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Maril Martí, la esencia de los retratos

Anónimos indispensables. Una baja laboral permitió descubrir su talento por la pintura. Trabaja como asistenta personal a domicilio

MARC LIBIANO PIJOAN

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La pintora reusense Maril Martí, experta en retratos.FOTO: CEDIDA

La pintora reusense Maril Martí, experta en retratos.FOTO: CEDIDA

El tedio que provoca una baja laboral resultó del todo beneficioso para Maril Martí (Reus, 1974). En ese intervalo de tiempo en casa descubrió una faceta escondida en su labor creativa; la pintura. Estamos hablando de hace solo cuatro años. Empezó a probar esa capacidad artística pintando a su hija y ésta la animó a que prosiguiera y no abandonara la actividad. «Pertenezco a una generación en la que no valoraban nuestras virtudes. Si llevábamos mal las matemáticas y bien la plástica, nos decían que teníamos que mejorar las matemáticas», reflexiona la protagonista.

Maril visitó poco después la exposición de Fina Alonso, a la que enseñó sus pequeños trabajos y ésta le dio el visto bueno. «Empecé a hablar con ella y me dijo incluso de hacer algo conjunto. Me hizo gracia porque guardó mi teléfono con el nombre de ‘pintora’».

La figura humana siempre ha llamado la atención de esta pintora vocacional, amante de los retratos. A ellos dedica parte de su talento. «El arte me ha gustado desde pequeña, aunque lo que más me ha llamado la atención es la figura humana. Reflejar el alma humana con el retrato es algo que me apasiona», comenta.

Maril ha compartido parada artística con otros compañeros creativos en Cambrils, hasta que la pandemia ha obligado a posponer esa muestra de sus trabajos. «Estoy bastante agobiada con la situación actual y, de momento, he aplazado los proyectos de este año», asegura.

La solidaridad

Su vida laboral no escapa del sustento hacia los demás. Martí ejerce como asistenta personal a domicilio a personas con diversidad funcional. Labora para la Fundación Ecom, que ha puesto en marcha un nuevo modelo piloto para mejorar la asistencia personal una vez se consolide la nueva ley de dependencia. Desde hace 13 años, la reusense ejerce esa función, que también cuenta con un rasgo importante de solidaridad y comprensión.

A pesar de ese rol rutinario, la artista admite que «mi trabajo me gusta, pero la pintura es un descubrimiento que llevaba dentro y que por fin lo he podido reflejar y sacarlo hacia el exterior. Ahora mismo es una pasión superior a lo otro, pero entiendo que hay que compaginar las dos actividades».

En sus redes sociales, de las que reconoce todavía estar algo desconectada, se pueden observar los trabajos artísticos de Maril. También en el site de El Sotano, una propuesta que da visibilidad a los creativos que, poco a poco, van hallando un lugar en ese ecosistema tan peculiar como el de la pintura.

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