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'Me arrepiento de no haber metido más caña al gobierno de Reus'

Ariel Santamaría anunciaba, ahora hace 10 años, que se presentaba a las elecciones municipales en las que consiguió salir elegido concejal.

Joan Morales

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Ariel Santmaría, dedicando una 'peineta' al objetivo de la cámara del Diari. FOTO: ALBA MARINÉ

Ariel Santmaría, dedicando una 'peineta' al objetivo de la cámara del Diari. FOTO: ALBA MARINÉ

«3 de agosto de 2006. La Banda del Dr. Juantxi, liderada por Ariel Santamaría toca en las piscinas de la Torre de Fontaubella, durante las fiestas de este pueblo. La Katharina, quien un mes después se convertiría en la mujer de Ariel, vuelve a hacer un strepteasse (integral), y le hace una felación a su futuro marido, mientras éste interpreta el famoso solo de guitarra en la versión de Gloria de Van Morrison. El público se escandaliza e incluso corre el rumor de que alguien del Ayuntamiento ha denunciado a Ariel por escándalo público»

Esta escena surrealista -tal y como describe la propia web de Ariel Santamaría- se producía tan sólo seis meses antes de que el provocador rockero reusense decidiese volver a presentarse de nuevo, al frente de la CORI, a las elecciones municipales. Esta semana se cumplen diez años justos de aquel 16 de febrero de 2007 en el que Santamaría anunciaba que intentaría de nuevo convertirse en el primer concejal ‘juantxi’ de la historia política de Reus.

Una década después, Santamaría recuerda que «en las elecciones del 2003 no entramos, pero conseguimos 1.478 votos. Cuatro años después, veíamos que podíamos conseguirlo. Nos organizamos mejor y, aunque seguíamos siendo unos frikis, la gente ya nos conocía y nos veía como un voto protesta contra la prepotencia de nuestros gobernantes».

Antisistema

Después de haberse quedado a las puertas de conseguir un concejal en 2003, Ariel y sus compañeros de la CORI tenían claro que «éramos lo más parecido a un partido antisistema. Estábamos en contra de la ‘partitocracia’ y de que los resultados electorales fuesen siempre los mismos. Eso se juntó con que muchos ciudadanos estaban quemados con sus políticos y no existía un voto alternativo».

Dicho y hecho. El anuncio de la presentación de la CORI a las elecciones municipales de mayo de 2007 pilló al resto de partidos con el pie cambiado. «Faltaban pocos meses para las elecciones y les cogimos por sorpresa», recuerda Ariel, quien añade que «incluso hubo quien tranquilizó a Lluís Miquel Pérez, alcalde de Reus y candidato socialista, diciéndole que estuviese tranquilo porque no íbamos a entrar en el Ayuntamiento».

Quien hizo esta predicción se equivocó y la CORI consiguió 1.831 votos, lo que convirtió al histriónico Ariel Santamaría en concejal del Ayuntamiento de Reus. En su programa electoral incorporaba promesas tan provocadoras como irreales. Desde convertir el Tecnoparc en un espacio para la realización de festivales de música electrónica, hasta habilitar un ‘follódromo’ en el Gaudí Centre, pasando por plantar marihuana en todos los jardines y parques públicos de la ciudad o que Reus contase con una piscina nudista municipal.

El ‘bufón’ del consistorio

Los electores que le votaron captaron rápidamente su mensaje y Ariel Santamaría, quien acudía a todos los plenos municipales vestido de Elvis Presley, se convirtió en el bufón del Ayuntamiento de Reus. «Queríamos transmitir un mensaje crítico de que la política es un circo, un carnaval y una payasada. Y si lo es, qué mejor manera de comportarte que sin caretas. Éramos una alternativa en contra del voto automático y por eso conseguimos que mucha gente nos apoyase».

La legislatura empezó y Ariel se convirtió desde el primer momento en una piedra muy incómoda en los zapatos del gobierno municipal, especialmente de su alcalde Lluís Miquel Pérez. «Conseguimos romper el famoso ‘oasis’ reusense y conseguimos que la gente protestase de verdad con su voto crítico. Nosotros fuimos y representamos a los primeros indignados de Reus», recuerda Santamaría, quien a pesar de la tranquilidad que da la perspectiva de diez años, dice no arrepentirse de nada de lo que hizo. «Bueno, sí. Sólo me arrepiento de una cosa. De no haber metido más caña al gobierno», dice.

Innova

Ariel pone el ejemplo de lo que ha CUP ha hecho con Innova. «Yo conseguí ensuciar la imagen del holding municipal de empresas, pero no sabía cómo ir más allá. Teníamos un abogado, pero no estábamos lo suficientemente asesorados para hacer más cosas».

Al alcalde Pérez le costó la vida digerir la presencia, especialmente en los plenos municipales, de aquel político vestido de Elvis. La legislatura se acabó y la CORI volvió a intentarlo, aunque esta vez sin éxito. En las elecciones de 2011, aunque entraron en el consistorio por tres votos, un recurso presentado por Plataforma per Catalunya obligó a hacer un recuento de votos y Ariel Santamaría se quedó fuera del consistorio.

Han pasado los años desde que Ariel, quien después de aquella etapa regresó a su puesto de trabajo como funcionario de Correos, anunciase que volvía a intentar ser concejal. Ahora recuerda su paso por la política «contento de que hice algo bueno para la ciudad», y convencido de que «aunque todavía hay gente que me para por la calle y me dice que vuelva a presentarme, aquella etapa ya está cerrada».

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