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«Mi padre fue un héroe, Cipriano Martos un santo y los guardias civiles unos asesinos»

Jordi Carrilero acudió ayer al Juzgado de Tarragona, junto a su hermana Ester, para declarar sobre las torturas que habría sufrido su padre, Pascual Carrilero, en el cuartel de la Guardia Civil de Reus en 1973 

Sílvia Fornós

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Jordi Carrilero declaró ayer por la mañana en el Juzgado de Tarragona. FOTO: lluís milián

Jordi Carrilero declaró ayer por la mañana en el Juzgado de Tarragona. FOTO: lluís milián

Jordi Carrilero, hijo de Pascual Carrilero, acudió ayer por la mañana al Juzgado de Instrucción Número 1 de Tarragona para declarar sobre las torturas que habría sufrido su padre en el año 1973 en el cuartel de la Guardia Civil de Reus. La declaración se enmarca en la macrocausa que investiga la justicia argentina por los crímenes de genocidio y contra la humanidad cometidos durante el franquismo. Además, es la primera declaración que se ha hecho en un Juzgado de Tarragona, aunque ha habido otras en Catalunya y en el conjunto del Estado. 

Tras su declaración, Jordi Carrilero aseguraba que «tenía que declarar en nombre de mi padre, Pascual Carrilero, porque fue torturado por la Guardia Civil de Reus. Ahora me siento aliviado porque lo que pasó estará escrito y no quedará en el olvido». «Mi padre fue un héroe, Cipriano Martos un santo y los guardias civiles unos asesinos», sentenció.

A Pascual Carrilero y Cipriano Martos, activista antifranquista fallecido después de ser obligado a beber un líquido corrosivo durante un interrogatorio en el mismo cuartel de la Guardia Civil de Reus, se les acusaba de «haber repartido octavillas antirégimen en Igualada, en agosto de 1973». Sobre estos hechos, Ester, hija de Pascual Carrilero, recuerda que «mi padre y Cipriano repartían octavillas que reclamaban una jornada laboral de ocho horas y mejores condiciones de trabajo, y mira como acabaron».

 

«Mala suerte»
La hija de Pascual Carrilero, que también está previsto que declare en los Juzgados de Reus, recuerda que «mi padre intentó no coger su coche para ir a Igualada porque era de color butano y llamaba mucho la atención. Pero no encontraron ninguna alternativa, con tanta mala suerte que cuando se iban una persona tomó nota de la matrícula, aunque era falsa». Días después, según rememora Ester, identificaron el coche de su padre y lo detuvieron. 
Los dos activistas compartieron las horas en el cuartel de la Guardia Civil de Reus. «El interrogatorio al que fueron sometidos mi padre y Cipriano Martos fue muy duro, recibieron constantes palizas. Fueron torturados de una manera salvaje», relata la hija de Pascual Carrilero. Además, su hermano asegura que su padre fue detenido de manera ilegal. «La argumentación de arresto no se hizo hasta cuatro días después de haber estado en el calabozo recibiendo palizas de la Guardia Civil», explica Jordi Carrilero.

Imagen del activista Pascual Carrilero. FOTO: dt

«Una tortura psicológica»
Ambos hermanos coinciden en que «nuestro padre sufrió toda la vida la pérdida de Cipriano porque lo habían matado con toda impunidad». «Como ya se sabe, a Cipriano Martos le obligaron a beber, más de una vez, un líquido corrosivo. Cuando vieron que no se podía ni mover, obligaron a mi padre, Pascual Carrilero, a cargarlo como si fuera un saco de patatas y llevarlo ante el juez para declarar. Para mi padre fue una tortura psicológica», relata la hija de Carrilero.

El padre de Ester y Jordi entró en la prisión de Tarragona, donde estuvo casi cuatro meses. «Mi padre siempre decía que tras entrar en la prisión pudo descansar, después de tantas palizas que le desfiguraron la cara», explica Ester y recuerda que «su compañero Cipriano Martos fue enviado al Hospital Sant Joan donde acabó falleciendo». «Mi padre quedó traumatizado, pese a ser un hombre físicamente fuerte y con carácter, por los hechos que vivió junto a Cipriano», asegura Ester, mientras que Jordi Carrilero recuerda que «para mi padre la muerte de su compañero fue una losa que llevó toda su vida». 

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