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¿Qué hay del proyecto de Reus como 'cuarta pista'?

La posible ampliación del Aeropuerto de BCN no esconde que Reus y Girona deben absorber parte del tráfico y la urgencia de mejorar la red ferroviaria

Francesc Gras

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Reus ha retomado los vuelos comerciales. FOTO: A. González

Reus ha retomado los vuelos comerciales. FOTO: A. González

El  pasado martes, el Aeropuerto de Reus recuperaba la actividad comercial tras ocho largos meses. Y nos ofrecía imágenes de abrazos y reencuentros familiares casi olvidados. Pero sin tiempo para digerir el regreso a la normalidad, la actualidad aeroportuaria saltaba a primera plana un día después por otra cuestión. Un destacado grupo de entidades y agentes económicos celebraba un gran acto en defensa de la ampliación del Aeropuerto de Barcelona con la millonaria inversión que contempla Aena

Tanto la puesta en escena como el manifiesto a favor del proyecto han generado una cascada de reacciones a todos los niveles. Muchas a favor, pero también en contra. Sobre todo, por el impacto medioambiental que supondría y al que la Unión Europea debe dar su aprobación. 

Y en medio de todo este debate, también alguna voz proponiendo un cambio de paradigma: mejorar la red ferroviaria y potenciar los aeropuertos de Reus y Girona. Muy en resumen, apostar por convertir ambos aeródromos en la ‘cuarta pista’ de Barcelona. Una idea que no sólo los académicos defendían sino también la propia Generalitat hace unos años ante el posible colapso de la infraestructura de la Ciudad Condal. 

Sin entrar a valorar la derivada medioambiental del proyecto (esto requeriría de un nuevo artículo), sí que me gustaría hablar del modelo futuro. Creo que nadie duda de la necesidad de convertir y consolidar el Aeropuerto de Barcelona como un hub internacional. Ni que tenga que renunciar a ninguna inversión para beneficiar a las empresas y al sector turístico. Pero todo ello es compatible y debería ir en completa sintonía con un cambio estructural, tanto en la movilidad como en la repartición económica.   

Soy de los que defienden un modelo de país que esté más y mejor interconectado. Con un centro neurálgico y potente como Barcelona pero en el que todo el territorio esté unido con unas buenas conexiones. En definitiva, alejado de las dinámicas centralistas y de modelo radial que se siguen imponiendo. Por todo ello, pienso que potenciar los aeropuertos de Reus y Girona (y mejorar la conexión ferroviaria) para absorber parte del tráfico aéreo y complementar Barcelona como ‘cuarta pista’ es la línea a seguir. 

De hecho, y salvando las distancias, sería reclamar y clonar el modelo londinense que muchos expertos defienden. O sea, Heathrow como gran hub y cinco aeropuertos complementarios (Gatwick, Stansted, Luton, Southend y City). Aunque, en nuestro caso, la llegada del bajo coste a Barcelona ya desvirtuó este modelo. Pero todavía existe margen para su implantación. 

La Estación Intermodal

A finales de la semana pasada aparecía una pequeña luz de esperanza. En un giro de guión inesperado, el Senado aprobaba una moción (de JxCat) instando al Gobierno a «ejecutar las obras necesarias para la construcción de la Estación Intermodal del Aeropuerto de Reus». Aunque se deberá hacer un férreo marcaje para que ello no quede en nada, su implantación es esencial para lograr esta connectividad y que Barcelona esté a sólo media hora de viaje.

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