Miedo en Reus por una posible guerra entre bandas por el control de la droga

El jueves falleció una persona por causas todavía inciertas. Es el último episodio de amenazas y peleas en este barrio

Montse Plana - Jordi Cabré

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Mossos investiga las causas de la muerte del jueves por al noche. El hombre tenía una herida en la cabeza. FOTO: Fabián Acidres

Mossos investiga las causas de la muerte del jueves por al noche. El hombre tenía una herida en la cabeza. FOTO: Fabián Acidres

«Este último mes está siendo horrible. Ha aumentado la inseguridad una barbaridad... No se puede salir a la calle», exclamaban ayer por la mañana dos vecinas del barrio de Mas Pellicer. Lo comentaban pocas horas después del último episodio vivido en el barrio: un hombre de 38 años fallecía el jueves pasadas las 21 horas en la zona del polideportivo. Las causas de la muerte todavía son inciertas, pero el incidente ha elevado la temperatura en un barrio de por sí complejo y con diferentes colectivos enfrentados entre sí por el control del trapicheo de estupefacientes. 

El fallecido era conocido en el ámbito policial. Su historial de antecedentes era amplio y su muerte activó de inmediato todas las alarmas. El Àrea d’Investigació Criminal (AIC) de Mossos fue la que cogió las riendas del caso.
El fallecido se desplomaba en la calle, bocabajo. SEM intentó reanimarle sin éxito y se declaró su muerte poco antes de las 22 horas. El levantamiento del cadáver se materializó ya de madrugada.

El cuerpo no presentaba heridas, salvo una brecha en la cabeza. La identificación del fallecido y la situación de alerta en el barrio reforzó una de las hipótesis: posible muerte violenta. Sin embargo, a medida que pasan las horas, las causas del fallecimiento siguen inciertas y no se descartan otras opciones, sobredosis por ejemplo.  Al margen de las causas del fallecimiento, la muerte de este vecino de 38 años justifica las medidas de prevención que se están tomando en el barrio desde finales de octubre.
Segundo deceso

«Es el segundo fallecido que tenemos en las calles del barrio en menos de un año», recuerda el presidente de la Associació de Veïns Primer de Maig, Eduardo Navas. El primero fue a principios de abril, en la zona del Corral de la Pacheca, también en Mas Pellicer. En esa ocasión, todo apuntaba a una muerte por sobredosis. «También ha habido estos días tiroteos», añade el presidente vecinal, que lleva años alertando de la alta inseguridad que se vive en esta zona de Reus, «pero de nosotros nadie se acuerda», comentan los vecinos. «Todo esto se debe a los trapicheos, a la droga... Hay ajustes de cuentas y esto no se puede tolerar», exclama Navas. 

La noche del 27 de octubre

La escalada de tensión que admite el presidente vecinal se externalizó la noche del miércoles 27 de octubre enfrente de uno de los bloques. Las llamadas al 112 hablaban de detonaciones y de un altercado en las calles. 
La Guàrdia Urbana de Reus llegó alrededor de las 23 horas y se encontró con una sola persona que se había discutido con un familiar. La escena era una cortina de lo que había ocurrido antes, una pelea multitudinaria con dos colectivos del barrio, según informaron Mossos a la Guàrdia Urbana.

La noche fue tensa, aunque nadie facilitó información. Algunos acusaban al otro colectivo de recibir amenazas de muerte, de que aquel conato era solo el principio de una guerra abierta que podría terminar con muertos.
Los mandos policiales dieron credibilidad al riesgo de una guerra entre bandos en el barrio y se decidió actuar para rebajar la tensión. Aquella primera noche se cerró sin incidentes, pero se hizo vigilancia hasta poco antes del alba. Era la primera de las muchas vigilancias que se están efectuando a diario en Mas Pellicer desde entonces por parte de Mossos d’Esquadra y de la Guàrdia Urbana.
Incluso se logró un mediador que hablara con las partes el sábado. A pesar de los intentos de apaciguar el conflicto, una de las partes mantuvo su tono beligerante y que no aceptaban ninguna tregua con el otro colectivo. Las negociaciones fracasaron.

Los vecinos exigen seguridad

A pesar de estos dispositivos activados hace diez días para evitar que se inicie una guerra en Mas Pellicer, los vecinos reclaman mayor presencia policial para disuadir traficantes, compradores y el mal ambiente resultante.
Hay mayor presencia de Mossos y Guàrdia Urbana, según constatan los propios vecinos, e incluso para la próxima semana se prevé una reunión de seguridad con el consistorio, según comenta Eduardo Navas.

Paralelamente, cabe recordar que, precisamente hace pocas semanas, reabrieron las comisarías externas de proximidad, entre ellas, la de Mas Pellicer, tras más de un año cerradas por cuestiones sanitarias, al tratarse de espacios pequeños y cerrados. Tras adaptarse a la nueva situación de pandemia, agentes de la Guàrdia Urbana vuelven a estar presentes en las comisarías externas que hay en varios puntos de la ciudad con el fin de ser más próximos a la ciudadanía y recoger quejas y denuncias vecinales. 

En la zona de Mas Pellicer y Sant Josep Obrer, los vecinos están preocupados por los últimos sucesos. Foto: Fabián Acidres

«Pero poco sirven para este tipo de cuestiones, porque la comisaría abre siempre los mismos días a las mismas horas y los maleantes ya se lo conocen. Así que, simplemente evitan esas horas y cuando la policía se va, siguen con lo suyo», relata el presidente de la asociación vecinal Primer de Maig, de los barrios de Mas Pellicer y Sant Josep Obrer.

«Algunos son del barrio y muchos otros vienen de fuera», prosiguen las dos vecinas de Mas Pellicer desde los porches de los edificios. Aseguran que, sobre todo en el último mes, tienen miedo de salir a la calle: «Por la mañana el ambiente está tranquilo, pero por la tarde empiezan a llenarse las plazas y los porches de gente... Y todo es por lo mismo, por la droga. Y ya solo faltaba lo del otro día», haciendo referencia al perdigón que un hombre disparó a otra persona con una escopeta a las cinco de la tarde. «Y es que ahora ya ni se esconden de la luz del día», exclaman. 

Ambas subrayan la degradación que ha sufrido el barrio en los últimos años. «Aquí vivimos gente honrada, trabajadora, que siempre hemos pagado impuestos y suministros... Pero se ha ido llenando de okupas y maleantes que ni trabajan ni hacen nada...», lamentan. 

Es por ello que, como recuerdan, muchos son los vecinos que han optado por vender el piso y mudarse a otra parte. «Pero es triste verse así en tu propio barrio. Más de 40 años llevamos aquí», dicen estas dos vecinas, que viven a pocos metros donde el jueves por la noche fallecía un hombre de 38 años y con un largo historial delictivo en su haber. Muchos pisos están okupados, otros están tapiados para, precisamente, evitar ocupaciones y muchos son los que se van del barrio.

El apunte: Cuatro detenidos y el robo de 15.000 euros de tabaco

El pasado martes hubo un robo en un estanco de Reus situado en la avenida Tarragona. Los autores forzaron dos puertas para acceder al almacén del negocio y se llevaron cajetillas y dinero. Se estima que el valor del botín rondaría los 15.000 euros. Aquel mismo día por la noche, dentro del dispositivo de seguridad ciudadana de Mas Pellicer, hubo cuatro detenciones.  Una relacionada con el robo de la mañana (delito de receptación) y las otras tres personas se las llevaron por un delito contra la autoridad. Mossos confirmó el robo con fuerza del estanco y el número de detenidos en el barrio de Reus, pero no adio más detalles puesto que todavía está el caso dentro de una investigación policial.

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