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‘Pokémon GO’: La fiebre continúa viva en Reus

Elemento socializador. El juego ha añadido alicientes que exigen cooperación. Más de 400 reusenses colaboran a través de Telegram

Marc Càmara

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Alrededor de treinta personas participaron el pasado viernes en una incursión. FOTO: Alba Mariné

Alrededor de treinta personas participaron el pasado viernes en una incursión. FOTO: Alba Mariné

Una del mediodía de un día soleado. En el interior del Parc Sant Jordi de Reus, una cuarentena de personas agrupadas bajo la sombra de los árboles. Todos ellos, sin excepción, con la mirada enterrada en sus dispositivos móviles. 

«Estamos haciendo una incursión», dice Pau. «Hemos quedado todos aquí porqué tenemos un pase negro para poder capturar un Mewtwo». 
Aunque parezca extraño, centenares de personas se reúnen, prácticamente a diario, para capturar Pokémons. La fiebre del popular juego que saltó a los teléfonos móbiles, hace exactamente dos años, continúa bien viva en Reus. Pero con nuevos alicientes, que obligan a los jugadores a hacer uso de la cooperación.

«Nos juntamos para hacer incursiones en gimnasios por toda la ciudad. El juego te avisa dónde y cuándo hay que hacerlas», explica Óscar, uno de los jugadores. «Es indispensable ser muchos para poder ganar el gimnasio», cuenta otro de los jugadores. «Nosostros nos coordinamos a través de Telegram para organizar los encuentros y gestionar las incursiones», comenta Pau. 

Nil Sabaté, de 25 años, es el encargado de la organización y el creador del grupo de Telegram. Primero se coordinaban por WhatsApp pero se pasaron a Telegram. «Con el listado de gente que asiste a las incursiones debemos crear grupos muy equilibrados para optimizar los ataques. Lo tenemos muy estudiado». El grupo supera ya los 400 miembros. «Hay gente de todo tipo, desde niños de 5 años hasta personas jubiladas». Según cuenta Sabaté, hay jugadores que dedican hasta cinco horas al día a jugar a ‘Pokémon GO’. 

Víctor, de 33 años, es un auténtico fanático de los Pokémon. Lleva una camiseta con un Mewtwo que compró en Japón.  «Yo empezé a jugar el año 1999 y terminé el 2009. Con el nuevo juego fue como reprender todo aquello». Ahora dice que ya no juega, pero empuña un móvil durante la incursión. «Es la cuenta de mi mujer», se excusa. 

Marta tiene 22 años y juega desde el primer día. Acumula 649 Pokémon en su móvil aunque destaca que hace limpieza a menudo.  «Siempre que salgo a la calle abro el juego para poder capturar más. Y ya que ando, que me aprovechen los pasos». 

Lo que destacan todos los participantes en la incursión en el Parc Sant Jordi es que son un equipo y también un grupo de amigos. «Nunca me habría imaginado que compartiría afición con gente con tatuajes en un lado y un tipo con americana y corbata en el otro», explica

Jesús.«Hay muy buen rollo, y de hecho, a veces quedamos para andar mientras jugamos, aunque también nos reunimos alrededor de una mesa de bar para tomar algo. No todo son Pokémon». 

Algunas personas juegan con más de un dispositivo a la vez. FOTO: Alba Mariné

«Uno de los jugadores», cuenta Víctor, «de unos cincuenta años, consiguió tener todos los gimnasios de Reus en dorado. Era su objetivo y lo consiguió. Entre todos le regalamos una camiseta conmemorativa. La lleva con orgullo», sonríe.

No todo son juegos, también buscan ser solidarios. Nil Sabaté cuenta que hace unas semanas «nos reuníamos en una incursión más de cien personas y decidimos traer alimentos para hacer una donación a Cáritas».

También hacen competiciones con Tarragona. Una vez al mes se celebra ‘el día de la comunidad’, en el que «la ciudad que más Pokémon consiga recibirá un premio». Todo vale para generar alicientes. 

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