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Reus coge fuerzas después de Carnaval con una comilona

Los distintos grupos del Carnaval reusense han ofrecido, durante toda la mañana y mediodía, todo tipo de comida a precios económicos para encarar con buen humor la vuelta a la normalidad

Montse Plana

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Las 'collas' han ofrecido todo tipo de comida a precios económicos. FOTO: Alba Mariné

Las 'collas' han ofrecido todo tipo de comida a precios económicos. FOTO: Alba Mariné

Después de la marcha carnavalesca de este fin de semana, toca reponer fuerzas y lo reusenses saben cuál es la mejor fórmula: un buen almuerzo. Esto es Expo-Profit, un gran escaparate de todo tipo de comida ofrecida a precios económicos por las distintas collas del Carnaval de Reus. Desde primera hora de la mañana, la plaza de Prim se ha llenado de todo tipo de platos para todos los gustos: para la gente que prefiere el dulce, el salado y las parrilladas. 

Salchichas, panceta, chistorra, paellas, arroz negro, fideuá, pasteles, creps de chocolate, bocadillos... La lista sería prácticamente imposible de numerar al completo. Centenares de reusenses no se han perdido la tradicional cita que da la bienvenida a la vuelta a la rutina. En este sentido, a media mañana, incluso los más encorbatados se han pasado por la plaza, que ha quedado totalmente impregnada de olor a carne a la brasa.

El éxito de este evento social, pero, no se explica sin el trabajo desinteresado de los que esta mañana llevaban el delantal. Entre las más veteranas, Isabel, a sus 80 años, preparaba tortillas incansablemente para la colla Els Trepa Bimbirimboies. El trabajo era infinito, preparando tortillas una detrás de otra, pero nadie le sacaba su sonrisa de sus labios. «Es un día al año. Lo hago con mucho gusto, alegría y, sobretodo, muchísimo cariño», decía riendo con su sombrero de paja que la protegía del sol. Su compañera de trabajo, Remei, tampoco bajaba la intensidad y entre tortilla y tortilla subrayó: «Isabel hace 35 años que hace tortillas, es la más veterana». 

Desde otro punto de la plaza, el grupo de Alberich i Casas ofrecían un surtido de todo tipo de dulces, desde rosquillas a pasteles para todos los gustos. A media mañana, la afluencia había bajado. «A primera hora teníamos a muchísima gente. Ahora el ritmo ha bajado un poco, pero al mediodía esperamos otro repunte porque la gente aprovecha para hacer el postre», comentaban.

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