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«Queremos que los vecinos sean conscientes de los tesoros que tiene el Carme»

Reportaje. La Associació L’Harmonia realiza rutas para redescubrir edificios históricos del barrio

M. PÉREZ

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Un instante de la visita, a su paso por el interior del Institut Salvador Vilaseca. FOTO: ALBA MARINÉ

Un instante de la visita, a su paso por el interior del Institut Salvador Vilaseca. FOTO: ALBA MARINÉ

«Que los que son vecinos del Carme de toda la vida sean conscientes de los tesoros que hay en su barrio y el resto de la ciudadanía pueda, también, conocer lo que tenemos aquí» es el objetivo de las rutas culturales que ayer estrenó la Associació de Veïns L’Harmonia del Carme. La iniciativa propone recorrer algunas de las 47 calles que abarca esta zona de Reus. «Decidimos dividir la visita en dos jornadas porque había mucho que ver», explica Coia Guiu, que habitualmente dirige los talleres de la entidad y que ahora ha asumido el rol de guía. Una veintena de personas, entre gente del barrio y de otros puntos del municipio, pero también algún visitante al que la propuesta pilló de paso, participaron ayer en el primer circuito, que partió del colegio La Salle y fijaba su final en el monumento a la mujer trabajadora. Una de ellas es Maria del Carme, que ayer contaba que «es bonito que todavía a uno le queden cosas por descubrir en su propia ciudad y saber su historia».

Más allá de Guiu, la ruta introduce explicaciones de expertos en cada punto de parada. En La Salle, el director del centro, Josep Maria Prats, explicaba ayer que los terrenos donde se levanta el colegio «eran antes la entrada de Reus». El teatro del edificio, con 800 localidades, «es el que tiene más capacidad de la ciudad, más que el Fortuny» y el equipamiento en su conjunto conserva un volumen importante de obra del escultor Ramon Ferran «por ejemplo, en las barandillas». Prats también desgranó los secretos de la capilla, rectangular y toda rodeada por vitrales que «simbolizan la virginidad de María» y representan «la historia de la Creación y los Sacramentos».

Después de algún breve apunte sobre la fuente de Hércules, la directora del Institut Salvador Vilaseca, Montse Plans, tomó el relevo de la explicación para enumerar curiosos datos sobre la construcción, que surgió como un convento de monjes franciscanos. Los visitantes pudieron admirar la puerta original, que ya no es visible desde el exterior debido a un añadido construido en el siglo XIX, y algunos expresaban que «valdría la pena abrir la pared y que todo el mundo supiera que tenemos esto». Al inicio de las guerras Carlistas, «el edificio había sido quemado y los frailes asesinados después de que la peste invadiese Reus y corriera el rumor de que los monjes la habían provocado envenenando el agua de la Boca de la Mina». El Salvador Vilaseca, como detallaba Plans, también fue por un tiempo, a partir de 1923, sede del Ayuntamiento. Antoni Gaudí, Eduard Toda o, hace menos, Lluís Pascual e Isaac Cuenca estudiaron allí.

L’Harmonia del Carme ofrecerá el 26 de junio, a las 10h. desde el Mercat Central, una nueva ruta por otros rincones del barrio. Su presidente, Josep Machado, explica que «queremos hacer cosas positivas, enseñar lo que somos y que los vecinos disfruten de esto».

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