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«Me he pasado 20 días aislada en una habitación de casa»

La reusense Núria Alabart se recupera del virus, después de haber perdido más de cinco kilos. Ha tenido que separarse de su familia

MARC LIBIANO PIJOAN

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Núria Alabart todavia, con la mascarilla de protección, en la habitación de su casa. FOTO: CEDIDA

Núria Alabart todavia, con la mascarilla de protección, en la habitación de su casa. FOTO: CEDIDA

Tiene 41 años y ha pasado unos últimos 20 días aislada en una habitación de su propia casa, siguiendo las pocas recomendaciones médicas con las que ha podido contar. A Núria Alabart le diagnosticaron posible caso de coronavirus hace 20 días, justo cuando se puso en marcha el estado de alarma, aunque su caso resulta sorprendente, no le hicieron la prueba. Sólo las indicaciones de la doctora asignada para su situación han provocado la mejora de Núria, que hoy miércoles podrá empezar a realizar vida medio normal.

En este sentido su marido, Pere, ha llevado las riendas de la recuperación en casa. Núria se ha pasado 20 días confinada en pocos metros cuadrados de su cuarto, no ha podido convivir ni con Pere ni con su hijo Sergi, a pesar de residir en el mismo hogar. «Con mi hijo me comunicaba por videoconferencia y eso que estábamos al lado», refleja la protagonista. Su marido explica que «hemos tirado mucho de caldos, porque no tenía ganas de comer, perdió el sentido del gusto y del olfato. He seguido todas las recomendaciones de la doctora». La evolución, de momento, ha resultado óptima.

La reusense padeció todos los síntomas iniciales que llevan al coronavirus; dolor de garganta, o fiebre. «Llamé rápido al 061 y se la llevaron en ambulancia, aunque de madrugada me dijeron que la fuera a buscar. Tuvimos que tomar medidas en casa nosotros mismos», recuerda Pere. El dolor lumbar, la acentuación de la fiebre, «llegó a estar a 38 y medio», y el dolor de pecho confirmaron las sospechas. «El dolor de cuerpo total es lo que más me hacía sufrir. No tenía hambre y lo poco que comía lo devolvía. Incluso sufría náuseas».

Durante estos 20 días, Pere ha tenido que separarse de su pareja y dormir en otra habitación de la casa. Sergi, el hijo de los dos, solo ha podido charlar con su madre a través de las redes sociales. El coronavirus no entiende de comunicaciones humanas. Separa a las personas de una forma cruel, aunque en este caso por poco tiempo. La familia espera poder hacer vida rutinaria, metida de lleno en el confinamiento general, a partir de este miércoles, cuando la doctora ya ha autorizado a Núria poder contactar con el resto de los seres del hogar. El domingo salió por primera vez a la terraza a tomar el sol, aunque por poco tiempo.

Lo que más ha impactado a Pere, el marido de Núria, es la capacidad del virus para «dejar el cuerpo sin energía. No tenía fuerzas ni para meterse en la ducha. Es una experiencia que impacta mucho». La reusense ha necesitado más de 20 días para volver, poco a poco, a un estado normal. Y es que todavía no existe la vacuna que acaba con el malestar que provoca el coronavirus. «Nos dijeron que paracetamol para la fiebre», comenta. No han faltado tampoco en casa las mascarillas, los guantes y el desinfectante para tomar medidas de precaución en todo momento.

La pandemia ha dejado a Núria Alabart con cinco kilos menos debido al desgaste y a la falta de apetito que genera y con una experiencia que no olvidará, a pesar de su progreso óptimo va a celebrar que pueda volver a ver a su hijo y a disfrutar de la familia. Su caso, a día de hoy, se ha quedado en un susto.

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