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Reus aprueba una nueva ordenanza de ruidos y vibraciones

El texto se remontaba a 1999. Con su actualización, aún en su fase inicial, aumenta la exigencia de los objetivos de calidad acústica aplicable y se establecen nuevas franjas horarias de evaluación del ruido

C. VALLS/M. PÉREZ

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Imagen de las terrazas de la plaza del Mercadal de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen de las terrazas de la plaza del Mercadal de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ

El pleno municipal aprobó ayer, de forma inicial, la nueva Ordenanza reguladora del ruido y las vibraciones de la ciudad. El texto hasta ahora vigente era de 1999 y su objetivo, expuesto por el concejal Daniel Rubio (Ara Reus), es trabajar con todos los instrumentos que contribuyan a «prevenir y corregir la contaminación acústica, mejorando la calidad de vida», señaló.

«Ha supuesto un trabajo de entre seis y siete meses. Es un texto muy técnico y fruto de la colaboración de comisiones en las que, miembros de los partidos de la oposición, han participado para elaborar el texto definitivo», concretó. Los cambios más destacados en relación a la Ordenanza anterior son la introducción del criterio del uso del suelo en la delimitación de las zonas acústicas, y su vinculación con el urbanismo; las zonas de sensibilidad acústica en que se dividía el territorio, ahora se subdividen en subzonas según criterios urbanísticos y los límites acústicos varían entre ellas; se aumenta, por otro lado, el grado de exigencia de los objetivos de calidad acústica aplicables y, principalmente, para los nuevos desarrollos urbanísticos y en el interior de las edificaciones destinadas a usos sensibles al ruido como recintos residenciales, hospitalarios, educativos o culturales.

Las modificaciones incluyen, también, los valores límite de inmisión interior, que ya no dependen de la zona de sensibilidad acústica, sino del uso de los locales o dependencias. También se establecen nuevas franjas horarias de evaluación del ruido y grupos de actividades según su potencial de ruido, donde se estipulan límites mínimos de aislamiento de acuerdo con este potencial para, así, no sobrepasar los límites máximos de inmisión establecidos. Éstas son algunas de las actualizaciones.

«Añadimos, también, que hay casos en los que se suspenderán los objetivos de calidad acústica; cuando se celebren fiestas mayores y eventos relevantes que dinamicen la ciudad», aportó Rubio. Sobre el tema, Mònica Pàmies (CUP) recordó la importancia de evaluar el histórico de mediciones de ruido. «Pedimos cuántas se hicieron unos años antes para poder tener el antes y el después de cara a la aplicación de la Ordenanza, pero no nos han hecho llegar nada», hizo saber.

Débora García (Cs), por su parte, sacó a colación que «la modificación en la tarifa de la luz afecta a esta ordenanza, pues los ciudadanos (para ahorrar,) utilizarán sus electrodomésticos cuando es más barato, por la noche, que es cuando no se puede hacer ruido; es necesario que no se les sancione por ello y que el asunto del ‘tarifazo’ se arregle».

Otro punto de la orden del día, relativo a la aprobación definitiva del Pla Local de Prevenció de Residus de Reus (2021-2026), se aprobó también por el equipo de Pellicer y sumó la abstención de PSC, CUP, Cs y el concejal no adscrito Raúl Meléndez. Los cupaires, con Mònica Pàmies como portavoz, tildó el documento de «poco ambicioso». «Sólo se habla de reducción de residuos, debería de hablar de su eliminación», añadió. Criticó, además, su calendario: «Lo que proponen son plazos muy largos, que se extienden al próximo mandato; proponemos que se vuelva a redactar, porque puede ser mucho más ambicioso». Por su parte, Carmina Pozuelo (PSC) lamentó la «actitud política» al no recogerse «las aportaciones del resto de grupos municipales. Las nuestras estaban meditadas. Podrían haberlas incluido en parte», expuso.

Rubio respondió a ambos partidos: «En primer lugar, que unas enmiendas no se acepten no significa oponerse o una confrontación y, por otro lado, el calendario que marca el plan y sus acciones son una guía, todas las que puedan ponerse en marcha antes, se activarán», contestó.

La sesión plenaria continuó con la aprobación del expediente de modificación de crédito en el que la edil Mariluz Caballero (JuntsxReus) expuso que se requería dotar de partida presupuestaria de 457.602€ programas como uno relativo a la implementación de «cargadores eléctricos (80.000€) para incentivar una movilidad más sostenible, una actuación en el vestíbulo del Teatre Fortuny (50.000€) y la restitución del crédito y actuación en el edificio de la calle de Vallroquetes (92.962€), entre otros proyectos. Sobre este asunto, Mònica Pàmies recordó que en el tercer caso, «tras 20 años de titularidad municipal, se podría haber invertido en su mantenimiento cuando aún estaba en pie».

Caballero propuso acuerdos y la aprobación inicial de la modificación de crédito, cuyo plazo de exposición pública es «de 15 días», dijo. Por lo que se refiere a los demás puntos del día, fue aprobada, de forma definitiva, la carta de servicios del ‘Servei d’Escoles Bressol Municipals’ y, por otro lado, la aprobación inicial de la nueva carta de servicios de los relacionados con la protección a la salud del Ayuntamiento de la ciudad.

Dos entidades de la ciudad, además, fueron distinguidas: al Centro Latinoamericano de Reus le fue concedida la Menció Honorífica Municipal por sus 33 años de trayectoria y a la Associació de Concerts de Reus, se le concedió la Medalla de la Ciutat. Ambas entregas se realizarán los días de celebración de las fiestas de Misericòrdia de Reus.

Polémica por los indultos

En el apartado de propuestas de la oposición, Cs se quedó solo en la defensa de la suya sobre el «rechazo al indulto a los políticos condenados por sedición y malversación». Meléndez acusó al grupo de «vivir anclado en 2017, sin capacidad de adaptación a la circunstancias políticas y sociales de Catalunya». Montse Vilella (JuntsxReus) y Noemí Llauradó (ERC) valoraron los indultos como «una manera de aliviar el dolor» aunque destacaron que «lo que queremos es la amnistía».

Edgar Fernàndez (CUP) se dirigió a García para preguntarle «qué opina de los indultos a Tejero, Vera y Barrionuevo». La portavoz de Cs apuntó que «el golpe de estado es un atentado contra toda la población y no debe recibir ningún indulto. El golpe de Tejero fue cometido por el ejército pero el del Parlament fue por los propios diputados». García añadió que «el derecho a decidir no existe» y que «los indultos no corrigen un error sino un acierto».

Por su parte, el PSC animó a «mirar al futuro» y, a través de Andreu Martín, expresó que «lo que hace el gobierno con los indultos es dar más estabilidad». Desde Ara Reus, Dolors Vázquez precisó que «el indulto aportará un vehículo para encaminarse al diálogo» y echó en cara a García que «no ayuda en absoluto a la concordia».

La propuesta de Cs «contra los nuevos peajes en las autovías y en las autopistas del Estado tras su liberalización» tampoco prosperó. Sí lo hicieron, por unanimidad, las dos mociones del PSC. En una de ellas, el Ayuntamiento muestra el rechazo a la violencia de género, la vicaria y la violencia contra los animales y se compromete a adherirse al programa Viopet y buscar casas de acogida urgente para las mujeres donde puedan alojarse con sus mascotas.

Mediante la otra, el consistorio potenciará el servicio de atención emocional para el colectivo de jóvenes. El gobierno tumbó una moción de la CUP para «fomentar la participación ciudadana en el diseño y protección de los espacios de nuestro municipio según criterios de significación», así como la segunda que presentó el partido y que se orientaba a consensuar un nuevo modelo de seguridad. Solo salió adelante, de esta última, un punto sobre fomentar la promoción interna de las mujeres en la Urbana.

A raíz de un ruego de la CUP en este sentido, el gobierno anunció que trabaja para dar lugar a una nueva vía verde y transitable entre el cementerio y el barrio de Sant Joan, de un kilómetro.

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