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Reus Palace: Última sesión

El cine diseñado por el decorador de la mítica discoteca Studio 54, pasará a la historia el 30 de marzo tras 39 años de proyecciones. Es el fin de una era. Y la ciudad se queda sin cine

Mònica Just

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Alejo Zúñiga, en el interior de la sala 1, con 2.200 butacas entre la platea y el anfiteatro. Foto: Alfredo González

Alejo Zúñiga, en el interior de la sala 1, con 2.200 butacas entre la platea y el anfiteatro. Foto: Alfredo González

Cuatro décadas de historia y mil anécdotas por explicar. Esto es lo que lleva a sus espaldas el cine Reus Palace a apenas cinco días de cerrar para siempre. El 30 de marzo bajará la persiana definitivamente tras la última proyección. Sus propietarios no quieren grandes despedidas. Solo acabar su actividad tras un día normal de trabajo. Nada más. Alejo Zúñiga confiesa que se siente nostálgico. Lleva toda su vida en el negocio del cine. Es médico, pero más allá de las prácticas y alguna sustitución, ya no ejerció. Siempre se ha dedicado al Palace. Ahora, a sus 62 años y tras una vida en este sector, está convencido de la decisión. «El momento tenía que llegar algún día. Y es ahora», apunta. Su familia lleva ininterrumpidamente en el mundo del cine desde 1935. Y se convirtió en un referente en el sector.

Desde su inauguración, el 2 de febrero de 1978, han pasado muchas cosas. El Palace llegó como un equipamiento de vanguardia, rompiendo con el estilo habitual de las salas de cine. «Ideó el espacio un diseñador de discotecas. El mismo que hizo el Studio 54 en Barcelona», explica Zúñiga. Empezó con dos salas y con los años llegó a ocho (siete convencionales y la sala X). Durante todo este tiempo ha superado muchas crisis. «Pero a diferencia de otros, nosotros somos propietarios del local y hemos podido aguantar», explica.

Zúñiga confiesa que es difícil quedarse solo con un día. O una proyección. Recuerda que su mejor época fueron precisamente sus inicios, sobre los años ochenta. Los sábados reunían entre 3.000 y 4.000 personas. Y entre sus mejores recuerdos están también las doce horas de terror. Pero especialmente sonado fue el estreno de Titanic, cuando recibieron a 25.000 espectadores. «Llamó gente de pueblos de la zona reservando entradas para grupos de veinte o treinta personas. Fue una locura», recuerda, mientras sostiene en sus manos la primera entrada del Palace, del día 3 de febrero de 1978, que luce en una vitrina del vestíbulo donde pueden verse algunas imágenes históricas. Grease fue otro de los films que más les funcionó. La última película será, probablemente, La Bella y la Bestia.

Su segunda juventud

La vida del multisalas de la calle Batan no ha sido fácil. Su fin ha ya había estado cerca antes. «Hace unos años, antes de que cerrara Lauren, estuvimos a punto de hacerlo nosotros. Pero cuando cerró, decidimos seguir apostando por el proyecto e invertimos medio millón en la digitalización, porque si no, ya no podíamos seguir», explica Zúñiga. Así que en los últimos años, ha vivido una segunda e inesperada juventud. El Palace se ha mantenido como el único cine de Reus. Y su demanda se ha disparado de nuevo. Las colas se han vuelto a dejar ver en frente de las emblemáticas letras con aire discotequero. Pero ha sido ahora cuando les ha llegado la oportunidad que años atrás habían buscado. «El plan urbanístico solo permite que aquí haya equipamientos. Nada más, si superficies comerciales. Era algo que teníamos en cartera y estuvimos tiempo valorando opciones. Ahora que ya no buscábamos, ha aparecido la oportunidad. El tren pasa y no podemos desaprovecharlo», explica. Contactó con la propiedad una empresa de Madrid interesada en construir allí una residencia de la tercera edad. Y este será su futuro. «Seguramente el proyecto arrancará a finales de verano», apunta Zúñiga.

Pero el cierre del Palace es una noticia de impacto en toda la ciudad. Son muchos los nostálgicos que agotan los últimos días de proyecciones para ir a ver una película, despedirse y tomar alguna fotografía de recuerdo. «El otro día se paró un coche justo delante de mí y el conductor, al que no conocía de nada, bajó la ventana y me preguntó por qué cerrábamos», explica el propietario del cine.

Con el adiós del Palace, y a la espera del nuevo multisalas que prevé construirse en la Fira, Reus se queda sin sala de cine comercial. «Ahora todo son cadenas, ya no hay apenas cines familiares», explica Zúñiga. De hecho, desde Metrovacesa incluso les llegaron a proponer hacerse cargo del de la Fira. «Pero habíamos hecho la inversión de la digitalización aquí. Ya no era momento. Es época de otro», remarca. Aun así, está convencido de que el nuevo espacio funcionará. «Ahora la gente ve más cine que nunca, en la televisión, en el móvil, y en salas de cine. Pero no en el centro de las ciudades. Es un nuevo modelo», dice. Considera «raro» que una ciudad de las dimensiones de Reus se quede sin un equipamiento de estas características. Pero recuerda que es algo que ocurrió ya en otros lugares, como en Vilanova i la Geltrú.

En este panorama, el Reus Palace agota sus últimas horas de proyecciones. «Es una lástima pero a veces las cosas pasan y ya está. Es como las películas. Cuando acaban, acaban. Ya nos hemos hecho a la idea», concluye Zúñiga.

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