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Reus aprovecha las obras para adaptar la ciudad a las personas ciegas

Ha puesto en marcha un plan para detallar las acciones en las zonas más problemáticas para los invidentes. ONCE Reus forma parte del consejo y señala como prioridades la implantación de más semáforos acústicos y de baldosas guía 

F. Gras - M. Plana

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Arantxa Vallespí cruza el paso de peatones con semáforo acústico del paseo Mata. FOTO: alfredo gonzález

Arantxa Vallespí cruza el paso de peatones con semáforo acústico del paseo Mata. FOTO: alfredo gonzález

Todavía queda un largo camino para que las ciudades sean totalmente accesibles para personas con capacidades diversas, ya sea con movilidad reducida, ceguera o deficiencia visual. A pesar de avanzar lentamente y sin hacer ruido, son muchos los municipios que trabajan para ponerse al día. Uno de ellos es Reus, que está poniendo las bases de una futura ciudad inclusiva y adaptada a las  necesidades de estos ciudadanos. Y lo hace introduciendo semáforos acústicos o baldosas guía a medida que se realizan obras en la vía pública. Los últimos ejemplos son los del paseo Mata o la plaza de la Sang.  

«La voluntad es ir implantando las mejoras más necesarias de forma progresiva». Así se manifiesta la concejal de Serveis Socials en funciones, Montserrat Vilella, que también añade que la gran diferencia es que, a partir de ahora, lo quieren llevar a cabo de forma programada. De hecho, desde el consistorio se ha puesto en marcha un plan especial para priorizar estas actuaciones y que se desarrolla dentro de la comisión de accesibilidad del Consejo Municipal de la Discapacidad.

Recientemente, una de las organizaciones que integran esta comisión especial es la ONCE de Reus. Su presidenta, Arantxa Vallespí, explica que ya han mantenido una primera reunión con el Ayuntamiento, en la que se les explicó la intención de redactar este proyecto. 

Esta iniciativa surge de los pasados presupuestos participativos en los que, entre los proyectos ganadores, había por un lado una propuesta de ciudad inclusiva (con 249 votos, en el apartado de ‘grandes proyectos’ y un presupuesto de 150.000 euros); y, por otro, un proyecto que pedía colocar baldosas guía en las aceras y pasos de peatones (con 182 votos, en el apartado de ‘pequeños proyectos’ y un presupuesto de 50.000 euros). 

«Se ha optado por unir las dos propuestas en un macroproyecto en el que se destinarán 200.000 euros», detalla Vallespí quien, aunque no eran propuestas surgidas desde ONCE Reus, se muestra muy satisfecha. «Nosotros habíamos presentado un proyecto para que se instalaran semáforos sonoros en la ciudad. Pero no ganó», añade. 

Los puntos negros

Arantxa Vallespí también explica que, en la reunión mantenida con el Ayuntamiento de Reus, se les informó que, una vez hecho el plan especial, la intención «es volverse a reunir con nosotros para que propongamos recorridos por la ciudad que serán totalmente adaptados. Esto incluye rebajar aceras, poner semáforos sonoros, colocar baldosas guía…», detalla. También valora de forma muy positiva que haya un compromiso por parte de Ayuntamiento de trabajar conjuntamente para la accesibilidad de la ciudad. «Por algo se tiene que empezar», subraya.

Ella misma tiene claro qué recorridos tendrían que estar totalmente adaptados y los detalla para el Diari. Y señala: «Por ejemplo, la ruta entre la plaza de las Oques y la plaza del Mercadal o el recorrido entre la ONCE (situada en la plaza de la Llibertat) y el Ayuntamiento. Las calles Llovera y Monterols tendrían que tener baldosas guía». Un tipo de baldosas (también conocidas como podotáctiles) que tienen unos relieves con unas líneas dibujadas que indican el circuito que deben seguir las personas con ceguera o deficiencia visual. 

«Si no hay estas baldosas, una persona ciega se arrima a la pared. Pero en Llovera y Monterols nos encontramos que en el exterior de los comercios, a veces hay carteles. Así que es algo peligroso», manifiesta Vallespí. Es por este motivo que indica que es un elemento esencial para la ciudad. «Y que estén bien colocadas. Hay una normativa específica para ello», indica.

 Vallespí subraya que en las obras que se han hecho recientemente en la ciudad, tanto los semáforos como las baldosas se han ido adaptando correctamente tal y como comentaba la concejal en funciones Montserrat Vilella. No obstante, desde la ONCE subrayan que «lo más óptimo sería que las baldosas guía fueran amarillas, que es el color más llamativo. Se debe tener en cuenta que no únicamente las usan los ciegos que van con bastón. Personas como yo misma, que tengo deficiencia visual, nos guiamos a través del color», explica.

Más semáforos acústicos

Desde la ONCE, además, señalan la adaptación de los semáforos como un aspecto esencial en la accesibilidad. «Si no hay un semáforo sonoro, nos tenemos que guiar por el ruido de los coches o pedir a algún viandante que nos avise cuando podamos pasar, lo que implica depender de otras personas», remarca la directora de la organización para personas invidentes, quien señala también que en los últimos meses se han adaptado los semáforos del Passeig Mata y también el nuevo semáforo de la Raval de Martí Folguera. 

Más allá de los semáforos adaptados, las personas ciegas disponen de un dispositivo que, al pulsarlo, activa una señal sonoro que les indica el paso pero también alerta al resto de peatones y a los vehículos.

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