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Reus abre 150 expedientes anuales sobre edificios en mal estado

La gran mayoría son archivados porque el propietario lo arregla y en raras ocasiones se ordena un derribo por amenaza de ruina

Joan Morales

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Trabajos de desescombro, la semana pasada, de la casa de la calle Alt de Sant Salvador que se hundió por dentro en octubre. Foto: Alfredo González

Trabajos de desescombro, la semana pasada, de la casa de la calle Alt de Sant Salvador que se hundió por dentro en octubre. Foto: Alfredo González

Reus ha generado en las últimas dos semanas un par de noticias relacionadas con el mal estado de algunos edificios antiguos de la ciudad. En un caso, se ha conocido que el Ayuntamiento de Reus ha ordenado el derribo de una casa de la calle Sant Magí Alegre porque amenaza ruina, mientras que en el otro han sido los trabajos de retirada de escombros de un inmueble de la calle Alt de Sant Salvador, que en octubre del año pasado se derrumbó sin que tuviesen que lamentarse víctimas, ya que estaba deshabitada.

A partir de aquí, la pregunta obligada es saber cuál es la salud de los edificios más viejos de nuestra ciudad y si podemos estar tranquilos al respecto. El concejal de Urbanisme del Ayuntamiento de Reus, Marc Arza, tiene claro que no ha motivos para la preocupación. «Al año, de media, abrimos unos 150 expedientes de disciplina urbanística. En 2016, concretamente, fueron 165. Estos expedientes pueden acabar en orden de derribo, pero es algo muy inusual», explica Arza, quien añade que «de hecho, de los 165 expedientes del año pasado, 122 se archivaron».

Pero ¿en qué consisten estos expedientes que se abren a los propietarios de las casas que están en mal estado? Normalmente, suelen abrirse por pequeños desperfectos en la fachada. Llegado el caso, el dueño del inmueble es advertido de que tiene que actuar y, en la mayoría de los casos, lo hace, por lo que el caso queda archivado.

También puede darse el caso de que el propietario del edificio no pueda correr con los gastos de la reforma, por lo que también se le da la opción de que ponga los medios para evitar que se produzca alguna desgracia. Por ejemplo, se suelen instalar chapas metálicas, redes o rejas que eviten el desprendimiento de algún trozo del rebozado de la fachada, de un balcón o de una ventana o cornisa

En el caso de que el dueño de la casa no ponga ninguna medida es el ayuntamiento el que actúa de forma subsidiaria y después carga al propietario los cargos de la intervención.

De esta manera, el concejal de Urbanisme del Ayuntamiento de Reus asegura que «tenemos motivos más que suficientes para estar satisfechos con nuestro parque de edificios. Casos como el del edificio de la calle Sant Magí Alegre, donde se ha ejecutado una orden de derrumbre porque el inmueble amenaza ruina, son minoritarios. También es rarísimo que una casa se acabe cayendo, como ocurrió en octubre en la calle Alt de Sant Salvador. Es cierto que, con el paso de los años, algunas casas que están abandonadas, se degraden, el tejado se estropee y por allí entre agua de la lluvia. Es entonces cuando la estructura sufre y, con los años, puede caerse, pero no es habitual».

El barrio del Carme

Arza reconoce que, aunque la situación es bastante buena en toda la ciudad, hay zonas donde aún se puede mejorar. Es el caso del barrio del Carme, donde «una parte queda pendiente de rehabilitar. Es cierto que se ha actuado en muchas casa viejas, que incluso se han construido nuevas, pero también quedan algunos edificios pendientes.

De hecho, la última casa que se ha hundido en la ciudad ha sido en el barrio del Carme, concretamente en octubre pasado en la calle Alt de Sant Salvador.

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