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Quejas por el mal estado de los contenedores en Reus y por su escasez en algunas zonas

Con la nueva contrata de la basura, se renovarán unas 3.000 unidades. El cambio de empresa se prevé para otoño, pero todavía se desconoce cuándo se reemplazarán

MONTSE PLANA

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Una isla de contenedores en la calle Castellvell. Las tres unidades, ya antiguas, son de rechazo. FOTO: ALBA MARINÉ

Una isla de contenedores en la calle Castellvell. Las tres unidades, ya antiguas, son de rechazo. FOTO: ALBA MARINÉ

«Están todos los contenedores en mal estado», exclama Maria Carme, vecina del barrio Niloga. Se encuentra en la calle Castellvell y justo en la plaza del lado de la Escola Maria Cortina hay una batería de tres contenedores, pero son de un modelo antiguo (con ruedas), todos ellos son de la fracción rechazo y, siendo las once de la mañana, uno de ellos está ya saturado. «Acostumbran a estar así. Se llenan muy rápido y la gente aquí tira de todo...», comenta Pilar, otra vecina de la zona. Mirando detenidamente la calle, señala que para poder reciclar se tendría que andar unos metros más arriba, donde sí que hay una isla de contenedores con todas las fracciones, la única en toda la calle Castellvell, «donde hay una gran cantidad de vecinos en los bloques de pisos», recuerda el presidente de la Associació de Veïns Reus Nord, Josep Ramon Ferré, que subraya que los que hay son «insuficientes» y más aun pensando en el reciclaje. Y es que hay baterías que sólo son de rechazo y orgánica. «Si se quiere potenciar, tienen que haber facilidades, y si no hay contenedores suficientes, la gente no separa las fracciones». «Hay pocas unidades», opina también Pilar.

La imagen de baterías de contenedores en mal estado no es sólo una cuestión del barrio Niloga, sino que se repite en muchas zonas de la ciudad, mientras que la opinión sobre si la cantidad de contenedores es suficiente es dispar. De momento, lo que queda claro es que tienen que renovarse, «pero estamos expectantes al cambio de empresa que gestiona la recogida de residuos y limpieza viaria», señala el presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Reus (FAVR), Marcos Massó.

Después de varias prórrogas y un largo proceso para tirar adelante con la nueva contrata (con recursos interpuestos tanto contra el pliego de cláusulas como posteriormente contra el resultado del concurso), finalmente este otoño se hará efectivo el cambio de empresa: Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) dejará de gestionar el servicio y la UTE Valoriza-Romero Polo cogerá las riendas. Un cambio que se espera para este próximo mes de octubre. Con este importante paso, se desencallará definitivamente la situación y se procederá a la esperada renovación de la flota de vehículos y también se reemplazarán los contenedores, que serían unas 3.000 unidades en superficie. Los que no cambiarán son los buzones de la recogida neumática de basura que, según detallan fuentes municipales consultadas, se mantendrán con la nueva contrata.

El primer cambio que se producirá será el de los contenedores, tal y como explican los empleados de la basura. «Y después, los camiones, con un mecanismo ya adaptado», detalla el presidente del Comité de Empresa, Miguel Pérez. Lo que critica es que los vehículos que se prevé adquirir sólo tienen capacidad por cargar desde una sola banda, lo que obligará a colocar todos los contenedores siempre en el mismo lado de calle, «mientras que en otras ciudades cercanas ya se utiliza tecnología más avanzada y con posibilidad de carga por ambos lados del camión».

A pesar de que ya se está más cerca del cambio, todavía se desconoce cuándo las unidades serán renovadas y desde varias zonas de la ciudad ponen de relieve el mal estado de los contenedores y, por lo tanto, la urgencia de que sean reemplazados. «Están muy destartalados», exclama Gabriel Ruiz, presidente de la asociación vecinal de Mas Carpa. También Cori Balanyà, desde el barrio Fortuny, remarca que «son muy viejos» y que les falta una limpieza. «También tenemos el problema de que hay gente mayor o niños que no pueden abrir los contenedores y acaban dejando la basura al suelo, así que no todo se reduce al incivismo», añade Cori Balanyà. En este sentido, el problema que detalla se da porque hay contenedores que se abren a través de una palanca, pero algunas están rotas o pesan demasiado y ciertos grupos de edad tienen dificultades.

Más allá del mal estado, la presidenta de la asociación vecinal considera que el número de contenedores en el barrio es suficiente, «pero se tiene que andar...». En este sentido, explica que ha detectado vecinos que no reciclan por, simplemente, no desplazarse unos metros, «o hay gente que por no abrir el contenedor, lo tiran al suelo. Precisamente hace unos días vi a unos dejando unos cartones en medio de la calle», recuerda. Balanyà también añade que «por parte de la ciudadanía, es necesario esforzarse más y, por otro lado, se podría incidir más en las campañas contra el incivismo».

En esta línea, cabe recordar que el año pasado se desarrolló en Reus la campaña ‘La brossa, a dins’, con la que un grupo de informadores ambientales explicaban a la ciudadanía sobre cómo depositar correctamente la basura. La iniciativa cerró en octubre de 2020 con 2.500 atenciones personalizadas tras pasar por 80 localizaciones de todo el municipio. Posteriormente, en diciembre del año pasado, se iniciaba otra campaña con el mismo objetivo: fomentar el reciclaje. Bajo el lema ‘Jo sumo per millorar el barri. I tu?’, en esta ocasión se trataba de una colaboración directa con las asociaciones vecinales.

«Que las islas sean completas»

Volviendo al barrio Niloga, su presidente, Josep Ramon Ferré cree que sería necesario que las islas de contenedores fuesen completas, es decir, que contengan todas las fracciones. «En muchos casos, sólo hay un contenedor de orgánica y otro de rechazo, y para reciclar, hay que desplazarse. Con esto, no se incentiva a la ciudadanía. Creo que tendrían que haber más facilidades», comenta Ferré. Lo que sí destaca es que ya ha mantenida conversaciones en esta línea con el consistorio «y en principio con la nueva contrata se reformulará. Cabrá esperar cómo queda todo, porque próximamente también se remodelará todo el ámbito de la calle Ample y el Passeig Mata, y esto supongo que también condicionará», destaca.

Salvi, un vecino del barrio Niloga tiene claro que faltan contenedores. Está sentado en un banco de la calle de Frederic Soler y detalla que «tienes que ir a las calles principales del barrio para poder tirar la basura», lo que ve como un desincentivo para que los vecinos reciclen. «La gente lo acaba tirando todo al mismo contenedor si se encuentra que tienen que desplazarse tanto», lamenta.

A todo ello «se suma el incivismo», exclama Maria Carme. Vive en la zona de la calle Doctor Domènech y se queja del mal estado de «todos» los contenedores y de la dejadez de la gente. «Entre los que no tiran la basura dentro del contenedor, que no se puede ni pasar, y la dejadez que hay en los jardines del barrio, que nadie los cuida, incluso hay ratas», denuncia esta vecina. Lo que cabe recordar es que dejar la basura en la calle supone una multa de hasta 600 euros.

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