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Piden 12 años por apuñalar varias veces a un taxista en la carretera entre Reus y Salou

El acusado, que estaba tutelado por una fundación, había salido de permiso terapéutico del Institut Pere Mata. Se enfrentó e intentó atacar a un mosso que intentaba arrestarlo

Àngel Juanpere

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Los hechos se produjeron en la carretera que une Salou con Reus.  FOTO: alba mariné/dt

Los hechos se produjeron en la carretera que une Salou con Reus. FOTO: alba mariné/dt

El hombre acusado de apuñalar varias veces a un taxista en la carretera que une Salou con Reus se enfrenta a doce años de prisión por tentativa de asesinato y uno y medio más por atentado a agentes de la autoridad, además de la correspondiente indemnización a la víctima y una orden de alejamiento. Así lo solicita el abogado de la acusación particular en su escrito de acusación. El juicio por este caso podría realizarse este mismo año en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona.

Los hechos se remontan a las dos y media de la madrugada del 1 de abril del año pasado. El acusado es un hombre con antecedentes penales, pero no computables a efectos de reincidencia. Supuestamente se acercó a la estación de autobuses de Reus, concretamente a la parada de taxis donde se encontraba la víctima, D.S.M., a la que solicitó un servicio para desplazarse a Salou.

El acusado se subió a la parte trasera del taxi, un Nissan NV200. A la altura de la rotonda de acceso a la autovía A-7 –conocida como la de Les Quatre Carreteres–, el taxista le dijo al procesado que se pusiera el cinturón de seguridad, advirtiéndole de que podría incurrir en multa si se encontraban a la Policía. El procesado contestó: «¿A sí?». En ese momento sacó un cuchillo de cocina, de 32 centímetros de largo y 20 de hoja. De repente y sorpresivamente, mientras el vehículo estaba en marcha,  atacó al conductor por la espalda, con clara intención de acabar con su vida.

Apuñaló varias veces y en sucesivas ocasiones en el pecho del taxista. De forma indiscriminada, introdujo el cuchillo en la zona del tronco, pectoral y brazos. El conductor perdió el control del vehículo, que chocó contra la valla de protección de la vía. El acusado salió del vehículo, abandonando el mismo junto con su mochila. Sin embargo, dejó en el interior el cuchillo con el que perpetró la agresión indiscriminada hacia el taxista. El sospechoso, seguidamente, se dirigió hacia Salou por la carretera. Llegó a una estación de servicio sobre las cinco y media de la madrugada. Paró a adquirir un boleto de lotería.

Hacia Salou

El sospechoso reanudó su marcha hacia la capital de la Costa Daurada. Se encontró con un mosso d’esquadra, que vestía de paisano al haber concluido su turno de noche y que había sido comisionado para la búsqueda del sospechoso del apuñalamiento. Dicho agente se identificó con su placa y ordenó al hombre que se detuviera. Pero el acusado se acercó de forma intimidatoria al agente, con una piedra en la mano y con ánimo de menoscabar su autoridad.

El agente le pidió varias veces que soltara la piedra, y finalmente lo hizo, si bien continuó con su actitud agresiva, alzando los brazos en posición de boxeo y dijo: «Ven aquí, que te voy a dar dos hostias». Y todo ello mientras el agente gritaba: «Alto policía, tírate al suelo». El acusado se llevó la mano a la zona lumbar y manifestó: «Ven aquí, que te apuñalo, te voy a apuñalar». Entonces se percató que no llevaba el cuchillo, lo que provocó que se marchara del lugar hacia una zona de vegetación, donde abandonó la mochila que portaba.

Finalmente, a las seis y cuarto, en la confluencia de la carretera C-31B con la calle Joan Fuster de Salou, agentes de la Policía Local de dicha localidad lo detuvieron. Portaba en el bolsillo una piedra manchada de sangre así como con las manos, pantalón y chaqueta ensangrentadas.
La víctima precisó pasar por el quirófano. Para el tratamiento rehabilitador y la psicoterapia necesitó 115 días, de los cuales 65 estuvo completamente impedido y cuatro hospitalizado. Pero las secuelas todavía continúan. Tiene limitación de la movilidad de las articulaciones, síndrome de estrés postraumático y cicatrices.

Según el escrito de la acusación particular, el taxista ha visto alterada su vida con un elevado nivel de ansiedad, con dificultades para conciliar el sueño e insomnio, incapacidad para relajarse, taquicardia, etc.
Con respecto a la responsabilidad civil, el letrado pide una compensación –sin determinar– por los perjuicios físicos causados y 20.000 euros por los daños morales. Asimismo, la dueña del taxi solicita más de 11.000 euros por los daños que sufrió el vehículo, y por las pérdidas económicas de los días que el taxi estuvo en el taller. Considera al Institut Pere Mata –había salido de su unidad de rehabilitacion para disfrutar del permiso terapéutico– y a la Fundació Nou Camí –que tutelaba al acusado– como responsables civiles subsidiarios. 

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