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Productores hacen ruta para abastecer los pueblos del Baix Camp

Reparten producto fresco y agrícola y se adaptan a la demanda vendiendo en los mercados de proximidad

Cristina Valls

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Imagen general del mercado de proximidad de Capafonts, de hace unas semanas. FOTO: Cedida/ Xavi Monné

Imagen general del mercado de proximidad de Capafonts, de hace unas semanas. FOTO: Cedida/ Xavi Monné

La venta ambulante de productores y comerciantes de proximidad en los municipios del Baix Camp y el Priorat abastece a sus residentes con producto fresco y agrícola. «Esto ya se hacía desde antes de la pandemia, pero se volvió imprescindible a raíz de su llegada. Estamos contentos con este tipo de servicio, puesto que para la gente mayor, así como el resto de vecinos, es de gran ayuda. Por otro lado, nos consta que hay una red de municipios que acogen a estos productores, que tienen rutas montadas para dar salida al  género con el que comercializan», expone el alcalde de Capafonts, Eloi Borràs.

El payés Ambrós Beltran, por ejemplo, lleva desde hace años –y, semanalmente–, fruta y verdura a Capafonts, entre otros municipios. Su abanico de productos agrícolas está formado por los que él adquiere en mercados y los que produce. «Mi público tiene edades muy variadas y algo que siempre tengo son mandarinas y naranjas en invierno y melocotones en verano», hace saber. Las ventas suben y bajan según la temporada pero el mero hecho de planificarse una ruta le hace ser estratégico. «En julio y agosto las ventas en Capafonts son superiores porque viene más gente; en cambio, en Alcover baja, porque mucha se marcha de vacaciones», completa.

«Las personas que me suelen comprar hacen una lista de lo que necesitan para la próxima vez que venga y me lo encargan todo. Normalmente, me desplazo con unos 70 u 80 artículos diferentes», concreta. Esta forma de venta es, según describe, «bastante sacrificada, puesto que se madruga mucho y hay que estar pendiente de lo que cultivas, además de ir a vender por los pueblos», resume. 

«Comprar productos en el pueblo, en el mercado de proximidad, hace que no nos tengamos que desplazar y también que demos salida a los comerciantes de proximidad», expone, esta vez, Borràs. Otros lugares importantes destacados por él para abastecer el municipio son la Agrobotiga-guingueta, donde se «pueden realizar compras en los días de entre semana». 

En dicho pueblo, también reciben pescado fresco y la visita de otro productor agrícola que trae, en este caso, verduras con sello ecológico desde Arbolí. Se trata de Dominique Curtil, quien lleva el negocio L’horta de la Vall. «Hace algo más de un año que fundé el negocio, en un contexto bastante convulso, pero es un esfuerzo que hago por convicción. Me muevo por el Baix Camp, recorro lugares como Reus, Alforja, Arbolí, Les Borges del Camp y Cambrils; el Priorat, como Cornudella del Montsant y Poboleda; y, suelo ir a Tarragona y Alcover», expresa. Adapta su ruta según van las ventas. «A veces, incluso, me acerco a Barcelona si me conviene», señala. El comerciante intenta ofrecer toda la variedad de fruta y verdura posible. Explica que aún hay que hacer pedagogía con las tendencias sostenibles. «El producto ecológico llama a un tipo de consumidor consciente y su precio es competitivo», dice y lo justifica: «Los productos no han estado expuestos a la contaminación de la ciudad y han sido cultivados en unas condiciones rigurosas; preparamos cestas para particulares y repartimos a domicilio».  

Meritxell Romanos está implicada en el proyecto ‘Liana, Espai de territori’, mediante el que hacen dinamización rural y apuestan porla sostenibilidad, y ahora también cuentan con tienda física. foto: F.A.

La pandemia la ha sobrellevado «bastante bien». «Al tratarse de alimentación, el asunto no nos cambió mucho, te podías mover repartiendo alimentos porque era algo esencial», recuerda. Entre los productos que vende «mejor» están «los tomates y las verduras como el calabacín, los pimientos y las berenjenas, aunque las zanahorias siempre tienen mucho éxito», considera. «(Curtil) realiza pedidos a demanda y los organiza en cajas, lo personaliza todo», prosigue, por su parte, Borràs. En el mercadillo de proximidad de Capafonts, aporta, apuestan por productos del territorio: «Hay que darles valor». Pone como ejemplo los quesos de La Vall del Brugent, la miel artesana Flors del Brugent, la cerveza artesana Els Boixets, la carne y el embutidos de Cal Marcel·lí y los caracoles ecológicos del Mas de la Xana, entre otros.

Convertirse en proveedores

La vecina Silvia Llort, de Capafonts de toda la vida, asegura que productores como Ambrós llevan mucho tiempo abasteciendo a diferentes pueblos. «En su caso va más allá del Baix Camp, aparte de Capafonts va a Alcover y, también, por Farena. Hace unos 20 años que lleva haciendo esto y su tarea se tiene que valorar con un 10. Con la pandemia ha venido más gente y eso se ha notado mucho, ha habido demanda», declara.

Explica que los vecinos del municipio lo que hacen es un pedido previo a su visita. Llort destaca que «hay gente mayor que incluso ha recibido los productos en su domicilio, y eso ha ayudado mucho». Otro aspecto que valora  es que, más allá de atender a particulares, «estos productores se convierten en proveedores, también, como para el bar-restaurante El Grèvol, donde estoy implicada».

Por otro lado, en municipios como Arbolí, acude un vendedor de pescado. «Juanito hace ruta por Arbolí, Capafonts y Alforja –auna veces varía– y combina su actividad ambulante con la que mantiene en sedes físicas de Les Borges del Camp, Miravet y Maials. El género lo trae de Cambrils, la Ametlla de Mar y, a veces, de Sant Carles de la Ràpita», especifica Meritxell Romanos, quien además está implicada en el proyecto ‘Liana, espai de territori’ –enmarcado a su vez en Trespeus Associació Cultural per la Cuina i la Tradició, con más de 10 años de trayectoria– y que consiste en «conectar proyectos agroalimentarios artesanos; en pleno confinamiento, repartimos numerosas comidas a domicilio». 

A parte de ella, forman parte del proyecto Núria Navarro y Rosa Povedano. Hace unos meses abrieron tienda física en Arbolí, a raíz de una licitación municipal. «Nos mueve el consumo ecológico y artesano, revitalizamos la economía local y abogamos por los principios de la economía circular y por reducir residuos. Ahora es momento de búsqueda para ahondar en las necesidades de los pueblos», continúa. 

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