Morató Aragonés de Cornudella. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Imagen de archivo de Maria Elena Morató en el Arxiu Morató Aragonés de Cornudella. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La pasión por el arte corre por las venas de Maria Elena Morató (Barcelona, 1958) hija del pintor Josep Maria Morató Aragonés (Reus 1923 – Barcelona 2006). Maria Elena estudió dibujo y pintura en el estudio de su padre y en 1981 se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Celebró su primera exposición individual en la Galería La Tronada de Reus en 1978. Desde entonces, ha compaginado su labor pictórica con la de periodista, crítica de arte y editora independiente. Con su padre también comparte el aprecio por el paisaje de Cornudella de Montsant –donde el pintor residió una larga temporada. En 2016 Maria Elena Morató inauguró, en convenio con el ayuntamiento, el Arxiu Morató Aragonés con el objetivo de preservar la memoria del artista, promover el conocimiento de su obra y dar visibilidad pública a sus archivos personales, relacionados con Reus y Cornudella de Montsant.

Estudió dibujo y pintura con su padre, el pintor Josep Mª Morató. ¿Qué aprendió de él?

Aprendí a mirar el paisaje, hacer composición, a fijarme en los colores… Aprender en el estudio de un pintor es muy diferente de ir a una escuela de bellas artes. En el centro te explican la teoría, mientras que con mi padre lo que hice fue la práctica del dibujo y la pintura desde los trece años. A veces lloraba porque no me salían los bodegones, pero con los años te das cuenta de que todo es cuestión de práctica, es decir, a pintar se aprende pintando.

¿La faceta artística es innata?

Como todo en la vida, hay una parte innata y otra que se aprende. Puedes tener muchas cualidades, pero si no las ejercitas nunca llegarás a alcanzar el potencial que tienes.

¿Se considera disciplinada?

Soy bastante indisciplinada en el sentido de que tengo intereses diferentes –crítica de arte, el periodismo, la pintura– y por esto me cuesta llegar al final en todos los campos.

En 1978 realizó su primera exposición individual.

La recuerdo con mucha emoción, porque fue mi puesta de largo como artista. En esa época pintaba cuadros de pequeño formato sobre París, Venecia, Barcelona, Maspujols, Cornudella de Montsant…

Para una pintora, ¿qué significa viajar?

Viajar te da visiones diferentes de la vida. Por ejemplo, cuando visité Túnez, la luz me cautivó, lo que significó un antes y un después en mi obra. Antes de este viaje me decantaba por las tonalidades grises, los días nublados de París y la lluvia, pero después la luminosidad ha sido una constante en mi obra aunque pintase paisajes parisinos.

De su padre heredó el gusto por las tonalidades grises.

Sí. Aunque mi técnica no se parece en nada a la de él, sí que nos parecemos en la utilización de ciertas gamas de colores, es decir, compartimos el gusto por las mismas tonalidades.

¿Antes de pintar coge apuntes?

Los apuntes se pueden concebir desde dos perspectivas: como ejercicio o nota de recordatorio, o los apuntes que en sí mismos son una obra acabada. En mi caso, prefiero hacer fotografías o vídeos a partir de los cuales hago la composición de los cuadros.

¿Cuál es su personalidad pictórica?

Un crítico me dijo un día que en mis obras la humanidad está detrás de las ventanas, pero delante no verás nunca a un personaje

En sus primeros años como crítica de arte, ¿en qué aspectos se fijaba a la hora de valorar una obra?

Sobre todo en lo que me transmitía el artista, es decir, en la verdad que hay detrás de su obra. Como crítica de arte debía tener un espíritu abierto para entender el mensaje de la obra, es decir, no debía estar mediatizada por unas ideas preconcebidas.

¿Un artista que no sabe transmitir, es un artista a medias?

Mi padre siempre decía que una obra buena, cada vez es más buena y te gustará más, ya que cada vez que la contemplas encuentras aspectos diferentes. En cambio, una obra mediocre, cada vez te gustará menos.

Ha participado en simposios de arte en Túnez y Egipto.

He viajado a Túnez, Argelia, Marruecos, Libia… para hacer reportajes de cultura, música y arte. Viajar es una experiencia fantástica porque conoces artistas de todo el mundo, trabajas con ellos, observas cómo trabajan, etc. Es una experiencia muy enriquecedora, a nivel personal y profesional, porque conoces otras formas de concebir el arte y la pintura.

Siempre ha estado muy vinculada a Cornudella de Montsant.

De mi padre también heredé la pasión por el paisaje de Cornudella, me atrapó. Yo soy de las montañas de Cornudella. Desde que tengo uso de razón siempre he necesitado, espiritualmente, caminar por las montañas de Cornudella, por Siurana…

En 2016 abrió las puertas del Arxiu Morató Aragonés.

Significó y significa un reto y una apuesta fuerte por un espacio donde poder presentar la obra de mi padre, a la vez que un lugar de irradiación artística para atraer a otros artistas hasta la zona, realizar coloquios y exposiciones, etc. Para mí, es un punto de partida para promover la creación artística y la investigación de la historia de Cornudella de Montsant a partir de la documentación antigua que conservamos.

¿El tiempo es clave?

Sí. Siempre digo que la batalla del tiempo la tengo perdida, porque nunca podré hacer todo lo que tengo en la agenda de cosas pendientes.

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