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Quejas entre el vecindario por los «temblores» causados por las obras de La Sedera

La construcción de un nuevo supermercado en el barrio crea disparidad de opinión entre los que consideran que potenciará la zona y los que preferían una espacio verde en el solar

J.SALVAT

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Las máquinas trabajando en el solar de La Sedera, con las viviendas a pocos metros. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Las máquinas trabajando en el solar de La Sedera, con las viviendas a pocos metros. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

«Primero fue el corte del servicio de la línea de Internet, luego los nubarrones de polvo que no nos permiten ver, respirar, ni tener las ventanas abiertas, y ahora, los temblores que notamos en casa cada vez que se utiliza la taladradora en el solar» critica M.P, una vecina del paseo Misericordia, que vive en una de las casas colindantes al solar de la antigua fábrica textil de La Sedera, donde a principios de mes comenzaron las obras de construcción de un nuevo supermercado de la compañía Mercadona. Según aseguran varios vecinos del barrio Mare de Déu de Misericòrdia, que han preferido no revelar su identidad, los temblores son recurrentes, al igual que el ruido de las obras, que empieza antes de las ocho de la mañana. Además, los trabajos en la tierra provocan un levantamiento de polvo que cubre los coches aparcados en el paseo y genera niebla en la zona. «Es una situación insostenible, aquí no hay quien salga a pasear o hacer deporte», añade J.M.

La construcción del nuevo Mercadona divide al barrio entre aquellos que consideran que la instalación será esencial para impulsar el comercio en la zona y los que critican que se podría haber utilizado para aprovechar para una zona verde. Algo que defendían desde la Plataforma Salvem La Sedera. «Es una pena, queríamos que se impulsara el paso por su potencial natural y urbanístico. Ahora pasea mucha gente, y con la llegada del súper, todo esto se perderá», opina Mireia, vecina de la zona.

«Será muy raro celebrar la Festa Major de Misericòrdia delante de un supermercado», apunta Carlos, otro afectado por las obras. En el lado opuesto, Maite y José, una pareja de toda la vida del barrio, considera que «esta llegada hará potenciar el comercio en la zona, que está muy dormida».

El consistorio asegura que está velando para que las obras sigan toda la normativa y añaden que en ningún caso, la construcción traerá consecuencias en los edificios. Además, señalan se prevé adecuar el entorno de la instalación conforme el entorno.

¿Mejora o pérdida?

La apertura de este supermercado supondrá el cierre del Mercadona de la calle Alcalde Joan Bertran, del barrio Mare Moles, y del de la avenida de la Salle, en el barrio Monestir. En este aspecto, la divergencia vuelve a encontrarse.

Por un lado, el presidente de la asociación de vecinos del Mare Moles, Diego Morales, expresa que el cierre será «una pérdida importante», ya que muchos de los vecinos hacían sus compras habituales ahí: «el barrio tiene vida propia, pero el Mercadona era un núcleo muy importante, ahora tendremos que coger el coche».

En el lado opuesto, desde el barrio Monestir la noticia se ha tomado con satisfacción. «El que había se nos ha quedado pequeño, y ahora tendremos una instalación mejorada», expresa el presidente de la AAVV Barri Monestir, Alfonso Vervel.

El solar de La Sedera cierra página con contrastes de opiniones, como ha sido toda su historia desde hace una década.

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