Un puente de compras en el mercadillo de Reus

Los marchantes montan excepcionalmente sus paradas estos festivos para animar la caja en la Covid y «abrir como hace el resto»

MÓNICA PÉREZ

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La afluencia de clientela, que empezó floja, fue aumentando ayer según avanzaba el día. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La afluencia de clientela, que empezó floja, fue aumentando ayer según avanzaba el día. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El Mercat de Marxants de Reus instaló ayer sus paradas, extraordinariamente en festivo, alrededor del Mercat Central y lo volverá a hacer este miércoles en el Carrilet. Todo un puente de apertura en el que los clientes pueden aprovechar para hacer sus compras y con el que los paradistas pretenden, tal como explicaba ayer Raquel Alonso desde el puesto de textil de hogar JGA, «tener las mismas opciones de trabajar que el resto de comercios de la ciudad» y, de paso, «tratar de recuperar económicamente algo de todo lo que hemos perdido desde que llegó la Covid-19».

Ayer, la primera de las dos jornadas programadas arrancó «bastante floja, porque quizá no se ha hecho toda la difusión necesaria para que la gente sepa que estamos aquí teniendo en cuenta que creo que ha sido la primera vez que hemos abierto en Reus durante este puente concreto, y habría sido bueno tanto para nosotros como para el centro».

Tampoco el tiempo, con mucho viento durante la mañana, acabó de acompañar, pero la afluencia de clientela sí aumentó en cierto grado a medida que pasaban las horas. Montar era opcional y lo hicieron los vendedores que estuvieron interesados, que fueron bastantes.

En la parada de Pere Gómez, dedicada al menaje, las ventas también se activaron hacia el mediodía. «A través de la Associació de Marxants habíamos pedido abrir hoy, porque hacía tiempo que no nos dejaban estar en festivos, y hay gentecilla, pero cuando hace fresco no es lo mismo», explicaba. Para Gómez, el balance era «positivo».

Sobre los productos que más salida están teniendo en esta época del año, detallaba que «se llevan sobre todo paelleras, porque muchos tienen vitrocerámicas y el miedo que hay a quedarnos sin luz les lleva a coger algo que puedan usar para cocinar aunque sea con una bombona». En uno de los laterales donde algunos negocios se retiraron por el viento resistía Juan Amador, que vende textiles. Él decidió ponerse «porque esperábamos que fuese buen día, ya que hay festivos que se vende más».

«Al parecer, la gente se ha ido fuera o bien no saben que estamos aquí», valoraba ayer desde su puesto de moda Laura Vargas, que expresaba que «teníamos que abrir en puente porque, si no, perdíamos dos mercados a las puertas de la Navidad y sin hacer un duro, y eso no puede ser; si sacamos 100 euros, pues eso que nos llevamos».

Y es que, en cuanto a previsión de la campaña de fiestas, «esperamos por lo menos conseguir un mínimo». Lo mismo opinaba Alonso, que decía que «cada año es un poco más flojo, porque ya teníamos que pelearnos con el ‘online’ y ahora también con la Covid, pero no nos quejamos, vamos tirando. Trabajamos más y tenemos algo menos, pero cubrimos».

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