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Noche en vela por 'Timecode' a diez mil kilómetros de Hollywood

Decenas de personas se reunieron durante seis horas en Cal Massó para apoyar el corto con DO Reus. La fiesta fue completa a pesar de no lograr la estatuilla

Francesc Gras

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La hermana de Villanueva, María Pérez, en el centro de la imagen. foto: F. Gras

La hermana de Villanueva, María Pérez, en el centro de la imagen. foto: F. Gras

Todavía recuerdo como si fuera ayer una de las muchas conversaciones mantenidas con Daniel Villanueva estos últimos meses. Fue una charla especial. El corto Timecode terminaba de alzarse con la Palma de Oro en el Festival de Cannes tras ser seleccionado entre 5.000 aspirantes . «Es un hecho histórico para el cine catalán. Cannes es el festival de festivales», explicaba orgulloso.

Pero lejos de terminar aquí, la ristra de premios posterior hizo que el idilio con el éxito no tuviera fin. Fue entonces cuando desde la prensa –utilizando un símil futbolístico– empezamos a hablar del triplete: Gaudí, Goya y Oscar. Tras lograr los dos primeros de forma apabullante, todo era posible en la meca del cine, incluso que la pieza producida por la Escola de Cinema de Reus (ECIR) lograra la preciada estatuilla.

Asimismo lo entendían las decenas de personas y la multitud de medios de comunicación que llenaron el Centre d’Art Cal Massó de Reus para seguir en directo la ceremonia de entrega de los Oscar. La misión era apoyar y transmitirle energía positiva a Timecode a pesar de estar a diez mil kilómetros de distancia de Hollywood.

La cita empezó festiva y con mucho optimismo. Desde las once de la noche –seis horas antes de la hora prevista para que se conociera el desenlace– los asistentes no dejaron de repetir que era un día para la historia. Entre los asistentes se encontraban profesores y alumnos de la ECIR, la hermana de Villanueva, María Pérez, acompañada de un grupo de amigos, RTVs como Lluís Gibert o Jordi Segú y alguna fugaz presencia de la clase política. Los concejales Marc Arza (PDeCAT) y Juan Carlos Sánchez (C’s) estuvieron presentes durante los primeros compases de la noche. Bastante comentada fue la ausencia de la concejal de Cultura.

Desde un primer momento la atención se focalizó en la gran pantalla instalada al fondo de la sala. Era la hora del desfile de los invitados por la alfombra roja y todos esperaban a que las cámaras captaran el momento en que Villanueva, el director del corto, Juanjo Giménez, y el resto del equipo accedían al Dolby Theatre de Los Ángeles. Eran las dos de la madrugada y primera decepción, ya que nadie les vio. Suerte del activismo en la red social Facebook del reusense que no dejó de postear fotos.

A medida que se acercaba la hora prevista para la entrega de las estatuillas, los nervios empezaron a surgir ante la posibilidad de que una película gestada en Reus consiguiera un reconocimiento de la Academia de Cine Estadounidense.

Siempre el Forn Sistaré

Para ir haciendo boca, nunca mejor dicho, los asistentes no dejaron de disfrutar de las deliciosas cocas y el chocolate caliente del Forn Sistaré, también algún gintonic, y la mayoría ataviados con las gorras Timecode que a la entrada repartieron los dos responsables de la velada: Josep Baiges e Isaac Albesa. Por cierto, Xavier Pàmies, trasladó todo el material montado en su recuperado triciclo.

Y llegó el momento. Cerca de las cinco de la madrugada se reveló el ganador del Oscar al mejor cortometraje. El nombre de Sing, como se llama la obra húngara, cayó como un jarro de agua fría. Nadie podía esconder los rostros de decepción. Sin embargo, fue una amargura pasajera. Lograr el Oscar era sólo la guinda a una historia de película y una noche completa. Timecode ya era eterno.

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