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Restauradores y vecinos de Reus, adaptados al horario de terrazas un año después

Aunque hay clientes que todavía se quejan, limitar la apertura ha favorecido a la convivencia desde que se implantó

Carla Bergadà

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El nuevo horario de terrazas empezó a implementarse en mayo del año pasado.  FOTO: Alba Mariné

El nuevo horario de terrazas empezó a implementarse en mayo del año pasado. FOTO: Alba Mariné

Entró en funcionamiento el pasado mes de mayo. El nuevo horario de terrazas, más restrictivo, fijaba su apertura hasta la una de la mañana entre semana y hasta las dos de jueves a sábado y vigilias. Un cambio que los responsables de los negocios valoran «positivamente». Para la mayoría de ellos, la limitación de las horas ha favorecido la convivencia con los vecinos. Cabe recordar que en los tres años anteriores al acuerdo, el consistorio abrió hasta 30 expedientes sancionadores por incumplir la ordenanza de terrazas y ocasionar molestias a los residentes.

El propietario de The Green Dog Café, Raúl Juárez, coincide en que el cambio ha supuesto una mejora desde que se implantó. «Quizás todavía hay algún cliente que no entiende que dejemos de servir a las 1.45 horas, pero por lo general, no solemos tener quejas. Nosotros no teníamos un horario muy distinto antes», asegura Juárez. En el caso de su local, ubicado en la Plaça del Castell, tienen que recoger sillas y mesas cada día, por lo que el cierre puede retrasarse un poco: «Dejamos de servir antes que los demás porque tenemos que meterlo todo dentro, nos gustaría que se respetasen los treinta minutos de cortesía estipulados por normativa en nuestro sector que nos permiten desalojar y dejarlo todo dentro como toca», explica su propietario. A pesar de este detalle, Raúl Juárez está convencido de que es un horario «coherente» que beneficia a todos: vecinos, trabajadores y clientes.

Por su parte, Rodrigo Garibotti, del Déu N’hi Do y, a su vez, representante del gremio de hostelería en Reus, es claro: «Como empresario pierdo una hora de trabajo, sinceramente. Pero lo sé, es un bienestar para toda la ciudad y hay que mirar por el bien de todo el mundo». En meses como julio y agosto, terrazas como la suya tenían clientela hasta las tres de la mañana, algo que desde hace un año es imposible: «Lo hemos notado pero era eso o cerrar a las doce como el Ayuntamiento quería al principio. No nos ha quedado más remedio que acostumbrarnos a ello». 

Positividad desde el consistorio

Los bares y restaurantes pactaron los límites horarios con el Ayuntamiento. En un principio, desde el gobierno se propuso que las terrazas cerraran a las 00.30 horas entre semana y a la 1.00 horas los fines de semana y las vigilias de festivos, algo que no convenció a los empresarios. En su momento,  Montserrat Caelles, la concejal de Projecció de Ciutat, decía que el objetivo era «garantizar el descanso de los vecinos».

Tras casi un año de aplicación, Caelles sigue viendo el horario con buenos ojos. La concejal recuerda que «desde el principio hemos trabajado juntos para encontrar soluciones que nos aporten un beneficio mutuo» —se refiere a los responsables de locales reusenses. «El objetivo es hacer compatible al mismo tiempo la oferta de ocio, el negocio de las actividades privadas y el descanso vecinal. En términos generales, la nueva regulación está dando buenos resultados y no se detectan incumplimientos importantes», resume Montserrat Caelles.

Para ella, «lo más importante es que el Ayuntamiento y el sector sumamos esfuerzos: porque garantizar la continuidad de una oferta de ocio de calidad nos interesa a todos; a los restauradores, por el bien de sus negocios, y al consistorio porque contribuye a la proyección de la ciudad». En definitiva, un cambio que aunque al principio podría parecer restrictivo, ha facilitado el entendimiento entre vecinos, clientes y restauradores.

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