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Pero que no quede todo en papel mojado...

Crónica. El pleno del Ayuntamiento de Reus aprobó el Pla Social de la Infància i Adolescencia y dejó solo a Cs en su moción para dejar la Associació de Municipis per la Independència

Jordina Salvat

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La concejala de Benestar, Montserrat Vilella y el alcalde de Reus, Carles Pellicer, en la sala de reuniones contemplando el pleno telemático de ayer.  FOTO: Alfredo González

La concejala de Benestar, Montserrat Vilella y el alcalde de Reus, Carles Pellicer, en la sala de reuniones contemplando el pleno telemático de ayer. FOTO: Alfredo González

Las mociones de la alcaldía se presentaban ayer como un mero trámite. Temas de los que ya se hablaron en otras sesiones que tocaba corregir o reaprobar... Gestiones de renovación de convenios que poco misterio tienen ante la mayoría plenaria del gobierno local. De hecho, al propio alcalde, Carles Pellicer, se le escapó en el punto de Informació a l’Alcaldia una frase muy premonitoria: «Hay que pasar cuentas de las actividades realizadas, que no son demasiadas». El no ser demasiadas viene propiciado, a mi entender y esperanza, por dos factores: una, las elecciones autonómicas tambaleantes, que limitan anuncios políticos en pro de salvaguardar una limpia campaña electoral; y las inacabables y reiteradas  restricciones de la pandemia de la Covid-19, que todo lo empaña.

Así pues, con el foco periodístico puesto en la moción que presentó la oposición en bloque –un hecho histórico– pidiendo elaborar un referéndum para conocer la opinión de la ciudadanía ante el cierre del Mercat del Carrilet, el ejecutivo de Pellicer (re)aprobó el refinanciamiento de crédito de la Fira, en su pago por el edificio del Tecnoparc, ya que en el anterior documento había una errata material; y prorrogó su convenio con la Agència de l’Habitatge de Catalunya, institución que trabaja de la mano de la Oficina de l’Habitatge y que ofrece un programa de mediación para el alquiler social. 

Alguna crítica arrancó de la oposición este último punto, ante una CUP que dio un sí resignado «no porque sea suficiente, sino porque esto es mejor que nada», señaló Edgar Fernández, que añadió que «la única alternativa posible es la dinamización de la vivienda vacía de la ciudad»; y un PSC que se abstuvo pidiendo, a través de Carmina Pozuelo «un cambio  que hace tiempo que se debería haber hecho y que ahora es vital». Buena noticia fue la aprobación del Pla Local de la Infància i Adolescència 2021-24; una guía de actuaciones políticas para mejorar la atención de los 20.000 menores que viven en Reus y que representan una quinta parte de la población local. También un requisito de la UNICEF para poder ser reconocido como Ciudad Amiga de la Infancia, algo solicitado desde febrero de 2020 y con una historia que arranca en 2014 cuando se impulsó el Pla de la Infància i la Adolescència per la Igualtat d’Oportunitats. «Una forma de hacer una ciudad más amable con la infancia», resumió la concejal de Benestar, Montserrat Vilella. Y algo que la oposición aprobó, de nuevo, con resignación. «Técnicamente no tendríamos nada en contra (...) pero para nosotros son parches a carencias estructurales ya que no abarca necesidades como que todos los niños tengan acceso a servicios y vivan en espacios seguros», señaló la cupaire Marta Llorens, indicando que, para ella el plan es contradictorio con la ordenanza de civismo local: «¿Cómo se puede defender la vida familiar y el juego mientras que se prohíbe jugar a la pelota en los parques?». «Sufrimos que el plan solo sirva para tener una foto al lado de UNICEF», alertó la socialista Sandra Guaita.

¿Hay que pagar por la AMI?

Ya en el apartado de mociones de los grupos municipales, Ciudadanos defendió darse de baja de la Associació de Municipis per la Independència.  El partido, que ha logrado paralizar la adhesión del consistorio a la AMI –a través de vías legales– ayer pidió destinar el dinero resultante de la no adhesión (unos 10.000 € anuales) a políticas sociales que ayuden a paliar las consecuencias de la Covid. La idea quizás hubiera tenido el apoyo del PSC si no se hubiera entremezclado con la petición de rechazar acuerdos con formaciones políticas que no respeten la constitución. «Los acuerdos políticos no tienen que cuestionarse con argumentos tremendistas», contestó el concejal no adscrito y exmiembro de Cs, Raúl Meléndez. «La democracia consiste en escuchar proyectos, trabajar para convencer y hacer una sociedad mejorada», le recordó la concejal de Participació, Montserrat Flores. 

Al fin y al cabo, de ayer quizás podemos pedir que ninguna defensa de los derechos básicos de nadie, quede, simplemente, en papel mojado.

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