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Medio millar de personas se manifiestan en Reus por unas pensiones dignas

Los políticos se convierten en el blanco de las críticas en una movilización transversal

Marc Càmara

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La cabecera de la manifestación saliendo de la Plaça del Prim. FOTO: Alba Mariné

La cabecera de la manifestación saliendo de la Plaça del Prim. FOTO: Alba Mariné

Medio millar de personas se han congregado en la Plaça del Prim éste sábado por la tarde en una manifestación transversal. Más allá de los protagonistas de la cita, los pensionistas, numerosos grupos de jóvenes y no tan jóvenes han querido dar su apoyo a los más mayores en su lucha por conseguir una pensión digna. 

Entre ellos Antonio, con 61 años, que se manifestaba para «apoyar una lucha en la que todos estamos interesados, porque todos queremos jubilarnos». Es la misma tesis de Josep Lluís, de 35 años, que pone en duda que pueda cobrar nunca una pensión «si el sistema continúa haciendo aguas como ahora». Montse asegura que «me queda lejos lo de pensar en pensiones, pero si ellos me necesitan debo venir a darles mi apoyo incondicional». 

Pero la mayoría de manifestantes en la Plaça del Prim eran pensionsitas. Muchos critican sin pelos en la lengua la actitud de los políticos que «nos han abandonado», decía Maria del Carme. Luis añade que «hay que corregirlos a todos un poco. Lo que necesitamos urgentemente es un gobierno que piense en el pueblo, no un pueblo que tenga que mantener a una clase política desfasada». Y es que muchas de las críticas apuntaban directamente hacia las clases dirigentes. «Necesitamos un cambio y lo necesitamos ¡ya!», exclama Luis. 

La Plaça del Prim empezó a llenarse cuando faltaban aún veinte minutos para las seis de la tarde, la hora de la convocatoria. Mientras los manifestantes esperaban que empezara el acto y arrancaran los parlamentos, en un pequeño escenario en uno de los laterales de la plaza, la gente se reunió en pequeños corrillos.

En una manifestación sin carteles ni pancartas, la indignación se transmitía a gritos. Un hombre exclamaba «¿cómo voy a llegar a fin de mes con 780 euros?». Entre la multitud, Gloria admite que cobra muy poco, «alrededor de 600 euros por toda una vida trabajada». Explica que «fuí autónoma y he pagado toda mi vida demasiados impuestos para que ahora me quede una pensión tan ínfima». Admite que sin el sueldo del marido no podría llegar a fin de mes. «Con lo que cobro no podría ni pagar los gastos de la casa». 

«Es una verguenza. Mi marido, mi hija y yo Vivimos con 1.100 euros  al mes»

Maria del Pilar asegura que «es ridículo como está el tema de las pensiones». Dice que cobra poco más de «500 euros» y que busca constantemente «ofertas» cuando tiene que comprar. A su lado, Vicenta dice que «es una verguenza lo que cobramos». Ella y su marido, que conviven con una hija, deben de pasar el mes con 1.100 euros. 

Teresa no tiene problemas para llegar a fin de mes. Cobra 1.600 euros de pensión después de una vida dedicada a la enseñanza. «Estoy aquí en solidaridad con los que cobran pensiones pírricas», decía. 

El estado precario
El acto empezó cuando pasaban pocos minutos de las seis de la tarde. Carlos Iaquinandi, portavoz de la Marea de Pensionistas en Reus enervó a los asistentes enumerando lo que consideraba «el fallo del sistema». «Se pone en duda uno de los derechos fundamentales del ser humano, recogido en la Constitución Española, el derecho a tener una pensión digna».

Iaquinandi aseguró que «el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, pasará a la historia como el creador de un nuevo estado, el estado precario». 

Finalizados los parlamentos, los cientos de manifestantes han iniciado un pequeño recorrido por las calles del centro, que terminó, de nuevo, en la Plaça del Prim. 

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