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Refugi de la Patacada, la memoria de Reus

Para conocer el histórico espacio, que salvó la vida de muchos reusenses durante la guerra, se realizan visitas guiadas mensuales y citas concertadas en grupos

Isabel Limón

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Refugi de la patacada , reus.IMG_0052.jpg

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Atravesando una boca de acceso de cristal similar a la de las estaciones de metro, a unos 9 metros bajo la emblemática plaza de la Patacada y la gran isla que acoge el Centre Cívic, el Casal de les Dones y el Antic Rentador, se despliega un entramado de pasadizos de arcilla y graba que esconden la historia más violenta de Reus: el refugio antiaéreo de la Patacada.


En ellos se respira un ambiente húmedo y fresco, y sus suelos de barro producen un ruido característico con el paso por los caminos entrelazados que recorren casi toda la ciudad desde el subsuelo, como si de una telaraña se tratase. Aunque es una senda subterránea, su diseño amplio, de techos con arcos de medio punto de acabados definidos, no resulta excesivamente claustrofóbico. No obstante, la iluminación tenue sobre sus paredes rojizas y los escritos improvisados con grafito de sus antiguos usuarios lo visten de solemnidad y respeto por la tragedia de su brutal pasado. 

El refugio, edificado durante la Guerra Civil española, protegió a miles de reusenses durante la devastación que sembraron los explosivos fascistas desprendidos por aviones de guerra. La visita de este histórico lugar empieza por un recinto con un plano del refugio y fotografías de los bombarderos italianos sobre Reus. Éste se acaba unificando mientras desarrolla su recorrido con los otros 110 refugios públicos y particulares del interior de la ciudad, que actuaron de resguardo para el vecindario durante los más de cien bombardeos que sacudieron la ciudad modernista antes de su ocupación y la atroz represión contra los vencidos que la precedió. El más representativo y extenso fue el de la Patacada, con 500 metros de galerías y capacidad para 1.200 personas.

Un centenar de bombardeos sacudieron las calles de la ciudad entre 1937 y 1939

En el momento de los ataques, Reus era una ciudad industrial y un nudo de comunicaciones significativo, con un aeródromo militar y una fábrica de aviones del ejército republicano. Por esta razón, es una de las poblaciones catalanas que más sufrió los ataques de la aviación fascista. En total, fueron un centenar de bombardeos que sacudieron sus calles y edificios entre abril de 1937 y enero de 1939. Se trataban de ataques perpetrados por la aviación italiana bajo la orden del general Franco, y dejaron tras su vuelo hasta 214 muertes, innumerables heridos y hasta mil edificios desmoronados. Jaume Massó, historiador y expresidente del Centre de Lectura, detalla el valor de todas las fincas desaparecidas entre explosiones: «El precio de todas las propiedades urbanas perdidas fue de 16.018.971,22 pesetas, que en esa época resultaba una cantidad descomunal de dinero».

Refugios hechos a conciencia
Massó describe con empatía el enorme coste humano de la guerra: «A pesar de que los refugios cumplieron con su función, solucionar todos los estragos supuso un esfuerzo inmenso y una problemática muy grande». En el momento de la caída y detección de las bombas mediante una vigilancia perpetua desde la costa, se activaban unas alarmas que sonaban por toda la ciudad. Tras ese aviso, la población de Reus tenía escasos minutos para apresurarse a entrar a un refugio cercano. Es por eso, que el proceso era frenético y muchas veces hombres, mujeres y niños morían en la misma boca de los refugios. Los que lograban burlar a la muerte tenían que permanecer unos otros minutos en las profundidades hasta la siguiente sirena. Algunos detalles de la construcción indican que fue elaborada a conciencia: los acabados de las esquinas son curvados, factor que evita heridas durante las carreras. Hay numerosos respiraderos, y se combina el tipo de ladrillo utilizado dependiendo del peso que tuviera que soportar la estructura. Se intuye, pues, que los profesionales autores de los largos pasillos vivían la guerra de primera mano.

Visitas al Refugi de la Patacada
Massó admite que cuando las personas visitan el Refugi de la Patacada, se sienten identificados con esta pieza crucial de la historia de Reus. «Algunos de sus familiares les han contado vivencias, y las asocian a la visita. La gente suele sorprenderse mucho de que algo realizado con tanta urgencia esté tan bien acabada», dice. 

Para conocer este simbólico sitio, se pueden aprovechar las visitas que se realizan mensualmente un sábado de cada mes menos en agosto y festivos. La siguiente visita se realizará el 19 de septiembre. Los precios de esta ruta son de 3€ para los adultos, de 2€ para niños de 7 a 14 años y para mayores de 65 años, y gratuita para menores de 7 años. Existe la posibilidad de asistir a una visita concertada de un grupo de personas. Para fijar la cita, se puede contactar al teléfono 977 010 660, o escribir al correo electrónico info@reuscultura.cat. 

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