Radares pedagógicos, la psicología de la luz roja

Seguridad viaria. La Guàrdia Urbana de Reus ha adquirido dos sistemas detectores de la velocidad. Son móviles y servirán para concienciar a los conductores

MONTSE PLANA

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El radar móvil marcando la velocidad en la Av. Onze de Setembre. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

El radar móvil marcando la velocidad en la Av. Onze de Setembre. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La avenida Onze de Setembre de Reus es uno de los puntos donde los vehículos suelen ir a más velocidad, y especialmente, el tramo entre la rotonda de La Fira y la escuela Joan Rebull. Hay dos carriles de circulación por sentido, sin pasos de peatones, y esto suele incentivar a los conductores a pisar el acelerador. Pero ayer, todos acababan frenando a toda prisa cuando tomaban conciencia de que se estaban excediendo el límite, establecido en esta vía a 50 km/hora. Se lo indicaba un radar instalado en la altura del paso a nivel, a pocos metros de llegar a la escuela Joan Rebull. Luz roja para los que iban a más velocidad, luz verde para los que respetaban el límite. «Todos frenan, es algo psicológico», comentaba la concejala de Seguretat Ciutadana, Civisme i Convivència, Dolors Vázquez, tras comprobar varios vehículos como reducían de inmediato la velocidad al ver cómo la pantalla marcaba en rojo que estaba superando los 50 km/hora.

Este es uno de los dos radares pedagógicos que ha adquirido la Guàrdia Urbana de Reus. Ambos son móviles y, como explicó la concejala, su ubicación será cambiante. «Se colocarán tanto en avenidas limitadas a 50 km/h como también en calles más céntricas, con límite a 30. Los dispositivos no serán sancionadores, por lo que para los conductores tendrán una función educativa y de toma de consciencia. Pero también registrarán estadísticas del tráfico, como las velocidades medias, las máximas, flujo de vehículos... «Una información que nos permitirá trabajar futuras acciones» en cuestión de seguridad viaria, avanzó Dolors Vázquez.

La finalidad final es reducir los excesos de velocidad e interponer menos denuncias por esta cuestión. A modo de ejemplo, la Guàrdia Urbana de Reus controla la velocidad de unos 70.000 vehículos anuales. De estos, un 2,2% superan el límite de velocidad, siendo unos 1.500 los conductores denunciados. Generalmente son infracciones administrativas, pero se dan también casos de delitos contra la seguridad del tráfico: una media anual de cuatro. «Quizás parece un porcentaje bajo, pero se trata de muchos vehículos», subraya la concejala, que confía en poder reducir el número de sanciones gracias a los nuevos radares pedagógicos móviles, elementos que se complementarán con la tarea de los radares sancionadores que ya se usan.

Cabe recordar que se considera delito contra la seguridad del tráfico superar en 60 kilómetros por hora los límites en vías urbanas o en 80 km/h en interurbanas. En estos casos, los conductores se afrontan a una posible pena de prisión de 3 a 6 meses, multa o trabajos en beneficio de la comunidad. También se afrontan a una retirada del permiso de conducir de entre 1 a 4 años. Por otro lado, si se supera la velocidad (entre la permitida y el límite penal), la infracción es administrativa, con multas de entre 300 y 600 euros y la retirada de 2 a 6 puntos del carné.

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