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Pep Vila-badal, el Búho del barri Niloga

El reusense toca el piano en el grupo del Penedès, que ahora mismo disfruta de la admiración del público a nivel estatal. Además, mantiene otro proyecto en paralelo en el que también canta

Marc Libiano

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Los dedos de Pep Vila-badal (Reus, 1987) resultan reconocibles en cada canción del grupo afincado en el Baix Penedès, Buhos, un auténtico fenómeno de masas en los últimos tiempos con su música optimista, fresca y de mestizaje, que ha derrumbado fronteras más allá de Catalunya y que ha destrozado cualquier tipo de prejuicio. Buhos tocó para 100.000 personas hace un mes en el Viña Rock, el prestigioso Festival que cada año se organiza en Villarobledo, muy cerca de Albacete.

Pep forma parte de la banda desde hace seis años, justo cuando se inició la explosión musical de Buhos. Antes necesitó trazar un camino inmerso en lo amateur, aunque con esa pasión por la música que le atrapó desde pequeño. Se crió en el barri Niloga de Reus, donde residía con sus padres, detrás mismo del Reus Deportiu. Sigue considerándose ganxet de cuna, a pesar de que ahora ha instalado su cuartel de convencia y rutina en Vilanova i la Geltrú. Estudió en la Escola Montsant, paso previo a la formación superior, donde la música tomó un rumbo definitivo en su vida. El grado medio lo estableció en el Conservatori de Vila-seca antes de partir hacia Barcelona para terminar los estudios de Superior de Música. Descubrió otros matices en los que no había entrado. En plena adolescencia adoraba el rock and roll de Marea, Platero y Tú, AC/DC o La Fuga. Abrió tanto la mente que hoy es un auténtico fan del Reggae y de cualquier estilo que sea capaz de emocionarle.

Pep no sólo se ha convertido en un detallista del piano, también disfruta con una guitarra y, sobre todo cantando. En Buhos, además de manejar el instrumento de percusión también realiza coros. 

Las raíces musicales del reusense se encuentran en locales de escasa amplitud, con escenarios de medio metro. Los músicos, además de tocar su repertorio, también realizan labores de técnicos e incluso se transportan su material con una furgoneta que comparten para no acelerar los gastos. Así fue la vida de Vila-badal en los inicios. Hasta que logró ingresar en la orquestra All i Oli, de les Borges del Camp. Se curtió en las miles de Fiestas de pueblo en las que participó. Gracias a ese paso logró contactar con Buhos, que ya habían inaugurado su primera etapa en la música. 

Grupo de versiones
El primer encuentro de Pep con Buhos se dio en Vilafranca del Penedès, donde coincidieron en el escenario, cuando el pianista todavía disfrutaba de su periplo en All i Oli y Buhos se mantenía como un grupo de versiones. La charla resultó totalmente amistosa y sin compromisos laborales de futuro. Hace justo seis años se cerró la incorporación de Vila-badal a Buhos gracias a un conocido en común, Benjamí, que en aquel instante trabajaba para la banda del Penedès. Buhos precisaba de un pianista y Pep convenció al grupo. Hoy todavía comparte viaje junto a Guillem Solé, Klaus Stroink, Jaume Nin, Joan Blazquez, Petit Boom, Albert García y Josep Contreras.

El tema Barcelona S’il-lumina, de 2016, simbolizó el cambio de tendencia de Buhos, ahora una banda que arrastra público en masa por todo el estado. Todo su material o casi todo es de propia cosecha y ha cambiado los conciertos de 40 caras por miles. Ese traspaso de condición lo ha vivido intensamente Pep. «Cada cosa tiene su encanto. Cuando tocas para pocas personas ves las caras de la gente y es guapo. Cuando tocas en un Festival, para miles de personas, ves inmensidad, cuesta observar las caras, pero la adrenalina es brutal», reflexiona. 

Vila-Badal cumple su sexta gira con Buhos y, a pesar de recorrer mundo, no se olvida de Reus, la ciudad a la que siempre desea volver. Años atrás estuvo comprometido con los actos tradicionales de la capital del Baix Camp. Concretamente con sus elementos festivos, como el Lleó de Reus. «Mis padres siguen viviendo en Reus y si fuera por ellos bajaría cada fin de semana. La verdad es que lo echo un poco de menos».

Pep llena su afición por el canto con un proyecto paralelo a su realidad en Buhos que lleva por nombre Perotet. Una propuesta de autor, algo más modesta, aunque del todo interesante para el músico, que desde pequeño vivió esa afición en casa, sobre todo gracias a la influencia de su tío Lluís Vila-badal.  El momento Buhos le permite vivir la música como una profesión comprometida. Dedica cuerpo y alma al trabajo que siempre quiso hacer. Acompañado de ese piano inseparable.

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