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Más iluminación y actividades, claves para la ´humanización´ de la Llibertat

Expertos y ciudadanos valoran los puntos fuertes y débiles de la plaza, cuya última remodelación fue hace más de una década
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Imagen aérea del estado actual que presenta la plaza Llibertat. Foto: Alba Mariné

Imagen aérea del estado actual que presenta la plaza Llibertat. Foto: Alba Mariné

La plaza Llibertat ha estado en muchas ocasiones en el punto de mira de expertos y ciudadanos que han puesto encima de la mesa diferentes acciones para ‘reavivar’ comercialmente y ‘humanizar’ socialmente el espacio. El debate resurgió el pasado mes de abril durante la jornada de presentación del catálogo de ideas para la ciudad Eix 2015, en la que se expusieron algunas propuestas para mejorar este espacio público. La última reforma finalizó en el año 2003, después de la construcción del párking de la plaza Llibertat, que el próximo domingo, día 21 celebra 15 años desde su inauguración en junio del año 2000.

El proyecto de reforma de la plaza, valorado en 440 millones de pesetas y que afectó a 25.768 metros cuadrados de superficie total urbanizable, sirvió para cambiar por completo la imagen de la plaza. Once torres de luz, con las letras que forman su nombre, y una coca central ‘dura’ fueron algunas de las intervenciones más destacadas.

 

Punto de vista comercial

Después de tantos años el proyecto no termina de convencer a la ciudadanía. En el ámbito comercial, desde el Eix 2015, Pau Salvadó y Tomàs Barberà expusieron numerosas soluciones para mejorar la plaza. Desde dotar al espacio de una fuente luminosa y musical (como un elemento que permita romper la monotonía del espacio y generar un ámbito singular de referencia para la ciudadanía), hasta instalar una noria de grandes dimensiones, en semejanza a las grandes capitales europeas, y que podría servir para dar continuidad al desplazamiento de viandantes entre la Fira Centre Comercial Reus y el núcleo comercial de la ciudad.

«Nuestras propuestas van encaminadas a reconsiderar la dureza y la falta de ‘calidez’ del espacio», explica Pau Salvadó, para quien «los cambios ayudarían a conectar la ciudad con el centro comercial de Metrovacesa». Él mismo está convencido de que muchos ciudadanos desconocen algunas de las características del proyecto de reforma que se desarrolló hace más de una década. «Muchos no saben que en cada una de las torres hay un plafón con una letra y que conjuntamente se puede leer el nombre de la plaza», asegura Salvadó, quien añade que «en ocasiones no son necesarias grandes inversiones para realizar acciones que tengan un impacto».

 

Mejorar la iluminación

Para la ciudadanía estas pequeñas intervenciones pasarían por, en primer lugar, mejorar la iluminación. Desde la tienda de interiorismo DINS apuntan que «el resultado final de la plaza no ha sido el mejor porque en invierno es muy oscura, lo que no invita a pasear por el entorno».

La misma opinión comparte Ángeles, quien cada día pasa cuatro veces por la plaza. «Por la mañana y al mediodía no hay problema, en cambio al atardecer la situación varía. Me da respeto cruzar la plaza cuando es muy tarde», explica. De igual modo a Evaristo, le agrada la idea de que en un futuro se pueda instalar una fuente luminosa. «Supondría un cambio radical y seguro que serviría para atraer más actividades hasta la plaza», asegura. Él mismo asegura que el espacio está «desaprovechado teniendo en cuenta la superficie de la plaza y la multitud de oportunidades que ofrece».

Todos estos ciudadanos se muestran convencidos de que con algunos pequeños cambios se daría un vuelco a la actividad comercial y social del entorno de la plaza Llibertat. «Es un buen espacio para impulsar la actividad social de la ciudad. El ejemplo más reciente lo tenemos con la feria ‘Reus Viu el Vi’, que demuestra la capacidad de atracción de este punto de la ciudad», asegura Miguel Ángel.

 

A nivel arquitectónico

Además de los aspectos comercial y económico, el resultado arquitectónico final del proyecto también ha sido motivo de intercambio de opiniones. La reforma de la plaza Llibertat nace de la voluntad de dotar a la ciudad de un estratégico aparcamiento subterráneo y de renovar la imagen e identidad de un espacio abierto muy emblemático de Reus. En opinión del arquitecto Juan Manuel Zaguirre, «los dos objetivos se consiguieron porque la reforma supo resolver correctamente las dificultades funcionales entre un párking subterráneo y los espacios verdes con árboles». Él mismo cree que «la parte dura de la plaza tiene las proporciones adecuadas para la organización de eventos de todo tipo». Al parecer del profesional «lo que propondría sería mejorar la conexión natural y continuidad peatonal con la calle Ample, ampliando las aceras». Zaguirre considera que la plaza Llibertat goza de «buena salud urbana», y que su dinamización debe ir más allá del comercio. «El ocio (terrazas), el paseo (parque) y los actos públicos son los mejores para potenciar el uso de este espacio», afirma el arquitecto y añade que «todavía hay margen para abrir la plaza a más actos lúdicos y festivos, y también a pequeñas ferias y escaparates de comercio en la calle».

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