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Paradistas del Mercat del Carrilet de Reus retoman la lucha contra el cierre del mercado

El consistorio asegura que no hay margen para revertirlo, mientras que los clientes denuncian que pierden un servicio

M. PLANA/C. MARSIÑACH

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Los paradistas siguen la lucha contra el cierre del Carrilet. Foto: A. Mariné

Los paradistas siguen la lucha contra el cierre del Carrilet. Foto: A. Mariné

La sentencia de muerte del Mercat del Carrilet está firmada desde principios de año y con fecha de caducidad el próximo mes de junio de 2021. Ha pasado más de medio año desde el anuncio de su cierre, pero todavía se desconoce qué sucederá con el espacio que actualmente ocupa el mercado. Los vecinos y clientes todavía se muestran perplejos y, por su parte, los paradistas no cesan la lucha. Constituidos en la plataforma Salvem el Mercat del Carrilet, paradistas y familiares no desisten. Sus reivindicaciones quedaron paralizadas por el confinamiento, pero ahora quieren volver a hacerse visibles y frenar el cierre del Carrilet. El pasado 20 de septiembre, por ejemplo, se concentraron en las puertas del Santuari de Misericòrdia. Su objetivo: ser escuchados.

La portavoz de los comerciantes, Maria Jesús Querol, lamenta que no hubiera diálogo por parte del Ayuntamiento: «En febrero nos informaron de que se cerraría y no pudimos hablarlo». Las reivindicaciones de los paradistas quedaron paralizadas por la Covid-19, pero ahora vuelven a la carga con el fin de frenar el cierre del Carrilet. «No entendemos porqué quieren cerrarlo. Los negocios nos funcionan e incluso hemos incrementado la clientela a raíz de la pandemia. Gente que nos ha descubierto o que ha decidido apostar por el comercio local (…) el consistorio saca ayudas para los negocios que se han visto perjudicados por la Covid-19 y a nosotros que no queremos cerrar, nos hacen cerrar», critica Querol, que recuerda que en el barrio no hay tiendas y considera que se perdería un servicio esencial para los vecinos.

La clientela se ve desamparada y muchos no se desplazarán hasta el Mercat Central

Cabe recordar que, cuando se anunció el cierre definitivo del Carrilet, se les ofreció a los comerciantes apuntarse al concurso público para optar a ocupar las paradas vacías del Mercat Central, pero nadie lo hizo. «Las condiciones no son tan buenas (…) tenemos nuestra clientela aquí, este es nuestro barrio y nuestro lugar», asegura Tonyi Juan, de la Polleria Felisa, que culpa al Ayuntamiento de no haber hecho el mantenimiento de las instalaciones del Carrilet: «El parque infantil, el suelo, la pintura de la fachada…todo lo hemos puesto de nuestros bolsillos», explica Tonyi.

Daniela con un grupo de amigas en la avenida del Carrilet. Foto: A. G.

Por su parte, Patricia Sánchez, de la Peixateria Casas tampoco quiere cerrar: «Toda mi familia trabaja en la parada y mi hija quiere continuar el negocio (…) hay otros paradistas que les queda dos años o siete para jubilarse, ¿qué van a hacer si cierra el Carrilet?», se pregunta.

«Nos quedamos sin un servicio»

Los clientes habituales del Mercat del Carrilet todavía se muestran incrédulos con el anuncio del cierre del equipamiento. Son vecinos de la zona, la gran mayoría, mujeres mayores, que aseguran que no irán hasta el Mercat Central, por lo que pierden lo que consideran un servicio esencial para los barrios del sur. «El mercado lo tenemos aquí al lado. Te acercas en un momento, ves el género de primera mano, escoges... Es la proximidad», explican un grupo de vecinas. Están sentadas en un banco de la avenida del Carrilet y, al ser preguntadas por esta cuestión, abren un debate.

"Prefiero comprar en el mecado por la calidad del producto"

«Es cierto que hay pocas paradas, pero me gusta más que los supermercados, donde todo ya va embolsado», exclama una. Tienen claro que, cuando cierre, no irán hasta el Mercat Central, que se encuentra a aproximadamente un kilómetro de distancia. «Está demasiado lejos y con la edad que tenemos...», recuerdan. En este sentido, no les quedará más remedio que ir a algún supermercado de la zona. Y es que remarcan que tampoco quedan tiendas de barrio. «De supermercados tampoco vamos tan bien. Ahora tenemos el Mercadona, pero lo van a trasladar a La Sedera y quedará muy lejos también», explica una de las vecinas.

En la misma avenida del Carrilet, Misericòrdia Abelló y su madre pasean por la zona. Ambas, son también clientas habituales del Mercat del Carrilet. «A mi madre le gusta ir al mercado para mirar los productos. Pero cuando cierre, ya no podrá hacerlo», relata Misericòrdia. Ella sí que se acercará hasta el Mercat Central para realizar la compra, «y haré también la de mi madre». Ambas creen que se podría haber encontrado alguna solución, aunque, a la vez, Misericòrdia admite que en el mercado hay mucha menos clientela que años atrás.

Daniela Mojoiu, también vecina de la zona, detalla que de vez en cuando va al mercado. «Lo prefiero por la calidad del producto», especifica. Aun así, admite que hay demasiadas paradas cerradas. «En mi caso, compro más en el supermercado, pero es por una cuestión de horarios. Sólo puedo ir a comprar por las tardes». Un problema con el que se encuentran muchos jóvenes. Otra chica afirma lo mismo: «Los que trabajamos no podemos ir al mercado».

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