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Ni Tabarnia ni estelades: llegó Moderdonia a los balcones de Reus

En lugares como la capital del Baix Camp cuelga la bandera de este país imaginario que arrasa en la radio y la red por el éxito de 'La vida moderna'

Raúl Cosano

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Una bandera de Moderdonia (sobre una de presos políticos) en un edificio de Reus.  Foto: Alba Mariné

Una bandera de Moderdonia (sobre una de presos políticos) en un edificio de Reus. Foto: Alba Mariné

Éramos pocos y llegó la bandera de Moderdonia. El magenta de la enseña de ese país ficticio, una sorna radiofónica, ya ondea en los edificios, por si hubiera pocos emblemas colgados de un tiempo a esta parte en los balcones: estelades, rojigualdas, senyeras, banderas de Tabarnia, otras locales, a favor del ‘sí’ en el referéndum y por la libertad de los presos políticos. A ese repertorio ideológico y político se añade ahora ese trozo de tela que derrocha sentido del humor y algo de visión ácida y desapegada sobre la vida

En Reus ya se ve una, al lado de la Plaça Villarroel y curiosamente cerca de otra ‘tabarnesa’ y de una de presos políticos, pero el trapo de marras flamea en numerosas ciudades y ha ganado popularidad en las últimas semanas. En Valencia, en Salamanca, en Madrid, en Córdoba, en Barcelona, en Oviedo o en Bilbao también se ven. La bandera de Moderdonia ya se pide en Amazon y hasta se coló este fin de semana en un mitin de Ciudadanos en Granada.

¿Pero qué es Moderdonia? Una nación imaginaria creada justo hace un año en el marco del programa de humor ‘La vida moderna’, que se emite con creciente éxito en la Cadena SER. Sus impulsores son los cómicos David Broncano, Ignatius y Quequé

Disfrutan del auge de un formato que se adapta a Youtube y todo el consumo digital y arrastra a miles de jóvenes. Un triunfo con sello puramente millenial, no sin un toquecillo hipster y que tiene algo de revolución social. «La intensidad con que la gente ha seguido a Moderdonia nos ha fascinado. Surgió como una chorrada pura hace un año camino a una grabación de Guadalajara. Fue una broma, pero siempre dentro del sudapollismo que defiende Quequé. Está muy bien, pero nos da igual», ha señalado David Broncano, autoproclamado dictador de Moderdonia. 

El himno triunfa en Spotify

Esa pertenencia a un país inventado también se ve como un dardo: colgar la bandera en el balcón se convierte en una manera de mofarse de los dramas imperantes y de las causas muy afectadas. Esta patria mental se va dotando, entre coña y coña, de contenido: un himno que arrasa en Spotify y ha conseguido desbancar en escuchas al Cara al Sol y hasta la aspiración de presentarse, como partido, a las próximas elecciones europeas. El impacto de ‘La vida moderna’ ha trascendido lo comunicativo, casi como Buenafuente lo ha hecho en otras ocasiones, aunque más allá de eso hay que recordar su fórmula: bordear los tan controvertidos límites del humor (pasar a menudo la frontera de lo políticamente correcto) y conectar con un público joven que, además, ha creado comunidad y exhibe militancia. 

A su vez, las banderas con la letra M –fondo rosa y franja blanca– proliferan y en Catalunya retan con cachondeo y dosis de escepticismo a la tensión política: ni independentismo, ni unionismo, ni Tabarnia; Moderdonia conquista las fachadas como un contrapunto a tanta guerra de símbolos. «En un año puede que Moderdonia se disuelva y hayamos quemado todas las banderas o que seamos una fuerza política en la Unión Europea. Hay un 50% de posibilidades para cada una. Todo puede pasar», argumenta David Broncano, que sostiene que el balance del primer año de Moderdonia es de «estupefacción». 

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