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No alimentar a las palomas, la cuenta pendiente en las terrazas de Reus

El Ayuntamiento lanzó el pasado mayo una campaña de concienciación ciudadana para luchar contra estas aves. Reparar los desperfectos que ocasionan cuesta 100.000 euros al año

J.Gomis / S.Fornós

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Imagen de varias palomas, en una terraza del centro de la ciudad, buscando comida. FOTO: Alfredo González

Imagen de varias palomas, en una terraza del centro de la ciudad, buscando comida. FOTO: Alfredo González

Han transcurrido más de tres meses desde que el Ayuntamiento pusiera en marcha una contundente campaña de sensibilización para implicar a la ciudadanía en la lucha contra la masificada población de palomas.

Bajo el lema Ajuda’ns a controlar la población de coloms, la campaña sirvió para transmitir dos mensajes a la población: Evita alimentar-los y Conserva l’espai net. Propietarios de inmuebles deshabitados que se han convertido en refugios de palomas, restauradores que tienen terrazas y ciudadanos que les dan de comer son, desde entonces, el centro de atención de la campaña.

Se editaron 5.000 unidades de pegatinas para distribuirlas en bares y cafeterías con terraza y engancharlas en las mesas, y 5.000 unidades de un flayer para repartir entre los clientes. 

Después de este tiempo, dejar de alimentar a las aves sigue siendo una asignatura pendiente. Este es el caso de Montse, clienta de una de las terrazas del centro de Reus.

Antes de hablar con el Diari estaba dando de comer a las palomas. «Me ha hecho gracia ver a dos palomas y les he dado las cuatro patatas que tenía por aquí. No sabía que hacerlo era motivo de multa. Si lo hubiese sabido, no lo hubiese hecho», comenta mientras se toma un vermut con su acompañante en una terraza cercana a la Prioral de Sant Pere.

Pese a que Montse ha dado de comer a las aves, explica que «quizás sí que la gente no los alimenta tanto como antes». 

Adrià Nolla, también cliente de una terraza, argumenta que «la cantidad de palomas en las terrazas de los bares ha disminuido». Sus amigos Xavier Aguilar y Iván Calderón coinciden con la opinión de Adrià. «Sí que es verdad que quizás hay menos», comenta Xavi, a lo que Iván añade que «ahora hay menos que al principio de este verano».

Cabe recordar que la campaña de sensibilización se puso en marcha el pasado mes de mayo. En la misma mesa se encuentran Jordi Baraut y Carlos Cano, con una opinión totalmente contraria a la de sus amigos. Los dos creen que hay las mismas aves y no han encontrado «ninguna diferencia».

Los cinco están de acuerdo en que las palomas en las terrazas molestan. A Jordi le incomoda «cuando se ponen encima de las mesas» en busca de comida.

Iván comenta que «si vamos a tomar algo con los amigos y antes de sentarnos en una mesa hay palomas que picotean, no es higiénico», mientras que Xavi asiente con la cabeza.

Adrià cree que con la presencia de las aves es «imposible disfrutar de la tarde en una terraza», a lo que Carlos sentencia que «en las mesas de las terrazas me molestan, pero en zonas donde no las hay, me da igual su presencia». Estos clientes aseguran que «no sabíamos que se puede multar por dar de comer a las palomas».

Los establecimientos

Júlia Morcillo, responsable de la heladería Tiramisú situada en la plaza del Mercadal, comenta que «la gente continúa dando de comer a las palomas. Quizás menos, porqué nosotros avisamos que hacerlo es motivo de multa».

Añade que «si comentas que les pueden multar, se lo piensan más». Morcillo asegura que «si tardamos un poco en recoger las mesas, las palomas nos rompen los vasos y las copas porqué en seguida están por aquí». Termina diciendo que «si no recoges al momento, ellas buscan la comida».

También hay opiniones distintas. Desde la terraza del Absis, su propietario Joan Carles López explica que «nunca hemos tenido gente que alimente a las palomas». Esta es la misma tónica que siguen los clientes de la Creperia Esquitx.

Su encargado, Fran García, asegura que «las palomas, simplemente vienen solas». En lo que sí que coinciden ambos establecimientos es que las aves son un «inconveniente» y que, «aunque hay menos que antes, el problema persiste».

Colaboración ciudadana

«En Reus, la sobrepoblación de palomas es un problema grave. La colonia es excesiva teniendo en cuenta la dimensión de la ciudad, y se concentran en el centro y en los paseos Prim y Sunyer», recuerda el concejal de Medi Ambient, Daniel Rubio. Se estima que en la capital del Baix Camp existe una población de alrededor de 40.000 palomas. El año pasado se capturaron unas 6.000 palomas a través de redes y jaulas.

Cómo reducir la población de estas aves es una de las cuestiones que preocupa al consistorio, ya que «alimentarlas es una de las causas de sobrepoblación». A día de hoy, echarles comida a las palomas es una práctica que está prohibida por la ordenanza de Tenencia de Animales: «Queda prohibido alimentar cualquier tipo de animal en la vía pública», y puede suponer sanciones de hasta 600 euros.

«Hasta el mes de julio se han impuesto cuatro sanciones, en marzo y mayo, y las dos últimas en julio a personas que alimentaban palomas», asegura el responsable del área de Medi Ambient, y añade que «es la misma cifra de sanciones que se impusieron durante todo el año pasado». 

Entre las nuevas medidas para controlar la población de aves, Daniel Rubio destaca «la instalación de entre seis y ocho puntos de distribución de pienso anticonceptivo, cuya licitación saldrá en breve».

«Las empresas especializadas nos dicen que el pienso anticonceptivo es una medida efectiva a largo plazo, así que los resultados los veremos en los próximos años», asegura el concejal y detalla que «los dispensadores se ubicarán en zonas de difícil acceso». 

Destaca que «las mismas empresas también nos dicen que si las palomas se alimentan exclusivamente de este pienso el método tiene una efectividad muy elevada».

Por último, el concejal insiste en la importancia de la colaboración ciudadana ya que este pienso resulta mucho más efectivo si las palomas no comen otra cosa. «La efectividad baja de forma exponencial si las aves se alimentan de otros alimentos, ya que el fármaco tiene un efecto de cinco días», asegura el concejal de Medi Ambient quien, por último, emplaza a la ciudadanía a tomar conciencia del problema de la sobrepoblación de palomas. 

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