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‘Nos ha entrado la pelota en casa varias veces. Esto es inaguantable’

Vecinos de la plaza Teresa Miquel i Pàmies de Reus se quejan de que a diario hay gente que juega a pelota y que incumple la normativa

Mònica Just

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Un grupo de niños, ayer por la tarde, jugando a pelota en la plaza Teresa Miquel i Pàmies, en el barrio Horts de Miró. Foto: Alba Mariné

Un grupo de niños, ayer por la tarde, jugando a pelota en la plaza Teresa Miquel i Pàmies, en el barrio Horts de Miró. Foto: Alba Mariné

Está prohibido jugar a pelota. Hay carteles que lo anuncian. La prohibición, y la sanción. Puede multarse con hasta 1.500 euros. Pero es una práctica que ocurre a diario, sobre todo en esta época del año. La plaza Teresa Miquel i Pàmies, ubicada en el barrio Horts de Miró, es un año más foco de polémica. Hay vecinos que están cansados de presentar quejas en el Ayuntamiento sin hallar una solución. «No nos dicen que no. Sino que tratarán de hacer algo. Pero ha pasado un año más y seguimos con el mismo problema», explica uno de los residentes en esta zona que prefiere mantener el anonimato.

Este vecino lamenta que la situación es molesta hasta tal punto que incluso ha llegado a plantearse la posibilidad de vender su piso. Pero tampoco le parece justo. «Un domingo estábamos haciendo el aperitivo con la familia, y nos entró la pelota por la ventana. Cayó sobre la mesa», dice. Cuenta que es una situación que se repite. Y que tienen que permanecer con las ventanas cerradas también en esta época del año para poder estar tranquilos en casa.

Plaza Teresa Miquel i Pàmies de Reus
En la plaza lucen carteles que alertan de la prohibición de esta práctica. Aun así, se produce prácticamente a diario. Foto: Alba Mariné

En su caso,  hace un año sufrió una situación delicada. Estaba en la plaza y le dieron un pelotazo en la cara. Le rompieron las gafas. Y tuvo que ir al hospital. La persona que le había lanzado la pelota era mayor de edad. Él presentó la denuncia. Pero no tuvo suerte. «Quien me agredió se disculpó, pero quedó absuelto y tuve que pagarme yo las gafas. No es por el dinero. Es por lo que significa. Se supone que está prohibido jugar a pelota aquí. Pero si pasa algo como lo que me ocurrió a mí, veo que al final queda en nada. La justicia no ayuda», lamenta el afectado.

Varios vecinos afirman que han presentado quejas en más de una ocasión, pero que no ven resultados. «Suerte que los cristales son muy gruesos. Si no, se habrían roto varias veces», comenta una trabajadora del supermercado. «Son niños pequeños y está bien que jueguen. Pero con prudencia y sin romper nada», añade. Otra mujer que reside en la plaza  Teresa Miquel i Pàmies cuenta que tiene tres hijas y que entiende más que nadie que los niños quieran divertirse. «Pero deben tener respeto hacia los demás. Jugar con cuidado. Y muchos no lo hacen», insiste.

Hay vecinos que afirman que han presentado varias quejas pero que no ven resultados

La ordenanza de civismo del Ayuntamiento contempla sanciones de hasta 1.500 euros por ir en bici o jugar a pelota en determinados puntos de la ciudad, como es el caso de esta plaza. Hace un par de años, de hecho, una de sus principales acciones en este campo fue renovar las señales, que recuerdan que algunas actitudes incívicas pueden ser sancionadas. Un hecho que ya fue criticado en su día por ciudadanos que dicen que «se pierda la esencia de la infancia» si se impide jugar a pelota en espacios públicos, «como se ha hecho toda la vida».

Y es que también hay quien quita hierro al asunto: «Son niños. ¿Dónde van a jugar a pelota si no es en la plaza?». Pero los afectados insisten en que les supone molestias. Se trataría de buscar un equilibrio entre diversión, civismo y respeto. Y parece que no es asunto fácil.


Informar y hacer pedagogía

Fuentes municipales señalan que los agentes de la Guàrdia Urbana realizan periódicamente y de forma rutinaria patrullas y controles para comprobar que se cumple la normativa, y velan para que se respeten las ordenanzas y la convivencia vecinal.

Pero también insisten en que, aunque las ordenanzas municipales planteen la posibilidad de aplicar sanciones de hasta 1.500€, este sería el importe máximo y se trataría de la actuación que se haría en última instancia. De hecho, desde la Urbana apuntan que antes de abrir cualquier expediente o imponer una sanción, lo primero que hacen es informar. Apuestan por la pedagogía. Y más teniendo en cuenta que en la mayoría de casos se trata de jóvenes menores de edad. 

También hay varios espacios alternativos, como las pistas deportivas que se hallan distribuidas en distintos puntos de la ciudad.


 

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