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Querella criminal por el niño de 5 años fallecido en una piscina de Reus

Los padres del niño de 5 años fallecido en una piscina comunitaria relatan como ocurrieron los hechos hartos de que cuestionen sus actos. Presentarán una querella contra los responsables de la gestión y mantenimiento de la piscina 

Francesc Gras

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Los padres esperan que su relato sirva para que no se repita una tragedia similar nunca más. Foto: A. González

Los padres esperan que su relato sirva para que no se repita una tragedia similar nunca más. Foto: A. González

«No fue culpa nuestra. Y la gente que nos conoce lo sabe. Siempre estamos encima de los niños, todo el día. Aunque supiéramos que sabían nadar, estábamos allí en la piscina. Lo vimos pasar pero no pudimos hacer nada». Rubén y Rocío son los padres de Alejandro, el niño de cinco años que la semana pasada falleció ahogado mientras jugaba en la piscina de una de las comunidades de vecinos que se encuentra entre las calles Maria Mercè Marsal y Carles Riba, en el barrio Mas Iglesias de Reus. 

Este matrimonio de Reus se ha puesto en contacto con el Diari con la intención de dar a conocer cómo vivieron la tragedia, cansados de los «comentarios injustos» que tienen que escuchar o que se han vertido sobre ellos a través de las redes sociales poniendo en duda su capacidad de ejercer de buenos padres. Pero también reclaman justicia. De hecho, su abogado manifiesta que tomarán acciones legales y presentaran una querella criminal en los juzgados de Reus contra los responsables tanto de la gestión como del mantenimiento de la piscina.

El relato de los padres confirma la información publicada sobre que el niño murió después de que su brazo quedara enganchado en un agujero que se encontraba en el fondo de la piscina y que no estaba tapado. Los padres explican que se trata de un orificio que sirve para limpiar el agua (skimmer) y que «estaba sin cerrar y la rejilla rota fuera de la piscina sin ninguna explicación».  

Además, Rocío explica que aquel día, y a diferencia del resto, «un hombre de mantenimiento había activado el motor y estaba en marcha con la gente bañándose en la piscina». Éste, declara, sería el motivo por el cual nadie pudo sacar el brazo del pequeño del agujero durante varios minutos y hasta que, alertado por lo que pasaba, la persona cerró el motor. Como detalle, Rocío apunta que el niño salió de la piscina con el brazo morado. También critica que el mantenimiento de la piscina era «deficitario» porque el agua estaba muy turbia. Una situación, apunta, que había levantado varias quejas entre los vecinos de la comunidad.  

En estos momentos, además, fuentes consultadas de los Mossos d’Esquadra añaden que ya han terminado la investigación y que las conclusiones están en manos del juez. Más allá de la derivada judicial, tanto Rubén como Rocío esperan que su caso sirva para que una desgracia similar no vuelva a ocurrir y para que quede constancia para sus otros hijos, el mellizo de Alejandro y un niño que en estos momentos tiene dos año y medio. También quieren agradecer el trabajo realizado por los servicios sanitarios, de emergencia y del Hospital Sant Joan «que en ningún momento se rindieron para intentar salvarle la vida»   

El día de los hechos
Los hechos tuvieron lugar el lunes de la semana pasada al mediodía. Rocío cuenta que, como muchos otros días, ella y su hermana bajaron a la piscina de su casa con los niños. Allí se juntaron con otros vecinos. Mientras distintos niños de la comunidad jugaban en el agua, ellas se sentaron en una esquina de la piscina con los pies en el agua para no perder de vista a los pequeños. Estaban al corriente de que una persona de mantenimiento trabajaba tanto en el cuidado de la piscina como la que hay en la otra comunidad. 

De repente, tanto a Rocío como su hermana vieron que el pequeño se había sumergido en el agua pero que no salía a la superficie. Estaban jugando a bucear. Fue entonces cuando «a pesar de que el agua estaba muy sucia le vimos en el fondo». Las dos hermanas de Rocío, ella misma y otros vecinos se sumergieron para sacarle del agua, pero no pudieron, recuerda, porque «la bomba succionaba el brazo del pequeño haciendo ventosa y hacía inútil los esfuerzos». Seguramente alertado por los gritos, el técnico paró el motor y pudieron sacar al pequeño. Fueron momentos de mucha tensión. La madre explica que le practicaron el RCP y que el niño, en un primer momento, pareció responder. En ese momento llegaron los sanitarios del SEM, que se lo llevaron al hospital, donde terminaría falleciendo.

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