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Quejas por el retraso en la concesión de tarjetas del bus urbano de Reus para discapacitados

El Ayuntamiento dice que la convocatoria saldrá en breve y ordena dejar entrar gratis a quien tenga la tarjeta caducada

Joan Morales

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Astrid Puig muestra la tarjeta del autobús urbano de Reus que se le ha caducado y necesita. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Astrid Puig muestra la tarjeta del autobús urbano de Reus que se le ha caducado y necesita. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

El retraso en la concesión de las subvenciones para las tarjetas del autobús urbano para personas discapacitadas está provocando quejas entre algunos de estos usuarios. Es el caso de Astrid Puig, una mujer que sufre un 75% de discapacidad por culpa de una paraparesia espástica (rigidez en las piernas para andar) y que desde el pasado 14 de abril tiene la tarjeta caducada sin que pueda renovarla. Desde entonces «cada vez que me subo al autobús -que, casi cada día, son entre cuatro y cinco veces- tengo que pagar el billete. Por lo que me gasto entre cuatro y cinco euros diarios», comenta Astrid.

Esta mujer asegura haber trasladado su problema, tanto a Reus Transport, como a la Oficina d’Atenció Ciutadana (OAC) del Ayuntamiento, como a los Serveis Socials, «sin que me hayan garantizado que pueda tener la tarjeta renovada en un breve espacio de tiempo», comenta.

Astrid asegura que «la primera gestión la hice con Reus Transport en febrero, cuando me dijeron que tenía que solicitar mi nueva tarjeta con tiempo porque me caducaba en abril y tardaba, más o menos un mes. Después me fueron dando largas y presenté una queja formal en la OAC y en Serveis Socials. En este último lugar me aseguraron que, posiblemente, no podré tener la tarjeta renovada hasta el mes de septiembre, porque no estaban aprobados los presupuestos».

Esta usuaria con discapacidad ve agravado su problema por el hecho de que «vivo con una pensión de 549 euros al mes y, actualmente, estoy sin trabajo. Necesito el autobús urbano para todo porque, aunque tenga una discapacidad del 75%, eso no significa que no me mueva de casa. Todo lo contrario, soy una persona activa que necesita hacer cosas y la única manera de hacerlo es con el transporte urbano municipal». La situación se complica después de que Astrid se cayese hace unos días y se lesionase el tobillo, por lo que «tengo que ir a rehabilitación para que me traten una tendinitis y no me queda otro remedio que utilizar el autobús urbano».

‘Estamos marginados’

Esta mujer se siente marginada, como discapacitada física que es. «Los discapacitados y las personas mayores estamos marginados. Incluso en Serveis Socials me dijeron, irónicamente, que si era inteligente. Yo les contesté que podía ser coja pero no tonta», se lamenta Astrid Puig.

Disfunción en el proceso

Desde el Ayuntamiento de Reus se defienden de las críticas asegurando que «la convocatoria para la concesión de las tarjetas del bus a personas discapacitadas saldrá en breve. Normalmente es en el mes de marzo, pero una disfunción en el proceso ha provocado que se haya retrasado».

No obstante, estas mismas fuentes municipales también han recordado al Diari que «los conductores de los autobuses municipales tienen órdenes para dejar pasar gratis a aquellas personas discapacitadas a las que se les haya caducado la tarjeta y no tenga la nueva todavía».

Por último, desde el Ayuntamiento de Reus niegan que el problema esté derivado porque los presupuestos municipales no están aprobados, tal y como asegura Astrid Puig que le han dicho desde Serveis Socials.

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